Trump evidencia la falta de un plan claro con Irán y se enreda sobre la duración de la guerra
¿Unos días? ¿Cuatro o cinco semanas? ¿Ocho semanas? ¿No ha hecho más que comenzar? ¿Está “casi completado” el ataque? Todas esas afirmaciones han sido difundidas por el propio presidente de EEUU, Donald Trump, y sus más estrechos colaboradores en los diez días de bombardeos de Washington e Israel sobre Irán.
¿Realmente sabe Trump lo que quiere? El presidente de EEUU lleva diez días expresando contradicciones sobre los pasos a seguir en Irán. Tan pronto les dice este lunes a los congresistas republicanos que la guerra es una “breve incursión” para horas más tarde amenazar, en una publicación en redes sociales, con que EEUU intensificaría los ataques si Irán intentaba cerrar el estrecho de Ormuz.
“Creo que la guerra está prácticamente terminada. No tienen armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea”, señalaba Trump a la CBS este lunes. Y añadió que EEUU va “muy por delante” de su plazo inicial de, según él, entre cuatro a cinco semanas.
Poco después, matizó esta versión. “Hemos ganado de muchas maneras, pero no lo suficiente”, dijo ante una reunión con congresistas republicanos en Florida: “Avanzamos más decididos que nunca a lograr la victoria definitiva que ponga fin a este peligro de una vez por todas”.
Y al ser preguntado más tarde durante una conferencia de prensa sobre si la guerra con Irán terminaría esta semana, Trump respondió: “No”. Y se limitó a decir: “Pronto, muy pronto”.
Este martes, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que hace unos días había hablado de un periodo de hasta ocho semanas, se remitía a Donald Trump ante las preguntas de los periodistas: “El presidente ha fijado una misión muy concreta que debe cumplirse, y nuestra labor consiste en llevarla a cabo con una determinación inquebrantable. Ahora bien, es él quien controla el ritmo de las operaciones; es él quien toma las decisiones; es él, la persona elegida por el pueblo estadounidense, quien determina el momento en que hemos alcanzado esos objetivos concretos. Por consiguiente, no me corresponde a mí aventurar si nos encontramos en el principio, en el desarrollo o en la fase final de este proceso. Eso es competencia suya”.
Es decir, la guerra durará tanto como quiera Donald Trump. La misma tesis expuesta este martes por la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: “La planificación inicial del presidente y de las fuerzas armadas preveía un plazo de entre cuatro y seis semanas para lograr los objetivos: destruir sus misiles y su capacidad de fabricarlos; aniquilar permanentemente su armada; impedirles el acceso a armas nucleares para siempre y, por supuesto, debilitar a sus agentes terroristas en la región. En última instancia, las operaciones concluirán cuando el comandante en Jefe determine que los objetivos militares han sido alcanzados y que Irán se encuentra en una posición de rendición total e incondicional, lo declaren ellos verbalmente o no”.
“Presentimientos” de Trump
Del mismo modo que es el presidente de EEUU quien determina si se han cumplido o no esos objetivos, que también han ido cambiando desde el primer día, cuando Trump alentaba al alzamiento civil en Irán contra el régimen de los ayatolás y eso ya ha ido desapareciendo de la narrativa de la Casa Blanca, fue la subjetividad del presidente de EEUU la que inició la guerra en Irán.
Así, Leavitt reconocía hace unos días que los bombardeos habían sido desatados por los “presentimientos” de Trump: “El presidente presentía que el régimen iraní atacaría activos estadounidenses y a nuestro personal en la región, y se enfrentó a una disyuntiva: ¿EEUU utilizaría sus fuerzas armadas y capacidades para atacar primero y eliminar esta amenaza que ha estado amenazando a nuestro país y a nuestro pueblo durante 47 años, o se quedaría de brazos cruzados, como comandante en jefe, mientras el régimen iraní, descontrolado, atacaba a nuestro pueblo en la región?”
Este martes, la portavoz matizaba esa declaración, pero sin aportar ningún informe de ninguna rama del Ejército ni de los servicios de información que avalen la realidad de esa amenaza inminente en la que se escudan Trump y su equipo: “Se trataba de una percepción que el presidente tenía, fundamentada en hechos que le fueron proporcionados por sus principales negociadores, quienes habían estado dialogando de buena fe. El régimen iraní estaba mintiendo y engañando a EEUU, intentando claramente continuar con su programa nuclear para fabricar una bomba que, por supuesto, volvería a amenazar a EEUU”.
Caos y opacidad en la Administración
El caos en torno a las decisiones de la Administración Trump también se ha evidenciado este martes cuando el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, había afirmado este martes por la mañana que EEUU había escoltado un petrolero a través del estrecho de Ormuz. Irán negó esa afirmación, declarando que era falsa y que no había sucedido. Y, posteriormente, Wright eliminó su publicación en tanto que la afirmación no había sido correcta.
“Sé que la publicación fue retirada rápidamente y puedo confirmar que la Marina de EEUU no ha escoltado ningún petrolero ni buque hasta el momento”, ha confirmado Leavitt este martes, “aunque, por supuesto, es una opción. El presidente ha dicho que, si es necesario, lo hará en el momento oportuno”.
Además de caos, este martes la Administración Trump ha vuelto a dar muestras de falta de transparencia. Así, el Pentágono no ha informado del número de soldados heridos hasta después de haber sido adelantado por Reuters y de no haber sido confirmado por la Casa Blanca. “No puedo confirmar la cifra exacta. Sé que se sitúa en ese rango aproximado, pero lo remito al Pentágono para obtener el número específico de heridos hasta la fecha”, ha dicho Leavitt.
Después de la exclusiva de Reuters, el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell ha respondido: “Desde el inicio de la Operación Furia Épica, aproximadamente 140 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses han resultado heridos a lo largo de 10 días de ataques sostenidos”.
Asimismo, indicó que 108 de los militares heridos ya se han reincorporado al servicio. Parnell señaló, además, que los ocho militares gravemente heridos están recibiendo la atención médica necesaria.
Contradicciones sobre minas y Ormuz
Los mercados energéticos han sufrido este martes grandes vaivenes por segundo día consecutivo, víctimas de los mensajes contradictorios emitidos por la Administración Trump.
Primero, los precios del petróleo se desplomaron después de que el secretario de Energía publicara por error el mensaje afirmando que la Marina de los EEUU había escoltado a un buque petrolero a través del estrecho de Ormuz, en un gesto que siginifcaría que Washington se estaba implicando en asegurar y reabrir una ruta clave en el mercado energético.
Pero no era verdad. Y no solo no era verdad sino que más tarde este martes, Trump publicó su propia ráfaga de mensajes en Truth Social, primero afirmando que EEUU no tenía “ningún informe” sobre la colocación de minas en el estrecho de Ormuz, al tiempo que amenazaba a las fuerzas iraníes para retirar cualquier explosivo que pudieran haber colocado.
Minutos después, el presidente de EEUU ha informado de que EEUU había “atacado y destruido por completo 10 barcos minadores inactivos” y prometió que “habría más acciones por venir”.
El desliz de Wright y las contradicciones de Trump sobre las minas ilustran la falta de coherencia y han contribuido a que los precios del petróleo se desplomaron inicialmente casi un 20%, cayendo el crudo estadounidense por debajo de los 77 dólares por barril tras la publicación del secretario de Energía, para luego moderar esas pérdidas a medida que surgía más información.
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