Super Bowl 2026
Bad Bunny saca los colores a EEUU en la Super Bowl de los latinos
No le importó que pudieran abuchearlo ni tampoco que el presidente de EEUU lo hubiera despreciado durante meses: Bad Bunny, envuelto en los colores de Puerto Rico, ha clamado por la identidad cultural de Latinoamérica en el espectáculo más estadounidense que existe y el que supone el evento deportivo más mediático del mundo. El artista ha hecho de la Super Bowl, que celebra la final de la NFL —la liga nacional de fútbol americano—, el “baile inolvidable” de los más de 68 millones de latinos que hoy sufren la represión migratoria de Donald Trump. Un baile que, presumiendo de mucho orgullo, ha recordado los valores perdidos a un país que antaño llegó a ser la imagen de la libertad.
“Seguimos aquí”, ha declarado de forma tajante Bad Bunny en el descanso del partido disputado entre los Patriots de Nueva Inglaterra contra Seattle Seahawks. Lo ha hecho tras enumerar todos los países del continente americano y ondeando la bandera de Puerto Rico, con la que se ha presentado en el Levi's Stadium de Santa Clara, California, para ofrecer la que apunta a ser su única actuación en EEUU este año. Preocupado por la crueldad del ICE —la policía antiinmigración del Gobierno de Trump—, el cantante excluyó de su gira al país para proteger a los fans latinos de posibles redadas donde programara sus conciertos. Desde entonces, esta Super Bowl se tornó en una declaración de intenciones.
Precisamente por ello, Bad Bunny ha montado una pequeña isla sobre el terreno de juego, con sus palmeras y sus cañas de azúcar. Aprovechando la luz del día que ha teñido la final, el cantante ha representado a Puerto Rico en un espectáculo que comenzó con su icónica Tití me preguntó. Quien no ha podido escucharla desde el estadio es Donald Trump, que tildó de “terrible” la elección del cantante para actuar en el intermedio del partido. Pese a acudir el año pasado, esta vez ha excusado la duración del vuelo para no estar presente. Sin embargo, Bad Bunny no lo ha echado de menos, ni a él ni a sus políticas opresivas, aunque en esta ocasión no ha protestado directamente contra el ICE.
La protesta de Bad Bunny, en cambio, ha llegado cargada de positividad. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, declaró el artista hace una semana en la gala de los Grammy. Hoy, ese amor se ha materializado en una actuación que ensalza la cultura latinoamericana. Desde un niño durmiendo sobre tres sillas juntadas hasta los vendedores de puestos de comida que acostumbran a acompañar las calles, el cantante ha celebrado la riqueza de su tierra. Además, el segundo tema interpretado fue Yo perreo sola, con el que rompe con la creencia de que las mujeres dependen de los hombres para pasárselo bien en una discoteca. A partir de ahí, el baile había empezado y ya era imparable.
“Buenas noches, Santa Clara. Mi nombre es Benito y si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí”, ha manifestado el cantante tras subirse a una furgoneta para cantar Eoo, Voy a llevarte pa PR y Mónaco. Hubo momentos en los que le costó afinar, pero el show estaba servido, e incluso se subió al tejado de una casa para caer y encontrarse dentro con las estrellas Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Young Miko y Jessica Alba. Pero la primera de las dos figuras invitadas a cantar aguardaba fuera, apareciendo justo después de que se oficializara una boda real sobre el césped: Lady Gaga interpretó una versión latina de su hit Die With A Smile que, pese a la sorpresa, se sintió bastante fuera de lugar.
Aunque Gaga también compartió varios pasos junto a Bad Bunny de su Baile inolvidable, mucho menos forzada fue la bonita escena en la que el artista ofreció su premio Grammy a un niño que parecía representarlo a él de pequeño. Lo hizo después de cantar Nuevayol, un homenaje a Un Verano en Nueva York de El Gran Combo de Puerto Rico y Andy Montañez, uno de los éxitos de la salsa puertorriqueña de los años 70. A continuación, Ricky Martin cantó la reivindicativa Lo que le pasó a Hawaii, canción de Bad Bunny en la que se reflexiona sobre la pérdida de identidad sufrida por Hawái: “Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya”.
Cargando con la bandera de Puerto Rico, el reguetonero se subió a un poste de energía para concienciar con El apagón, una crítica a la crisis eléctrica que no podía faltar en esta Super Bowl. Con tal de finalizar el espectáculo por todo lo alto, Bad Bunny apostó por Café con ron, que utilizó para mencionar a todos los países del continente y mostrar orgulloso sus colores. “Dios bendiga a América. Sea Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, EEUU, Canadá y mi madre tierra, mi patria Puerto Rico”, declaró el cantante rodeado de todas las banderas.
La propuesta de Bad Bunny finalizó con su hit Dtmf, la canción que da nombre a su álbum Debí tirar más fotos. En ese entonces, la actuación era toda una fiesta casi íntegramente en español cuyo propósito ya había sido cumplido. Una fiesta para desgracia de Donald Trump, que acudió a las redes sociales para afirmar que el show había sido una “bofetada” al país. “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños que lo ven desde EEUU y todo el mundo”, ha escrito el presidente. Pero el éxito de Bad Bunny no acababa ahí: Celimar Rivera Cosme ha sido la primera intérprete de lengua de signos puertorriqueña y de habla hispana en el descanso de la Super Bowl.
Antes de que el artista irrumpiera en el terreno de juego, el legendario grupo Green Day había inaugurado la Super Bowl a pesar de las quejas que también profirió Trump sobre dicha elección, pues su líder Billie Armstrong ha sido crítico con su mandato. La banda interpretó Good Riddance (Time Of Your Life), Holiday y Boulevard Of Broken Dreams, cerrando así con su clásico político American Idiot: “No quiero ser un estadounidense idiota”. Tras la intervención de Green Day, Charlie Puth cantó el himno nacional, Brandi Carlile versionó America The Beautiful y Coco Jones interpretó Lift Every Voice And Sing, conocido como el himno nacional negro.
La actuación de Bad Bunny agiganta la reivindicación a la comunidad latina que ya hubo en la Super Bowl de Shakira y Jennifer Lopez en 2020. La hija de Jennifer Lopez, Emme Maribel Muñiz, apareció para cantar junto a su madre Let's Get Loud en un momento en el que el escenario fue ocupado por un coro de niños que bailaban sobre estructuras en forma de jaula, referenciando a los menores detenidos en la frontera sur de EEUU por la administración de Donald Trump. Asimismo, también cantó junto a su hija un fragmento de Born in the USA de Bruce Springsteen, envolviéndose en un abrigo de plumas con la bandera de EEUU que, al abrirse, mostraba la bandera de Puerto Rico.
La fiesta acogida por el Levi's Stadium ha puesto el broche de oro a una semana perfecta para Bad Bunny. El artista se convirtió la semana pasada en la primera persona que logra el codiciado Grammy al Álbum del Año por un disco íntegramente en español. Durante uno de sus discursos, el intérprete aprovechó para cargar duramente contra el ICE: “No somos salvajes, no somos animales, no somos álienes. Somos seres humanos y somos americanos. El odio se vuelve más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Así que, por favor, tenemos que ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor”.