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El paulinato se resiente

La política reune a extraños compañeros de cama, pero María San Gil, la presidente del Partido Popular del País Vasco, está tambíen algo mosca con José Manuel Soria porque ahora resulta que el presidente de los populares canarios se muestra mucho más dialogante con los nacionalistas vascos y catalanes, y eso para San Gil, que es de la línea dura de Mayor Oreja, es inconcebible. A María San Gil habría que explicarle que hace muy poco tiempo José Manuel Soria también estaba de acuerdo con la política aznarista de que “al Partido Nacionalista Vasco, ni agua”, pero vean como son las cosas y especialmente la metamorfosis y hasta el camaleonismo del citado personaje canario.

Pero en donde últimamente se ha reflejado las profundas diferencias del presidente y vicepresidente del Gobierno canario ha sido en el asunto/trasunto de la segunda residencia. No ha sido por la Sanidad canaria, ni por la Educación, en donde ambos deberían tirarle por lo menos de las orejas a Milagros Luis Brito, consejera todavía de Educación, nada de estos problemas serios que afectan al pueblo canario, la cuestión mayor ha surgido por el asunto de la segunda residencia, y a mi me ha cogido de sorpresa porque pensaba hacerme un chalet a orillas de la playa de Las Canteras en plan Pedro J. Ramírez con su piscina de Son Servera en Mallorca, y ya ven, de momento tendré que esperar para poder tener una segunda residencia.

Hablando en serio, que es difícil ya cuando se escribe de política, no me parece muy ilusionante para los que todavía creen en este Gobierno canario las disfunciones entre sus dos máximos mandatarios. A veces dan la impresión de que son como niños.