El exgeneral de la Guardia Civil Francisco Javier Espinosa Navas, investigado en el caso Mediador de presunta corrupción, negó ante la jueza haber cobrado comisiones de la trama. En su declaración del pasado 16 de febrero, trató de justificar el origen de los 61.100 euros que fueron hallados en su domicilio durante el registro, repartidos en fajos de 5.000 euros entre rollos de ropa, un bolso y una caja de zapatos. Dijo que ese dinero era fruto de las rentas de su trabajo, de parte de una herencia y de una devolución de un amigo.
“Yo he ganado mucho dinero durante mi vida profesional”, comenzó relatando el general jubilado, que recordó que desde 1993 ha participado en misiones en el extranjero y que en alguna de ellas, como la de Sarajevo, se ganaba “mucho dinero”. Contó también que en 2004 fue destinado a la Embajada de España en Francia cobrando 9.000 euros y que abandonó ese cargo en 2008 percibiendo 14.000 euros. Fue en ese momento cuando se planteó con su familia hacer “acopio de dinero” en la casa, “entre 15.000 y 20.000 euros”.
A esa cantidad sumó parte de la venta de un piso tras la muerte de su padre. Según el investigado, que se encuentra en prisión preventiva, el comprador pagó en metálico “unos 12.000 o 14.000 euros”. “Durante la pandemia, como creíamos que se iba a acabar el mundo, saqué unos 10.000 o 12.000 euros del banco y los metí en casa”, prosiguió Espinosa Navas.
El exgeneral declaró que la última operación fue el pasado mes de enero, cuando le compró por encargo a un amigo un reloj de la marca Rolex en la Joyería Rabat de Madrid. Según su testimonio, hizo una transferencia de 14.700 euros a ese establecimiento y su amigo le dio “17.600 euros”, casi 3.000 más, en metálico.
Espinosa Navas está en prisión preventiva, investigado por cuatro delitos (pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Este mismo viernes, la jueza instructora dictó un auto en el que denegaba la puesta en libertad solicitada por su abogado.
Al exgeneral se le atribuye el cobro de comisiones de empresarios (tanto en efectivo como en especie) a cambio de su mediación en determinadas operaciones, aprovechando la capacidad de influencia que forjó durante los años en que permaneció como jefe de la Comandancia de Las Palmas. La Fiscalía Anticorrupción de Santa Cruz de Tenerife estimó que en el caso de Espinosa Navas concurría tanto el riesgo de fuego como de ocultación o destrucción de pruebas.
En su declaración, Espinosa Navas dijo no conocer al exdiputado nacional del PSOE Juan Bernardo Fuentes ni a su sobrino, Taishet Fuentes. Según recoge la agencia Efe, sostuvo que Marco Antonio Navarro Tacoronte, el Mediador, lo utilizó como “cebo” para extorsionar a empresarios.
El exgeneral indicó que nunca pidió dinero a ningún empresario y que su intervención en los contratos que le fueron adjudicados al empresario del sector de los drones José Santiago Suárez Estévez (también imputado), cuando estuvo destinado en el Sahel, se limitó a la parte técnica.
Preguntado por el fiscal si alguna vez remitió esas características técnicas o cualquier tipo de información previa a Suárez, contestó: “No lo sé, no me acuerdo”.
Espinosa Navas indicó en el interrogatorio previo a su envío a prisión que las comidas a las que acudió, tanto en Madrid como en Canarias, las organizaba Navarro Tacoronte para introducir a diferentes empresarios dentro de su “tela de araña”.
Su objetivo, explicó el general retirado, era hacerles ver a esos empresarios que lo tenían a él de contacto y, si no accedían a darles el dinero que les reclamaba, les decía: “oye, conozco a fulanito, menganito, y como no me hagas esto resulta que te vas a enterar”.
Detalló que conoció al mediador “de casualidad”, pues ambos coincidieron en un restaurante en Valencia, donde él cenaba con unos amigos, uno de los cuales José Santiago Suárez Estévez.
Contó que más adelante el mediador se ofreció para enviarle desde Canarias una caja de puros a través de otro de los investigados en la causa, el empresario del sector de la energía fotovoltaica Antonio Bautista, y que mandó a su chófer a buscarla al aeropuerto.
La cosa no quedó ahí y Navarro Tacoronte, siempre según la versión del general retirado de la Guardia Civil, le pidió que quedaran para tomar un café en Madrid, adonde viajaba asiduamente, dos o tres veces cada mes, porque trabajaba para “un diputado”.
Contó que en Madrid quedó con el mediador y con el empresario Antonio Bautista, otro de los imputados, y que ambos le plantearon que colaborara con ellos en una empresa de placas fotovoltaicas en Canarias cuando se retirase de la Guardia Civil.
Su función sería la de director de relaciones internacionales y cobraría un sueldo de 5.000 euros, además de una tarjeta para gastos protocolarios. Además, exigió que contrataran también a su pareja y le pagaran 3.000 euros.
A preguntas de la juez, el general Espinosa Navas señaló que aceptó el ofrecimiento porque no quería “irse a casa jubilado” y se agarró a esa propuesta, si bien “luego no se materializó absolutamente en nada”.
Espinosa Navas esgrimió varias veces durante el interrogatorio que, en rigor, no trabajaba para la Guardia Civil cuando se produjeron todos esos contactos, porque se había retirado meses antes, en enero de 2021, y añadió que hasta junio de ese año tuvo la condición de guardia civil en suspenso y no estaba sujeto a las disposiciones jurídicas del Instituto Armado.
No obstante, tenía chófer y despacho en la sede de la Guardia Civil, en Guzmán el Bueno, donde llegó a recibir al mediador y a algún empresario.