Los aborígenes de La Palma practicaron la decapitación, un ritual único en Canarias asociado a un posible culto a los antepasados
Un sorprendente y espectacular hallazgo arqueológico ilustra una práctica ritual en la isla de La Palma, única en Canarias: Se trata de la decapitación, un rito que presumiblemente estuviera vinculado al culto a los antepasados. La investigación ha sido realizada por Javier Velasco, Verónica Alberto Barrosa y Teresa Delgado y acaba de publicarse en la revista African Archaeological Review, con el título Empalados y exhibidos: manipulación de cráneos humanos entre la población prehispánica de las Islas Canarias. Las decapitaciones se realizaron cuando las personas ya habían fallecido.
Como muchos hallazgo, este ha sido casual. Estos expertos bioarqueólogos, inmersos en una investigación sobre la violencia en las sociedades indígenas del Archipiélago, encontraron seis cráneos en el Museo Benahoarita de La Palma y un séptimo en el Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA) de Tenerife con evidentes síntomas de que los cráneos fueron manipulados. El hallazgo se produjo el año pasado.
Los cráneos, “todos masculinos y adultos, son objeto de un tratamiento particular, único en el Archipiélago. Se describen las técnicas de manipulación, la secuencia de intervención sobre los cuerpos y se discute el significado simbólico de estas prácticas”, explican los autores de la investigación en el citado artículo. Los gestos de manipulación “incluyen la decapitación, separación de mandíbula, limpieza meticulosa de tejidos blandos y perforación craneal, así como indicios de suspensión, probablemente para su exhibición”.
Los datos cronológicos sitúan estas prácticas “al menos desde el siglo IX, con mayor frecuencia entre los siglos XIV y XV, coincidiendo con cambios culturales y contactos con poblaciones foráneas. A diferencia de los cráneos trofeo conocidos en contextos públicos de violencia, la evidencia arqueológica sugiere que en La Palma estas manipulaciones pudieron formar parte de un culto a los antepasados, con un patrón ritual estandarizado, reforzando la memoria colectiva y las identidades sociales. La combinación de violencia, preparación craneal y exhibición controlada señala un comportamiento inédito en Canarias, que puede arrojar luz sobre prácticas culturales relacionadas en el contexto amazige continental del primer milenio”, explica este equipo arqueológico.
Este estudio identifica, describe y contextualiza el primer conjunto de cráneos manipulados documentado en la arqueología de Canarias y aporta “un modelo inédito a los escasos ejemplos de tratamientos craneales descritos para el sustrato autóctono norteafricano del primer milenio de la era común”.
La interpretación de cráneos que han sido seleccionados, manipulados y resignificados, explican los autores del hallazgo, “resulta un ejercicio complejo, en especial si las únicas fuentes de información son restos arqueológicos parciales. A esta dificultad se añade el hecho de que los criterios para su explicación no son siempre los mismos, pudiendo suceder que variables como la edad, el sexo o las huellas de violencia puedan ser interpretados de forma dispar”. En el caso benahoarita –indígenas de La Palma-, añaden los investigadores, “aunque no es posible descartar definitivamente la posibilidad de cráneos trofeos obtenidos en confrontaciones intragrupales, los resultados sugieren la existencia de prácticas rituales o simbólicas de culto a los antepasados, articuladas a través de cadenas operativas estandarizadas que transforman los cráneos en objetos de exhibición y memoria social. Además, es probable que las causas y las circunstancias de la muerte de alguno de estos hombres haya sido determinante para ser objeto de unas acciones que persiguen el refuerzo didáctico de las identidades sociales del colectivo”.
El tratamiento craneal descrito para el contexto palmero está ausente en las restantes islas del Archipiélago. “Es un comportamiento exclusivo, para el que hay que indagar si es una conducta aportada por los primeros pobladores desde sus lugares de origen, si surge en la Isla como un procedimiento endógeno o sí, por el contrario, puede estar en relación con la llegada puntual de nueva población en momentos ya avanzados de la secuencia de poblamiento”. En cualquier caso, concluyen, “es una práctica singular que diferencia a los auaritas del resto de habitantes del Archipiélago y que puede arrogar luz en el desconocido sistema de creencias y conductas rituales de las poblaciones amaziges continentales del primer milenio de la era.
Este trabajo, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se enmarca en el proyecto de investigación SEVIOCAN, Semántica de la violencia en las comunidades indígenas de las Islas Canarias.