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Gracias por todo, Jane

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La primatóloga y conservacionista Jane Goodall inició esta semana con 91 años el último de sus miles de viajes, un viaje sin retorno físico pero con un destino que ella misma diseñó y alcanzó con extraordinario éxito muchos años atrás: su propia conciencia. 

Ahora, tras su muerte, y ayer, un ayer de más de 70 años, la figura de Jane Goodall ha sido reconocida y admirada a lo largo y ancho del mundo por muchos motivos, empezando por su férreo, coherente y logrado compromiso con la protección de los animales y de la naturaleza del planeta como herramienta para mejorar la vida de los seres humanos. Las decisiones que Jane tomó desde los 17 años para orientar la travesía de su vida han forjado un legado tan inédito como fascinante, tanto por la relevancia científica de sus trabajos de investigación sobre la etología de primates como por haber sido increíblemente capaz de despertar loables y positivas conciencias y sensibilidades en millones de personas de todo el mundo para defender la vida silvestre de la Tierra. 

Su persona y su legado en vida la posicionaron como máxima referente mundial de la conservación de la naturaleza y de los derechos humanos. De hecho, por su incesante trabajo en ambos escenarios fue reconocida con innumerables premios y galardones del máximo prestigio, entre ellos la designación como Mensajera de la Paz de Naciones Unidas, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, Dama de la Orden del Imperio Británico, Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, Legión de Honor francesa, Premio Kioto de Japón, Medalla Benjamín Franklin en Ciencias de la Vida y, entre otros muchos más, el nombramiento de Doctora Honoris Causa en universidades de todo el mundo. Realmente sorprendente para una persona que comenzó su actividad sin estudios universitarios. 

En 1990, un grupo de personas de la delegación española del Fondo Mundial para la Naturaleza (entonces WWF/ADENA), detectó en Madrid la posible venta clandestina de una cría de gorila que había sido introducida ilegalmente en España desde Guinea Ecuatorial. Tras meses de trabajo con la Policía Judicial de la Guardia Civil, el equipo ecologista logró introducirse en la red de traficantes y llegar al animal en Valencia un día después de que muriera por una infección parasitaria. Recordemos que coleccionistas millonarios, circos y zoológicos privados ofrecían millones de pesetas de entonces por una cría de gorila, que pasaban clandestinamente y en condiciones insoportables por España en la mayoría de los casos estudiados. 

Este hecho impulsó una investigación policial de gran dimensión sobre una desconocida red de tráfico ilegal de primates con conexiones en Méjico, Japón y diversos países de América, Europa y África. Entonces, Jane Goodall vino a Madrid y permaneció unos días apoyando nuestro esfuerzo y facilitando información de sus contactos ingleses en la Costa del Sol, contactos que permitieron incrementar el éxito de una larga investigación que culminó con intervenciones y detenciones simultáneas en distintos países europeos, recuperando con vida decenas de chimpancés y gorilas. Nunca podremos agradecer lo suficiente a Jane la impronta que dejó en incontables personas de todo el mundo, especialmente en quienes tuvimos la oportunidad y suerte de trabajar con ella.

28 años más tarde, en 2018, Jane nos envió un precioso vídeo para el evento internacional Archipiélagos y Océano: Repercusión del Cambio Climático en los territorios insulares, organizado por el Cabildo de Gran Canaria y el Centro Unesco Gran Canaria. Sus palabras abrieron el evento inyectando esperanza, palabras que sin duda hoy cobran más fuerza que nunca: “Tenemos el conocimiento, pero a veces falta voluntad política. Todo el mundo, gobiernos, el sector privado y cada uno de nosotros individualmente debemos juntarnos para luchar contra la amenaza del cambio climático, por las futuras generaciones”.

Hace apenas un mes, a inicios de septiembre de 2025, Jane encontró un hueco en una agenda internacional más que apretada para enviar a Canarias un nuevo mensaje grabado (con el inestimable apoyo de Federico Bogdanowicz, director general del Instituto Jane Goodal España). En esta ocasión, sus palabras versan en defensa de las abejas y de las mujeres apicultoras de las islas. Aunque era conocida especialmente por sus trabajos científicos en África con los chimpancés, también apoyó decididamente a hombres y mujeres apicultoras en numerosos países del mundo, plenamente consciente de la importancia que estos polinizadores tienen para la supervivencia de los bosques y cultivos en todo el planeta. 

La grabación de Jane será presentada en la isla de La Palma el viernes 7 de noviembre para abrir las I Jornadas de Mujeres y Apicultura Sostenible de Canarias, organizadas por la Oficina Agroecológica de La Palma con la colaboración del Gobierno de Canarias, del Cabildo de La Palma, del Ayuntamiento de Breña Baja y de la organización medioambiental ADACIS. Quisiera recordar también que, en su vínculo con Canarias desde su primer viaje en los años 50, la primatóloga visitó Tenerife en 2011 y 2023, y La Palma en abril de este año 2025.

Jane Goodall marchó en paz en California mientras dormía, en el curso de una gira internacional casi ininterrumpida en la que viajaba cerca de 300 días al año para trasmitir su visión, su mensaje, su sabiduría y su sencillez con sensata inteligencia. Pero su legado abarca no solo su palabra, también deja bien organizados proyectos vivos muy diversos, entre ellos el Programa Global Humanitario y Ambiental para jóvenes Roots & Shoots, presente en más de 75 países, o el Jane Goodall Institute, que opera con 25 delegaciones en todo el mundo.

Es incuestionable que Jane fue una de esas personas de la que los humanos debemos sentir profundo orgullo y felicitarnos por su brillante y ejemplar existencia, por su paso por esta vida en estos tiempos convulsos aportando ideas y soluciones. El mundo necesita hoy muchas personas como ella, generosas, educadas, libres de odio y emanando respeto y empatía. Por ello, el mejor y más merecido homenaje que podemos brindar a esta mujer excepcional es mantener su legado intelectual, seguir cada día sus postulados mirando al futuro y continuar con su lucha sembrando paz y empatía entre personas y entre personas y naturaleza.

Gracias por todo, Jane, te deseamos el mejor de los viajes recordándote siempre y siguiendo tu ejemplo de concordia, esfuerzo y perseverancia.