Onalia, la micro Meloni nivel peso mosca
Como la desfachatez política no tiene límites, a la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, le ha parecido una gran idea erigirse en campeona de la solidaridad con Ceuta e incluso comparar lo que pasó en su municipio en 2020 con la gravísima crisis que sufre ahora la ciudad autónoma. Así lo ha hecho en un vídeo a mayor gloria de sí misma con la excusa de la manifestación de apoyo a Ceuta que ella quiere situar en el llamado muelle de la vergüenza de Arguineguín, que la visita del Papa rebautizó como muelle de la Esperanza.
En su vídeo de autobombo, la señora Bueno omite naturalmente algunos datos sin importancia. El primero, la obviedad de que las crisis son incomparables porque a Mogán llegaron inmigrantes subsaharianos en cayuco en plena pandemia del Covid y fueron retenidos por el Ministerio del Interior (otra gran gesta de Marlaska) en el muelle de Arguineguín.
La segunda, que fue ella misma la que, cuando el muelle empezó a desbordarse, fletó guaguas para, con nocturnidad y sin previo aviso, desplazar a 180 migrantes a otro municipio y abandonarlos ante la Delegación del Gobierno en plena noche, sin ningún tipo de recurso ni apoyo. Migrantes que aquella noche apenas recibieron el respaldo de periodistas atónitos y ciudadanos de la capital que les llevaron agua y comida, hasta que la Delegación se hizo cargo de ellos.
La tercera, que en plena pandemia y pese a la evidencia de que ésta complicaba extraordinariamente la solución de la crisis, se desgañitó cuanto pudo por expulsar a los migrantes que fueron alojados temporalmente en hoteles y apartamentos. Todos ellos vacíos en aquel momento por culpa del Covid. No contenta con lo cual, incluso inició expedientes para sancionar a los hoteles de su municipio que aceptaron alojar a menores migrantes.
Pese a su campaña de rechazo al migrante absolutamente deshumanizada, esta micro aspirante a Meloni nivel peso mosca quiso el pasado mes de junio capitalizar la visita del Papa al ahora llamado muelle de la Esperanza, donde León XIV hizo una ofrenda a los que murieron en el mar para rogar dignidad en la atención a las personas migrantes, obviamente en las antípodas de Onalia Bueno. Como el karma existe, el movimiento de un cámara tapó a Bueno cuando ella quiso capitalizar en televisión a nivel nacional su gran momento junto al Papa entregándole un regalo.
Incluso así, luego presumió también de ir a la misa multitudinaria del Pontífice, donde él volvió a clamar incansablemente por la dignidad del migrante. El vídeo que ella ha colgado ahora en sus redes sociales y también en las institucionales del ayuntamiento, evidencia no solo que el mensaje de León XIV no solo le resbaló por completo, sino que no tiene el menor reparo en utilizar la imagen de los migrantes como si fueran pura mercancía electoral, sin el menor indicio de dignidad para ellos.
Ahora, amén de olvidar que aquello no fue un problema “de Mogán”, sino que lo fue de toda Gran Canaria, que tuvo que habilitar a toda prisa colegios y otros recintos como alojamientos de emergencia, repito, en plena pandemia, Onalia Bueno pretende nada más y nada menos que colocarse al nivel de Juan Vivas en nivel de impacto del drama migratorio, reclamar un protagonismo análogo al que dramáticamente sufre Ceuta por la violación de la frontera y por supuesto convertir el que fue muelle de la vergüenza en escenario de uno de sus mítines anti inmigración.
Según su vídeo, solo ella y La Restinga (El Hierro) han sufrido el drama migratorio. Como si Canarias no llevara tres décadas recibiendo a decenas de miles de personas, empezando por Lanzarote y Fuerteventura por su proximidad al continente, islas que ella deliberadamente ignora en este insultante alegato.
Porque la falta absoluta de escrúpulos y de ética es la marca de la casa en esta su abierta carrera preelectoral con vistas a 2027. Increíble, deplorable, inaudito y políticamente vomitivo.