LISTAS DE ESPERA EN CANARIAS

Atasco en el HUC: sus pacientes esperan hasta quince veces más que los del Negrín por una prueba diagnóstica

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —
7 de febrero de 2026 18:06 h

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La Consejería de Sanidad mantiene un discurso triunfalista sobre las listas de espera en Canarias. En la rueda de prensa ofrecida el pasado miércoles para informar de los datos de cierre de 2025, la consejera Esther Monzón (Coalición Canaria) y el director del Servicio Canario de Salud, Adasat Goya, presumieron de que la espera para someterse a una intervención quirúrgica se ha reducido en 46 días (de 153 a 106) en esta legislatura, lo que sitúa a las Islas por debajo de la media nacional.

Tanto el principal partido de la oposición en Canarias, el PSOE, como organizaciones como Intersindical Canaria o la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, cuestionan esa mejora y acusan al Ejecutivo regional de maquillar las cifras al no contabilizar en esas listas a los pacientes que se encuentran en lo que en el argot asistencial se denomina “nube”. Es decir, a aquellas personas que necesitan ser intervenidos pero que no han sido agendados, no forman parte de la lista de espera estructural. El grupo socialista en el Parlamento sostiene que la Consejería de Sanidad utiliza esa “lista de espera no estructural” (no publicada) para ocultar a miles de pacientes.

Al margen de ese debate, el desglose de las cifras publicadas revela desigualdades en el acceso a la asistencia sanitaria. Y en buena parte de los indicadores, quienes reciben la peor parte son los pacientes del Hospital Universitario de Canarias (HUC), el de referencia para la población del norte de Tenerife y la isla de La Palma. El dato que ilustra con mayor crudeza la brecha es la demora media de 540 días (un año y medio) en ese centro para someterse a una endoscopia, una prueba clave para diagnosticar inflamaciones, úlceras, pólipos, tumores, varices o infecciones en el tracto gastrointestinal (esófago, estómago y duodeno). 

La comparación con los otros tres hospitales de referencia del Archipiélago es ilustrativa. Por esa misma prueba la demora en La Candelaria (sur de Tenerife) es de 200 días, menos de la mitad que en el HUC. En el Insular (sur de Gran Canaria), aún menos, 77. Y en el Doctor Negrín, de apenas 35 días. Es decir, la ciudadanía del norte de Gran Canaria espera quince veces menos que la del norte de Tenerife por esa prueba diagnóstica. 

El HUC está peor incluso que hospitales de las islas no capitalinas que también tienen unas demoras muy altas, como el La Palma (336) o Fuerteventura (270). 

La disparidad no es solo de demora, sino también de volumen. El HUC acumula una lista de espera de 7.841 pacientes para una endoscopia, lo que representa casi el 70% del total del Archipiélago. En el Negrín, por ejemplo, la lista es de 513 pacientes. 

Además, la cifra no para de crecer año a año. Antes de la pandemia (diciembre de 2019), la espera por una endoscopia en el HUC se situaba en los 292 días. Tres años después, el dato había aumentado hasta los 332. Y, a partir de ahí, 423 días a finales de 2023; 527 cuando acabó 2024 y 540 en diciembre del año pasado. Es decir, casi se ha doblado el tiempo de espera con respecto a los datos previos a la pandemia de Covid-19. 

El camino del quirófano suele comenzar con la derivación del médico de familia al especialista y continuar con la petición de pruebas diagnósticas. De ahí, si hay criterios para ello, se programa la operación. Las endoscopias pueden ser solicitadas por especialistas de diferentes servicios, aunque lo más habitual es que lo hagan profesionales de los servicios de Digestivo. Según los últimos datos de Sanidad, a 31 de diciembre de 2025 había 805 pacientes en la lista de espera para una cita con especialistas de Digestivo del HUC, una cifra ligeramente inferior a la del Insular (887) y muy superior a las de La Candelaria y el Negrín (307 y 214, respectivamente). 

En la última fase, la intervención quirúrgica, hay un dato llamativo. A pesar de que el HUC es también, entre todas las especialidades, el hospital de referencia que más tarda en operar a sus pacientes (una media de 148 días frente a los 105 de La Candelaria, los 98 del Insular y los 78 del Negrín), en el caso de Cirugía General y Digestiva es el más rápido, con una demora media de 57 días. El Negrín tarda 62; La Candelaria, 72, y el Insular, 93. El recorrido completo evidencia, por tanto, que hay un tapón diagnóstico en el HUC, un bloqueo que impide que lleguen más pacientes a operarse. 

Las endoscopias son el ejemplo más ilustrativo, pero no el único. El hospital de referencia para la zona norte de Tenerife también presenta los peores resultados de los cuatro grandes en otras pruebas como las ecografías, los TAC o las mamografías. Para una ecografía, un paciente del HUC espera de media 183 días (seis meses), casi el doble que uno de La Candelaria, el segundo centro con mayor demora. Para un TAC (escáner), tiene que aguardar 158 días, cuatro veces más que en el Insular de Gran Canaria. Para una mamografía, el tiempo medio de espera es de 136 días, lo que contrasta con los 28 del Negrín o los 36 de La Candelaria. El único dato positivo para el HUC se registra en las resonancias magnéticas. Con 62 días de demora, es el hospital más ágil para realizar esta prueba, superando al Negrín (82) y siendo el doble de rápido que La Candelaria (122). 

