Los obispos denuncian el “bombardeo emocional” de Hakuna o Emaús que puede acabar en “abuso espiritual”
Más allá del supuesto 'giro católico', más allá de Los Domingos o Rosalía, más allá de experiencias 'místicas' en encuentros convenientemente organizados para emocionar y seducir a los jóvenes, los obispos han lanzado una dura advertencia hacia los riesgos que realidades “emotivistas” como los retiros de Effetá o Emaús, los cursos Alpha, realidades inexplicadas (y, por el momento, incontrolables) como Hakuna (o como antes lo fueron las Iesu Commmunio) o escándalos como el de las HAM puedan afectar a la llamada 'generación Z'. Y lo han hecho a través de un documento, ‘Cor ad cor loquitur’, en el que condenan el “bombardeo emocional” que se produce en estas experiencias que, en ocasiones, puede acabar en “abuso espiritual”.
Pese a celebrar el “renacer en la fe” que hay detrás de estos fenómenos, que definen como “un soplo de aire fresco de la Iglesia”, los obispos advierten de inmediato los riesgos de “un primer impacto” basado única y exclusivamente en lo emocional. “Existe el riesgo de un reduccionismo 'emotivista' de la fe, que lleva a muchas personas a convertirse en consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual”, señala la Conferencia Episcopal.
Todo un aviso a navegantes, que pocos esperaban, toda vez que buena parte de los movimientos que llenan los templos o las convocatorias eclesiales adolecen de este mal. Sucede tanto en los llamados “retiros de impacto” (Effetá, Emaús, Bartimeo), auténticos ‘chutes de Dios’ que, en un fin de semana y con el secreto como norma, se producen experiencias intensas de fe que, en ocasiones, acaban con procesos de conversión y en los casos más extremos con entradas casi inmediatas en conventos o seminarios.
Ante ello, los obispos advierten de “la necesidad de regular y discernir las emociones porque pueden ser un obstáculo para el crecimiento espiritual”, produciéndose “una absolutización de la afectividad, reduciéndola a los sentimientos y a las emociones, e incluso se ha llegado a sostener su irracionalidad”.
También en la vida espiritual existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un ‘bombardeo emocional’, lo cual podría considerarse una forma de ‘abuso espiritual'
“Aplicado a la vida espiritual, el 'emotivista religioso' hace depender la fe de la intensidad de la emoción, reduciéndola a la medida del sentimiento y a lo placentera que pueda resultar, lo que se refuerza cuando se trata de experiencias compartidas”, apunta la nota episcopal.
“Muchos discursos sociales y políticos actuales apelan con frecuencia a las emociones (miedo, esperanza, indignación) con el fin de generar determinados comportamientos y adhesiones. También en la vida espiritual existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un ‘bombardeo emocional’, lo cual podría considerarse una forma de ‘abuso espiritual'”, constatan los obispos, poniendo un diagnóstico, duro, pero certero, a la deriva que se produce detrás de algunos de estos movimientos.
Con efectos que ya se han visto en otras circunstancias, mucho más mediáticas, como el tristísimo vodevil protagonizado por las exmonjas de Belorado (que en los próximos días serán desahuciadas), o las oscuridades que se vislumbran reflejadas en espejos cercanos a Hakuna, a lo que se suma el descontrol sobre las estructuras de estos grupos, que en la práctica funcionan como ‘iglesias paralelas’.
“Presión emocional” del grupo y falsos misticismos
Los abusos, advierten los obispos, pueden manifestarse en forma “presión emocional del grupo”, que “hace que los individuos se vean obligados a 'sentir' lo mismo que los demás para no automarginarse de la experiencia”. E incluso “a través de la utilización de falsas experiencias sobrenaturales o místicas (‘falso misticismo’) que desvirtúan una auténtica visión de Dios, como medios para ejercer dominio sobre las conciencias anulando la autonomía de las personas o para cometer otro tipo de abusos, lo que debe ser considerado de especial gravedad moral”.
“Una auténtica vivencia eclesial de la fe no absolutiza el carisma del propio grupo, sino que lo pone al servicio de la unidad de la Iglesia; y no excluye otros carismas, sino que aprecia la riqueza que aporta al conjunto. Igual se puede decir de los métodos evangelizadores: ninguno ha de considerarse como absoluto, y se ha de admitir que lo que sirve para unos, no ha de ser necesariamente válido o útil para otros”, recalcan los obispos.
En más de una ocasión, como ha sucedido en el caso de las HAM, la confrontación del grupo y de sus dinámicas sectarias con la autoridad eclesiástica, hace estallar el conflicto, provocando daños colaterales en muchos jóvenes, que acaban rotos
Porque, como sucede con las adicciones, en ocasiones la pertenencia a estos grupos puede generar 'síndromes de abstinencia'. Del emotivismo a la ansiedad, que lleva a la redefinición de las prioridades, o a que determinadas celebraciones sean más importantes que 'la' celebración, y que la pertenencia a un grupo se coloque por encima de la adscripción a la Iglesia diocesana. En más de una ocasión, como ha sucedido en el caso de las HAM, la confrontación del grupo y de sus dinámicas sectarias con la autoridad eclesiástica hace estallar el conflicto, provocando daños colaterales en muchos jóvenes, que acaban rotos.
Frente a ello, los obispos reclaman que estos grupos “sean sometidos al discernimiento de la autoridad de los obispos y los órganos diocesanos competentes” para poder integrarse en la Iglesia, y no funcionar como realidades paralelas.
En una sociedad como la actual, donde el emotivismo forma parte consustancial del día a día, donde los impactos, los 'likes' y la permanente necesidad de búsqueda de aprobación (más virtual que real) pesan más que el mensaje del Evangelio, los obispos quieren poner freno (con voz suave y mano tendida, pero firme) a iniciativas que se les estaban escapando de las manos.
¿Qué responderán ahora desde Hakuna, Bartimeo, Effetá, Emaús? ¿Qué dirán los curas carismáticos que 'lideran' estos grupos? ¿Habrá transparencia, al fin, en estos fenómenos? ¿Se establecerá un diálogo fructífero o, como sucede con aquellos que sufren alguna sobredosis, se intentarán comprar voluntades con promesas imposibles de cumplir? Se avecina tormenta. En este caso, espiritual.
Toda la información en www.religiondigital.org
10