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El último intento de Coalición Canaria por salvar el monumento a Franco: “No se le parece”

Si se analiza con detenimiento el monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife cuya desaparición ya se oficializó este martes por parte del Gobierno, se puede llegar a la conclusión de que sí, es un monumento a Franco, pero “el héroe” que ocupa la figura central del conjunto arquitectónico obra de Juan de Ávalos “sí representa a Franco, pero no se le parece”. Al menos esa fue la aportación a la memoria democrática que hizo en el último pleno del Ayuntamiento de la capital tinerfeña la concejala de Planificación del Territorio, Zaida Rodríguez, de Coalición Canaria, tratando de echar por tierra una moción del PSOE que pedía lo que finalmente se ha conseguido: el desmantelamiento del monumento de la Avenida de Anaga.

La concejala confesó que nació cuando Franco ya había muerto. Y en este periodo democrático vivió feliz en Tenerife, estudió Derecho y se metió en Coalición Canaria, donde ha hecho su particular carrera política. Sus conocimientos sobre la obra en cuestión los expuso sin ningún tipo de complejos citando al autor, según dijo: “El penacho significa la isla de Tenerife. El arcángel, que es un arcángel, no un ángel, por lo tanto, la fuente nunca se puede denominar ángel porque es un arcángel, no simboliza absolutamente nada. El héroe, sí, simboliza a Franco, sí señor, pero no se le parece. No existe ni una sola placa, no existe ni una sola placa que señale que eso se relaciona con nada, porque no se pusieron placas, ni antes, ni cuando se inauguró, ni durante el tiempo que estuvo, ni nosotros mismos que bueno… Se ha hablado de perdón, tampoco se ha resignificado nunca. Por lo tanto, el único nombre que formalmente consta en el expediente y en los archivos se llama Monumento a la Paz”. Obvió, claro está, que se refería a la paz impuesta tras un golpe de Estado, una guerra civil y la represión posterior que ella no vivió porque no había nacido.

45 millones de euros

A esos argumentos tan contundentes, la concejala añadió unos cuantos más. El primero, el del valor económico de la obra, que cifró en 45 millones de euros. ¿Y de dónde sacó esa cantidad tan concreta la responsable del distrito Salud-La Salle? Pues muy sencillo, de “multiplicar por 1,66166” los 7,5 millones de pesetas que costó erigirlo, dinero que salió de una cuestación popular que fue el eufemismo bajo el cual se agruparon los donativos voluntarios con todos aquellos procedentes de personas a las que se obligó por ser sospechosas de desafectas al régimen, que pasaron por caja. Lo malo es que multiplicando esos 7,5 millones de pesetas por los 1.66166 que dijo la concejala, la cantidad que saldría no llega a los 13 millones, y que solo aplicando la equivalencia de cambio oficial pesetas-euros, de 166,386, aparece una cifra parecida: 45.075,91 euros, a la que le seguirían faltando tres ceros para llegar al valor que la concejala otorga al monumento a Franco. Nadie de su grupo de gobierno le echó una mano para salir de ese error, que sostuvo en todas sus intervenciones para acusar al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez de querer tirar 45 millones a la basura “por ideología”.

El otro argumento de peso que arguyó la señora Rodríguez tras elogiar las palabras que en el mismo sentido había pronunciado el portavoz de Vox, fue el de la coyuntura política y los intereses políticos de Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, cuyo nombre no solo estuvo en su boca sino también en la del portavoz de Coalición Canaria en el consistorio, José Alberto Díaz-Estébanez, al que hay que animar muy poco para que despliegue todo el catálogo anti PSOE que tiene su partido para cualquier ocasión que se tercie.

Pero el argumento que nadie se esperaba por parte de la concejala fue el de la voz popular, que ella, muy científicamente, situó en Facebook. En esa red social ella ha encontrado algunas reflexiones muy interesantes de la ciudadanía que sintetizó en las siguientes: “Si estuviera en Las Palmas de Gran Canaria se nombraría de otra manera”. “La historia no se cambia, que nos estamos quedando sin nada y lo único que prevalecerá será lo que hacen los políticos que de bueno, nada, y será la historia de las nuevas generaciones. Viva España”. “Se lo llevarán también para Las Palmas de Gran Canaria, como el crucero Canarias, que como lo quitan de la calle del edificio de Méndez Núñez, ah, que por qué no quitan el edificio de Méndez Núñez…”

Sólo un día laborable después, este martes, tenía entrada en las oficinas del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife una notificación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática informando al grupo de gobierno de que el famoso Monumento a la Victoria, inaugurado en 1964 para homenajear a Franco y ensalzar su triunfo sobre los sublevados en la Guerra Civil, mucho antes de que naciera la concejala de Planificación del Territorio, ha de ser retirado del espacio público. Su entrada en el catálogo de vestigios contrarios a la Ley de Memoria Democrática así lo obliga.