El Parlamento de Canarias celebra la Navidad regalando a los 70 diputados una caja de productos de la Península y Escocia

La caja con productos de la Península y Escocia.

Román Delgado / Álvaro Morales

7 de enero de 2026 19:12 h

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Parece que no se aprende o que, simplemente, da igual. Tras los recientes casos del Ayuntamiento de Los Realejos o del nada menos Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (el ICIA, adscrito a la Consejería de Agricultura del Gobierno autonómico) de recurrir a vinos de Ribera del Duero y de la comarca catalana del Penedés (el primero de ellos, para los 70 años de la fusión del municipio, y el segundo, para el agasajo navideño), ahora resulta que el Parlamento de Canarias, a través de la Presidencia, que ocupa Astrid Pérez (PP), entregó el 16 y 17 de diciembre pasado una caja con diversos productos a las 70 señorías de la Cámara autonómica con productos muy buenos, seguro; muy ricos, sin duda; de hecho, gourmet, pero ninguno nacido y/o elaborado con materias primas de Canarias. Dando ejemplo de nuevo, vaya.

La caja de agasajo navideño que disfrutaron los diputados y diputadas de los distintos grupos en las ya pasadas Navidades no contenían vino del Penedés ni de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Ribera del Duero, pero tampoco estaban los canarios. Sin embargo, sí hubo varias latas gourmet de atún y mejillones Tito, procedentes de Galicia; una botella de aceite extremeño de la marca La Chinata; una selección de jamón de Jabugo de Huelva (Cinco Jotas), papas fritas (en realidad, en el español peninsular: “patatas fritas”) de la marca Bonilla a la Vista (La Coruña); un cóctel premium en frasco de aceite y pimentón de la empresa Finca La Rosala (Ciudad Real); pan de olivo con romero y aceite de la compañía Ultramarinos Zappa’s (Madrid), y galletas de Escocia (marca Walkers).

Todo un selecto ejemplo de alimentos palmeros, gomeros, majoreros, herreños, conejeros (isla de la presidenta conservadora) y de las dos grandes islas canarias en plena campaña navideña del propio Gobierno regional para incentivar el consumo de productos de cercanía y así apoyar la producción local y a las empresas isleñas que elaboran en el archipiélago, al menos, o que usan productos de la tierra. Todo un ejemplo, sobre todo para esa CC que tanto usa el distintivo “lo nuestro”, aunque Astrid Pérez sea de un partido al que llaman centralista, del PP.

Otros años, el Parlamento de Canarias ha recurrido a empresas públicas del Ejecutivo autonómico, como GMR, o de los cabildos para estos agasajos, con denominaciones de origen locales que certifiquen las producciones y concienciando y dando ejemplo con los actos propios. También es verdad que hubo años en que, por la polémica en su día con algunos agasajos a ujieres de la Cámara, no se repartió nada, pero está claro que esta vez no se ha tenido en cuenta, precisamente, las constantes y potentes campañas para comprar producto canario.

“Apoyo” a empresas isleñas, aunque con productos de fuera

Fuentes de la Presidencia del Parlamento autonómico explican a este periódico que, en esta ocasión (y la empresa no tiene la culpa, por supuesto), se ha elegido a una pequeña tienda de Santa Cruz de Tenerife (Ultramarinos Natalia) que trabaja con productos gourmet, negocio que opera con otras empresas de la Península y de fuera, y de ahí el resultado. En la Navidad anterior, según añaden, se eligió la célebre empresa de dulces de alta gama El Aderno, originaria de Buenavista del Norte (Tenerife) y muy exitosa y expandida por la isla. Según recalcan, el objetivo pasa por apoyar a empresas de Canarias, aunque salta a la vista que lo que encerraba la caja de este año contrasta a las claras con el mensaje de “consume canario”.

De hecho, y si la premisa pasa por respaldar a compañías con ciertas dificultades o necesidad de un reimpulso (no es el caso o al menos no lo parece con El Aderno), la lista de espera o las llamadas de ofrecimiento seguro que serían más que considerables, incluso en estos tiempos de expansión económica en general del país. O se es coherente con las propias campañas y eslóganes, incluso desde el plano partidista, o, si no, que al menos se regule esto con un protocolo que, en la mayoría de administraciones públicas, existe, se aplica y se inspecciona. No es el caso, claramente, del Ayuntamiento de Los Realejos, el ICIA y ahora de la propia Presidencia del Parlamento de todos los canarios, donde, en la Mesa, están representados los tres grandes partidos: PSOE, PP y CC.

Las fuentes consultadas en Presidencia del Parlamento de Canarias no pudieron concretar el coste de esa compra, ni si ese regalo común se destinó sólo a los 70 diputados y diputadas.

El 13 de noviembre pasado, según un post publicado por Astrid Pérez en Facebook, tras su participación en la presentación de los VII Premios Gastronómicos Mesa Abierta, la presidenta de la Cámara isleña se refirió a que “apostar por el [producto] de kilómetro cero es apostar no sólo por la calidad de nuestra cocina, sino también por la conservación de nuestra biodiversidad, por nuestros sabores tradicionales, y sobre todo es apoyar el esfuerzo de centenares de agricultores, ganaderos, pescadores y artesanos que cuidan con esmero los recursos de cada isla. Al elegir productos de cercanía, fortalecemos nuestra economía local, protegemos nuestros paisajes, nuestro modo de vida y nuestra identidad como pueblo”, defendió hace apenas dos meses la política del PP actual presidenta del Parlamento de Canarias.

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