Análisis

Los datos que demuestran que el Pacto de Las Flores cierra la legislatura con una Canarias mejor (Mediador mediante)

CS

Las Palmas de Gran Canaria —
2 de marzo de 2023 17:55 h (Hora canaria)

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Fernando Clavijo no ha podido debatir nunca en el Parlamento de Canarias con el presidente que lo sucedió, Ángel Víctor Torres, porque en 2019 prefirió aforarse en el Senado ante las vicisitudes penales que se cernían sobre él. Así que en este último debate del Estado de la Nacionalidad que cierra la décima legislatura de la historia autonómica de Canarias, la segunda en la que un Gobierno llega unido hasta el final, se celebró sin la presencia de uno de los candidatos a presidirla, el líder de Coalición Canaria. 

En su lugar tuvo que empeñarse a fondo José Miguel Barragán, el más conciliador de todos los líderes que tiene ese partido, un hombre tranquilo, de la política tradicional, que no expande bulos ni insidias, que no insulta ni abraza los pésimos modales de algunos y algunas de sus correligionarios de nuevo cuño, aunque se lo pongan en el guión. Pero Barragán tuvo que comerse unos cuantos sapos y soportar la dureza de una derrota parlamentaria frente a un adversario, el presidente del Gobierno, que partía de entrada con la debilidad retórica del impacto mediático del caso Mediador, que estalló solo unos pocos días antes de la cita parlamentaria. Con permiso de ese asunto, que copó gran parte del debate, los datos socioeconómicos que reflejan lo que hoy es Canarias, sirvieron a Torres para salir airoso. Y eso a pesar de una dura pandemia con su estado de alarma, una erupción volcánica de enormes proporciones naturales y socioeconómicas, y una guerra a las puertas de Europa que tiene en crisis a todas las economías del mundo.

Al presidente le bastó con repasar el último discurso del Estado de la Nacionalidad que leyó Fernando Clavijo ante la Cámara en 2019, justo antes de las elecciones autonómicas en las que salió doblemente derrotado: por las urnas y por la política de pactos, en lo que significó la primera vez en 26 años que CC pasaba a calentar la bancada de la oposición. El nacionalista presumió entonces de haber recogido a Canarias hecha una piltrafa como consecuencia de la política austericida de recortes que aplicó Europa y el Gobierno del PP (2011-2016) y de entregarla con unos parámetros mejores. Y presumió de ofrecer datos oficiales, “con papeles”.

Torres esperó su momento para restregarle a Barragán los datos comparativos con la referencia a Clavijo por delante. Primero hizo su discurso, el que se esperaba de él, de casi dos  horas de duración, desde las 11.30 hasta el mediodía del martes, muy aplaudido por los suyos, un  clásico, nada que objetar. A la vez, muy denostado por la oposición, por toda la oposición (CC, PP, Ciudadanos y la tránsfuga Vidina Espino), salvo el diputado de Ciudadanos, el único que representa el centro y se ha quedado en la Cámara como la mitad de esa formación política, Ricardo Fernández de la Puente.

Tras el descanso oportuno, se mascaba que la confrontación verdadera sería la de la tarde, con  campanilla de salida y arranque de José Miguel Barragán y su CC. Barragán, en el cometido encargado de cazador con una pieza en el objetivo: desmontar que la Canarias que  deja el Gobierno del pacto de progreso es bastante peor en lo económico y lo social que la  entregada por su secretario general, Fernando Clavijo, en el año 2019.

Torres comparó con destreza y datos oficiales que la Canarias de Clavijo, tras su Gobierno de 2015 a 2019 (en su versión de 2019), sí es de verdad peor que la  entregada por el actual Ejecutivo progresista. Podría decirse que en ese preciso instante acabó todo porque, como era de esperar, el PP desaprovechó su turno con un argumentario adaptado a partir de lo remitido a diario por la central de Génova, con chistes sin gracia y algunos incluso de mal gusto, y con el  nerviosismo y el descontrol exhibidos en la segunda intervención de Manuel Domínguez,  candidato a la presidencia de Canarias por las mismas siglas de Feijóo. 

La era Clavijo frente al pacto de progreso 

Pero como ya saben los que estuvieron atentos al transcurso del debate, esa otra forma de salir de una recesión no fue lo más relevante, aunque tenga su importancia: lo más llamativo fueron los logros en materia de empleo cuatro años después de que Clavijo dejara el bastón de mando, con sucesivas crisis y con el cero turístico por la COVID-19, entre otras adversidades, del año 2020.  

Pues bien, pese a ello y principalmente porque se protegió el sistema productivo de Canarias el retrato captado al final de 2022 no se parece en nada al de Clavijo en su discurso de 2019; nada o muy poco porque la foto más reciente, hecha con datos oficiales, es aún mejor, y eso fue lo que demostró Torres ante la pose severa de la bancada nacionalista. 

La tasa de paro general (14,5%), el desempleo juvenil (35,16%) y de mujeres (16,51%), y parados de larga duración (6,95%), siguen siendo datos malos para cualquiera, pero mucho mejores que los que heredó el Gobierno ahora saliente. Del mismo modo, las personas afiliadas a la Seguridad Social (875.573 al cierre de 2022), 62.599 más que al cierre de 2018.

La recuperación intensa de la economía canaria también fue exhibida por el presidente en su debate con Coalición Canaria porque logró culminar el año 2022 con la riqueza de Canarias al cierre de 2019 recuperada en valores nominales (sin tener en cuenta el efecto de la  inflación) y a punto de alcanzar ese mismo umbral en términos reales, lo que se prevé lograr este mismo año, es decir, mucho antes de lo que aventuraban las previsiones de organismos oficiales y entidades financieras privadas.

Hubo más, y también relevante, como lo relacionado con las personas más vulnerables, la  llamada sostenibilidad social, con avances en materia de dependencia, y lo vinculado a la  sostenibilidad ambiental, esta vez centrado en el impulso a las energías verdes. 

En el primero de los capítulos, en cuanto a la evolución de las prestaciones, pruebas del antes, cuando Clavijo, y del después, con el Pacto de las Flores. Los datos vuelven a ser los datos; o sea, la realidad.