Consultas 

El HUC también lidera la lista de consultas externas, con 42.088 personas esperando una cita con el especialista, aunque el Insular de Gran Canaria presenta un dato similar (41.245). Por el contrario, el Negrín ha logrado reducir la cifra a 16.969. La Candelaria se sitúa en un punto intermedio con 31.747. 

A 31 de diciembre eran 143.744 las personas que engrosaban la lista de espera de consultas en el Archipiélago. La cifra sigue siendo superior a la prepandémica (unos 141.000), aunque en el último año ha descendido tras las subidas continuas de los ejercicios precedentes. La evolución también ha sido muy dispar según el centro hospitalario. En 2019, el HUC tenía una lista de espera similar a la del Negrín (37.765 frente a 33.175) e incluso llegó a estar mejor que el hospital de referencia del norte de Gran Canaria en el corte de diciembre de 2023. Sin embargo, en estos dos últimos años esa dinámica ha cambiado y ahora el HUC casi triplica en ese indicador al Negrín. 

También presenta una evolución negativa el Insular de Gran Canaria. En 2019 tenía 34.850 pacientes en lista de espera de consulta. Tras la pandemia, logró bajar a 27.445 en 2022. Desde ese momento, la cifra se ha disparado hasta los actuales 41.245 pacientes. 

En la nota de prensa difundida el pasado miércoles, la Consejería de Sanidad destacaba que de las 27 especialidades existentes, 19 presentaban una tendencia a la baja. Entre ellas, Rehabilitación, Traumatología, Oftalmología y Otorrinolaringología, servicios que, junto a Dermatología (que sube), son “los que mayor lista de espera presentan, como viene siendo habitual, por ser de las que mayor demanda generan en consultas asociadas al envejecimiento poblacional y la cronicidad, entre otras razones”. 

El HUC tiene la lista de espera más elevada en cuatro de esas cinco especialidades. La más alta de todo el Archipiélago es la de Oftalmología (11.530), que triplica a la del Negrín. Por su parte, en Rehabilitación (5.825) acapara el 44% del total del Archipiélago. Solo presenta mejores datos que los otros centros hospitalarios de referencia en consultas de Traumatología (1.197), una cifra con el desbordamiento del Insular de Gran Canaria (de 3.509 a 6.001 en un año). Sin embargo, la agilidad del HUC en esta consulta es un espejismo, ya que el tapón aparece después: la espera para operarse se dispara a 183 días.

Unas listas que “”no reflejan la realidad“

Caty Darias, coordinadora de la Federación de Salud de Intersindical Canaria, considera que los datos publicados por el SCS “no están expresando la realidad de las listas de espera” en las Islas. La representante sindical sostiene que las cifras están “maquilladas” por la derivación de pacientes con criterios de intervención quirúrgica a “la nube”. “No todos los pacientes que están esperando están en la lista de espera. Cuando la previsión es que se le va a atender más allá de un año, no se agenda a esa persona en la lista de espera. Se deriva a la nube y no consta en la lista publicada. Cuando hay hueco, se agenda”, explica. 

Las cifras publicadas, insiste Darias, “no reflejan el sentir de los canarios que día tras día ven cómo les llega un SMS posponiéndole y posponiéndole y posponiéndole la cita. Ni refleja el sentir de los pacientes que esperan quince días para el médico de cabecera, o seis, nueve meses o un año para el especialista o para una prueba diagnóstica”. Un tiempo en el que “lo único que han obtenido es cronicidad, deterioro de su nivel de salud e incluso un deterioro de sus condiciones socioeconómicas, porque tal y como está el mercado laboral muchos están en riesgo de sufrir incapacidades o de perder el empleo”. 

La representante de IC considera que no se ha tenido en cuenta el incremento poblacional de las Islas a la hora de dimensionar el número de especialistas, de personal de enfermería o de otros grupos profesionales. “Nosotros siempre hemos hecho el mismo análisis. Se introducen deficiencias en la (sanidad) pública, se genera lista de espera y así tienen la coartada perfecta para decir que tienen que derivar a mansalva a la privada concertada. Y ahí se van hemorragias de dinero público. La privada concertada realiza procedimientos que, si se dotase adecuadamente, se podrían asumir en la pública”, señala. 

Con respecto al HUC, Darias considera que este hospital ha sufrido “una suerte de discriminación” debido a su tardía integración al Servicio Canario de Salud (2009). “Desde que asumió el área de referencia en 2013, sin presupuesto de ningún tipo, ha venido arrastrando una sobrecarga asistencial importantísima y todo eso hace que arroje las peores cifras de todas las Islas a pesar de las operaciones de maquillaje”, concluye.