La construcción del túnel de Arguineguín, un proyecto de contradicciones y una traba para los empresarios de la zona

El ruido de los taladros y el polvo en el aire dan, desde hace aproximadamente dos meses, la bienvenida a todos aquellos que pasan por la entrada de Arguineguín, en el municipio grancanario de Mogán. El Ayuntamiento, liderado por Onalia Bueno, impulsó el pasado mes de abril las obras para la construcción de un túnel peatonal subterráneo para el “acondicionamiento y reordenación de los márgenes y viales de acceso a Arguineguín, así como mejorar los accesos y comunicaciones de esta zona del casco urbano”, tal y como consta en el proyecto. Para ello, se está destruyendo la rotonda de la entrada de este barrio pesquero en el sur de la isla, sus aparcamientos y muchos consideran que se está haciendo lo mismo con el “tejido comercial” que rodea al enclave.

Esta polémica obra, con valor de casi un millón de euros y subvencionada por el Gobierno de Canarias, nació con el objetivo de descongestionar el tráfico. Ahora bien, la intención de solucionar un problema parece que ha creado otros que antes no existían. La eliminación de la glorieta “ha generado muchos problemas de tráfico, que se desvía en su mayor parte al pueblo. Sin embargo, si se va dirección Las Palmas-Mogán, el conductor tiene que pasar justo al lado de la obra”, asegura la portavoz de Nueva Canarias en el Consistorio moganero, Isabel Santiago, que denuncia que esto “pone en peligro” a los coches al aproximarse “demasiado” a las labores de construcción.

Por otro lado, los comercios que llevan toda una vida en estas calles, y a los que “no se puso en preaviso antes de comenzar las obras”, han comenzado a sufrir los estragos de esta “reordenación”. Los desvíos y la imposibilidad de aparcar hacen que en algunos momentos del día la zona en donde se lleva a cabo la remodelación parezca “un auténtico cementerio”, algo que han comenzado a notar los empresarios de los alrededores. “¿Por qué el Gobierno de Canarias está dando ayudas a las pymes si luego está financiando obras que lo que hacen es sepultar la economía?”, se pregunta Santiago. Además, la portavoz hace especial hincapié en que, si el objetivo es “facilitar los accesos” y que no haya retenciones, “por qué el proyecto contempla la implantación de semáforos en la zona”, algo que, precisamente, “no acaba con el tráfico”.

En la nota que publicó el Ayuntamiento de Mogán para presentar la construcción de este pasadizo subterráneo se asegura que este “incrementará la seguridad de los peatones”. Este es otro de los puntos en los que la portavoz de Nueva Canarias en el municipio no coincide. “Ese paseo subterráneo es un foco de inseguridad para las personas vulnerables, como los mayores, por la noche”, además de convertirse en un reto para las personas con movilidad reducida.

Incumplimiento de la ordenanza de ruidos

“La pasada semana llegó una maquinaria pesada para picar la rotonda a las 21:00 horas” denuncia Santiago. El Ayuntamiento de Mogán establece que “las máquinas empleadas para la construcción (...) funcionarán a partir de las 9:00 hasta las 19:00 horas”, como reza su Boletín, por lo que el Consistorio “incumplió su propia ordenanza”, afirma la portavoz de Nueva Canarias.

Los vecinos, molestos por los ruidos, llamaron a la Policía Local y la obra paró en torno a las 23:00 horas, cuatro horas más tarde del tiempo estipulado. Santiago afirma convencida de que “lo hacen de noche porque no hay tráfico, lo que viene a demostrar que no contemplan medidas de seguridad para los coches que pasan cerca de la construcción durante el día”.

Esto, sentencia Santiago, “ha sido un capricho caro que lo único que ha hecho es generar caos y problemas”.