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El amor que necesitamos

9 de febrero de 2026 16:35 h

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Anoche Benito nos dio el amor que merecemos. 13 minutos y 42 segundos le bastaron a Bad Bunny para dejar claro que el odio se combate queriendo, bailando y abrazando, y que seguimos aquí, junto a quienes tienen que esconderse y tendiendo la mano a quienes no les queda otra opción que huir. Y aunque él diga que no, eso Trump lo entendió (y le hirió). Anoche vencimos y recibimos el amor que merecemos, pero sobre todo, el que necesitábamos. 

Esta mañana, mis amigas contaban en distintos grupos de WhatsApp que habían empezado el lunes con ganas de seguir luchando. Envalentonadas, como diría mi abuela. Hoy el odio está escondido, hoy el odio se ve más ridículo que nunca, hoy no hay espacio ni tiempo para el que no sabe querer. Mis amigas también confesaban que se les escapó alguna lagrimita viendo el espectáculo del que será, a partir de este 8 de febrero, el medio tiempo del Súper Tazón.

Lloraron de alegría, de esperanza y de orgullo por escuchar en la tarima más importante de Estados Unidos un acento parecido al suyo. Se emocionaron al verse reconocidas en muchas de las escenas que representó Benito. En los abuelos jugando al dominó en la plaza, en las amigas que bailan juntas en la verbena del pueblo, en el niño que se queda dormido encima de un par de sillas arrejuntadas en plena boda, o en el pequeño que se ve triunfar a sí mismo en la televisión aunque le dijeron que no podría. En los pequeños ratitos que le dan sentido a nuestra historia y que, aunque lo intenten, no nos podrán arrebatar.

También se encontraron en las dos sillas blancas colocadas en mitad de unas plataneras y desde las que Ricky Martin cantó Lo que le pasó a Hawaii. Los versos de esta canción resuenan con fuerza en los barrios de Canarias, que siguen luchando por preservar su identidad y su territorio frente a un modelo que aprieta y que también ahoga, sobre todo a las mujeres que lo sostienen en la sombra sobre una espalda ya cansada.

Anoche Benito devolvió la esperanza a millones de personas, pintó el cielo con su bandera azul clarito y nos recordó lo que hace algún tiempo era obvio: ''Mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda''.