Por qué las mareas del Pino paran el viento: el fenómeno que anuncia el cambio de estación en Canarias
En septiembre, cuando la marea sube, lo hace más de lo normal: el agua gana terreno y deja poco espacio para las toallas y las sombrillas; en cambio, cuando baja, también lo hace más de lo habitual, por lo que el litoral se transforma en una oportunidad para que marineros y pescadores recolecten lapas, burgados y pulpos, que quedan más accesibles entre las rocas. Este fenómeno costero característico en Canarias en torno a estas fechas recibe el nombre de mareas del Pino en algunas islas, en homenaje a la virgen de mismo nombre y cuya festividad se celebra cada 8 de septiembre, y mareas vivas, en otras,
Pero más allá de la devoción religiosa, esta fecha del calendario trae consigo unas mareas peculiares, resultado de la interacción de dos fenómenos naturales: las grandes variaciones del nivel del mar y el mar de fondo. Las mareas vivas se producen cuando la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre la Tierra se combina de forma que aumenta la amplitud entre la pleamar y la bajamar. En septiembre y principios de octubre, además, coinciden con la proximidad del equinoccio de otoño, de ahí que también se conozcan como mareas equinocciales.
Las grandes olas del mar de fondo, conocido en Canarias como reboso, que suelen acompañar a las mareas del Pino están estrechamente ligadas a este cambio de estación. La Luna llena favorece el aumento de la amplitud de las mareas y, tras la calma del verano, puede dar paso a un fuerte oleaje que pronostica, casi como un reloj natural, la llegada del otoño.
Es también por estas fechas cuando los vientos alisios comienzan a perder fuerza y llegan las tradicionales calmas o bonanzas. De ahí nace otra de las señas más características de las mareas del Pino: su aparente capacidad para hacer que el viento se detenga en Canarias durante los meses posteriores, justo cuando el mar empieza a ganar protagonismo.
Este año 2026, las mareas vivas en Canarias se producirán en dos ventanas principales, asociadas a la Luna nueva y la Luna llena de septiembre. La primera será del viernes 4 al martes 8 de septiembre, con el pico en torno al sábado 5 y el domingo 6, cuando las pleamares serán las más altas y las bajamares las más bajas.
La segunda ventana llegará del sábado 19 al miércoles 23 de septiembre, con el máximo en torno al domingo 20 y el lunes 21, coincidiendo con la luna llena del 20 de septiembre.
Estos periodos quedarán reflejados en las tablas de mareas de Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, aunque el fenómeno no se limita a Canarias. Las mareas vivas forman parte de un ciclo natural que, en estas fechas, se hace especialmente visible en todas las costas nacionales y anuncia que el verano empieza a quedar atrás.
Impacto de las mareas del Pino en las playas de Gran Canaria
Las mareas del Pino no pasan desapercibidas en las costas de Gran Canaria. Durante estos episodios, el mar puede mostrar una cara mucho más enérgica, con un oleaje de mayor tamaño y fuerza que puede convertir algunas zonas de baño habituales en espacios especialmente peligrosos para los bañistas.
La disminución de los vientos alisios, junto con la posible llegada de borrascas y mar de fondo, puede contribuir a generar un escenario más inestable en determinadas zonas del litoral.
Por eso, una playa que en días normales parece completamente tranquila puede presentar durante las mareas del Pino corrientes más fuertes, rompientes más violentas y un oleaje capaz de sorprender incluso a bañistas experimentados.
El riesgo no depende únicamente de la altura de las olas. Las corrientes de retorno y los cambios rápidos en las condiciones del mar son algunos de los principales peligros para quienes entran al agua sin valorar previamente el estado de la costa.
En estas fechas, por tanto, conviene mirar algo más que el cielo antes de darse un baño: el estado de la mar y las recomendaciones de las autoridades también forman parte del pronóstico.
Consejos para bañarse durante las mareas de septiembre
Disfrutar de las playas de Gran Canaria durante las mareas del Pino requiere extremar precaución. El aumento del oleaje y la aparición de corrientes más intensas hacen especialmente importante consultar las condiciones marítimas antes de entrar al agua.
Estas son algunas recomendaciones básicas para evitar sustos:
- Consulta el estado de la mar antes de acudir a la playa y presta atención a los avisos meteorológicos y marítimos.
- Respeta siempre las banderas y las indicaciones de los socorristas. Si el baño está prohibido, no te arriesgues.
- Evita entrar al agua en zonas donde el oleaje rompe con especial fuerza o se observen corrientes.
- No confíes únicamente en que haya otros bañistas en el agua: las condiciones pueden cambiar rápidamente.
- Si vas con niños, mantenlos siempre bajo una vigilancia directa y constante.
- Si el mar está especialmente revuelto, la opción más segura es no bañarse.
- Ante una corriente de retorno, no intentes luchar directamente contra ella hacia la orilla. Mantén la calma y trata de desplazarte lateralmente hasta salir de su zona de influencia.
Las mareas del Pino forman parte de la dinámica natural de las costas canarias, pero también recuerdan que el mar no siempre ofrece las mismas condiciones.
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