“No es una subida arbitraria de precios”: así justifican las clínicas privadas canarias el récord de ingresos por asegurado

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

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“No es una subida arbitraria de precios”. La Asociación de Clínicas Privadas de Las Palmas sostiene que el récord de ingresos obtenido en primas de seguros de salud en Canarias no se debe a un incremento de los márgenes de beneficio empresarial, sino a un encarecimiento de los costes asistenciales. Defiende, por tanto, que se cobra más por los seguros (hasta 94 euros más al año por persona) porque cuesta más prestar los servicios. 

Esa es la respuesta que ha ofrecido la patronal de las clínicas privadas de la provincia oriental a este periódico en respuesta a los datos que recoge el último informe del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS).  

La sanidad privada facturó en seguros de salud 454 millones de euros en 2025 en Canarias. Esto supone 36 millones más que el ejercicio precedente. En términos porcentuales, un aumento del 8,6%. Lo curioso es que ese récord de ingresos vino acompañado por primera vez en años de una reducción del número de primas contratadas. Las Islas cerraron el año con 474.878 asegurados, prácticamente 10.000 menos que en 2024. En consecuencia, el gasto medio por persona con seguro de salud ascendió de los 862 a los 956 euros. 

El presidente de la Asociación de Clínicas Privadas de Las Palmas, Sebastián Sansó, atribuye ese dato al encarecimiento de los costes asistenciales. “Las primas de salud llevan varios ejercicios ajustándose al alza en toda España por el coste creciente de la tecnología médica, los fármacos y, sobre todo, los salarios sanitarios, un sector con tensión de personal notable en Canarias”, señala el también director general de Hospitales San Roque, que coincide con Beatriz González López-Valcárcel, catedrática en Economía de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en que “sería útil un desglose sectorial más fino” para saber cuántas de esas primas son de empresas y cuántas son de familias. 

Según el informe de Tendencias Médicas Globales de Willis Towers Watson (WTW), una multinacional especializada en gestión de riesgos, correduría de seguros y consultoría empresarial, la inflación médica real en España, que recoge el coste real de la gestión sanitaria privada, los salarios, la tecnología y los fármacos innovadores, se sitúa en el 8,4%. 

Esa “tensión de personal” a la que alude Sansó en su respuesta se manifestó en el conflicto laboral que se prolongó durante cerca de dos años en las clínicas privadas de la provincia de Las Palmas. Tras vencer el anterior convenio, patronal y sindicatos iniciaron en enero de 2024 las negociaciones para renovarlo. El personal reclamaba una actualización de las tablas salariales para frenar la pérdida de poder adquisitivo tras años de congelación y en un momento en que las empresas del sector obtenían beneficios que, según los datos obtenidos del registro mercantil, situaban entre los 20 y los 25 millones de euros al año

Como exigencia inicial, los sindicatos pedían una subida salarial del 36% en tres años (un 12% anual). A principios de 2025, ya habían rebajado sus pretensiones a la mitad. Al final de ese año se alcanzó un acuerdo de mínimos para poner fin a la huelga. Se pactó un incremento del 14% en tres años. El primer escalón de subida era de un 6% con efectos retroactivos desde el 1 de abril. Es decir, con el pago de nueve meses de atraso. 

La patronal de la sanidad privada atribuye a esta actualización de salarios parte del incremento de los costes asistenciales que repercuten en el precio de las primas de seguros. También ese fue el motivo que arguyeron para explicar por qué quedó desierta la licitación de los conciertos de hospitalización de media estancia con el Servicio Canario de Salud. Las clínicas privadas entendieron que los 180 millones de euros eran insuficientes para cubrir el coste real del servicio y las plantillas y ninguna de ellas presentó ofertas. 

Los conciertos “no siempre cubren el coste real”

En este sentido, Sansó explica que los conciertos “no siempre cubren el coste real del servicio” y que la actualización de sus tarifas “no siempre sigue el ritmo de los costes (personal, energía, tecnología…)” El informe de la Fundación IDIS refleja que el 45,8% de los hospitales privados de Canarias (11 de 24 centros) opera sin concierto integral con el SCS cuando antes de la pandemia ese porcentaje era de apenas el 25%. 

“Un centro puede optar por no renovar o no firmar un concierto cuando la ecuación económica no es sostenible”, asevera el presidente de las Clínicas Privadas de Las Palmas. Sansó matiza que muchos centros no mantienen un “concierto integral o global” con el SCS pero sí colaboran con la administración autonómica mediante “convenios puntuales de derivación de pruebas diagnósticas u otras prestaciones específicas”. 

El SCS destinó 333 millones de euros en 2024 a los conciertos con la sanidad privada. Canarias sigue estando entre las comunidades que destina más porcentaje del gasto público (un 7,3%) a estas derivaciones, aunque su peso con respecto al total del presupuesto público ha caído en los últimos años. Al margen de los más de 400 millones de euros que factura al año de los seguros de salud y de los más de 300 de los conciertos, la sanidad privada se embolsa unos 800 millones del denominado gasto de bolsillo.

El informe de la Fundación IDIS también remarca que la sanidad privada cuenta con el 60% de los aparatos de Resonancia Magnética o el 56% de los mamógrafos. Sansó precisa que “no existe una cifra agregada pública y fiable” que desglose, equipo por equipo, “cuánta actividad” de esos aparatos (24 en total) corresponde a derivaciones del SCS y cuánta a demanda directa. “Varía mucho de un centro a otro. Algunos, como los especializados en diagnóstico por imagen con acuerdo marco, concentran gran parte de su actividad en la derivación pública”, mientras que otros “trabajan casi exclusivamente con aseguradoras y particulares”, apunta el presidente de la patronal de clínicas privadas de Las Palmas.