El Cabildo de Tenerife presenta el tercer carril entre Guamasa y el aeropuerto del norte y dice que estará operativo en tres años
El tercer carril de la autopista del norte de Tenerife, TF-5, entre Guamasa y el aeropuerto del norte, en sentido Santa Cruz de Tenerife, estará operativo en tres años una vez empiecen los trabajos, previsiblemente en verano, y supondrá un aumento del 50% de la capacidad de esta vía, que soporta una media de 110.000 vehículos al día y picos de hasta 4.500 vehículos por hora, según ha informado este viernes el Cabildo.
Emilio Grande, el ingeniero de la obra, que supone una inversión de 66,4 millones, ha precisado este viernes en rueda de prensa que los trabajos, con una duración de 36 meses, no van implicar el cierre de ninguno de los dos carriles actuales.
El ingeniero responsable del proyecto, que se empezó a redactar en el año 2018, ha confirmado que la obra no implica “muchas” expropiaciones, pues la mayoría ya se realizaron cuando se construyó la autopista, y ha detallado que el 90% del tramo transcurre por dominio público y también hay cesiones de AENA.
Ha detallado que la actuación se desarrollará entre los kilómetros 11 y 15 de la autopista TF-5, en el tramo comprendido entre San Lázaro y la empresa Coca Cola, y la intervención incluye además la mejora de la funcionalidad de los enlaces de Guamasa, el aeropuerto y San Lázaro, con el fin de optimizar los flujos de tráfico “en uno de los puntos más congestionados de la isla”.
El técnico ha recordado que el proyecto comenzó a redactarse en 2018 y que su desarrollo ha requerido años de coordinación con distintas administraciones y entidades, entre ellas los ayuntamientos implicados y AENA.
Asimismo, ha subrayado el crecimiento del tráfico en la zona, al señalar que se ha pasado de unos 5.000 vehículos diarios en la década de 1960 a más de 100.000 en la actualidad, con picos de hasta 12.000 vehículos en horas punta en una infraestructura diseñada para soportar 22.000.
El ingeniero ha añadido que la actuación, actualmente en fase de licitación, busca mejorar la fluidez del tráfico, reforzar la seguridad vial y reorganizar los enlaces para evitar interferencias entre los distintos itinerarios, especialmente entre los desplazamientos hacia Santa Cruz y el Puerto de la Cruz.
Entre las actuaciones más relevantes, ha apuntado a la creación de un nuevo enlace tipo “hipódromo”, que permitirá redistribuir los flujos de tráfico y reducir los puntos de conflicto, así como la reorganización del enlace del aeropuerto, que absorberá parte del tráfico procedente de La Laguna para aliviar la carga en San Lázaro.
Un tanque de tormentas
Esta actuación en la autopista del norte de Tenerife incorporará un sistema de tanques de tormentas, una infraestructura de la red de saneamiento consistente en un depósito dedicado a capturar y retener el agua de lluvia transportada hasta él por los colectores, sobre todo cuando hay precipitaciones muy intensas, para disminuir la posibilidad de inundaciones en los casos en que la capacidad de escurrido del agua es menor que el volumen de lluvia.
Según ha explicado el ingeniero, en el tramo entre La Laguna y el Portezuelo no existen cauces suficientes para evacuar el agua de forma convencional, ya que los barrancos de la zona presentan limitaciones de capacidad, lo que ha obligado a buscar soluciones alternativas, ha agregado.
En este contexto, se prevé la construcción de un total de seis tanques de tormentas —uno de ellos en terrenos de AENA— que permitirán recoger la primera escorrentía, almacenarla temporalmente y tratarla antes de su liberación, evitando así la sobrecarga de los cauces y posibles problemas de inundaciones o contaminación.
Este sistema, habitual en entornos urbanos, ha dicho que se adapta ahora a una infraestructura viaria para hacer frente a fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, como los registrados recientemente en Canarias.
En la rueda de prensa también ha participado el presidente de Canarias, Fernando Clavijo; la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila; el vicepresidente Manuel Domínguez y el consejero de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, entre otros responsables públicos tanto del Ejecutivo, como de la corporación insular y del Ayuntamiento de La Laguna.
Fernando Clavijo ha resaltado que el Ejecutivo ha actuado ante el “grave problema de movilidad” existente en Tenerife con un trabajo basado en el consenso y la colaboración institucional para sacar adelante actuaciones como el tercer carril de la TF-5.
En su opinión, la movilidad “es mucho más que hacer obras” y requiere un conjunto de medidas orientadas a facilitar los desplazamientos de la ciudadanía, especialmente en áreas con alta concentración de población.
En este sentido, ha subrayado la apuesta por el transporte público, con un incremento de la inversión que, según ha indicado, alcanza los 150 millones de euros anuales en Canarias, sumando aportaciones del Estado, el Gobierno autonómico y los cabildos, así como medidas para aumentar la capacidad de las guaguas.
El consejero de Obras Públicas ha comentado que esta actuación “ya no es una previsión, sino una realidad en marcha”, al encontrarse en fase de licitación tras su publicación el 24 de diciembre.
Según ha indicado, al proceso se han presentado nueve ofertas de empresas y uniones temporales, lo que garantiza la concurrencia y descarta el riesgo de que quede desierto.
Asimismo, ha avanzado que en las próximas semanas se elevará la propuesta de adjudicación, que podría producirse durante el mes de abril, aunque los plazos definitivos dependerán de posibles recursos.
Por último, ha insistido en que el objetivo es iniciar las obras “cuanto antes”, previsablemente en verano, dada la necesidad de esta actuación para mejorar la movilidad en uno de los tramos con mayor intensidad de tráfico de Tenerife.
La presidenta del Cabildo ha afirmado que el tercer carril en la TF-5 supone “un paso decisivo en una prioridad clave para la isla de Tenerife”, al tratarse de una infraestructura “crucial” para mejorar la movilidad y dar respuesta a los atascos que afectan diariamente a miles de personas.
Dávila ha hecho hincapié en que esta actuación no es “una obra más”, sino una respuesta directa a los problemas de desplazamiento, el tiempo invertido en carretera y su impacto tanto en la calidad de vida como en el desarrollo económico de la isla.