Las dos Españas (y las dos Canarias) están en el norte de Tenerife: Santa Úrsula y Buenavista
La idiosincrasia política canaria siempre ha sido bastante particular. Ya lo resaltó en La Palma el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en una de sus visitas al volcán de Cumbre Vieja, cuando calificó de “rara” la realidad de partidos y pactos que abundan, al comprobar cómo por entonces el PSOE y el Partido Popular en la Isla Bonita compartían gobiernos como los del Cabildo o la capital en detrimento de Coalición Canaria, lo que se volteó tras mayo de 2023. En los 88 municipios isleños, ha habido desde 1979 mayorías, acuerdos y particularidades muy variadas y llamativas, con infinidad de formaciones y siglas, mucho peso de partidos de todo el Estado en numerosos ayuntamientos, fuerzas regionales, insulares o locales de gran arraigo en otros y estabilidad o cambios bruscos en muchas elecciones.
En el Norte de Tenerife (comarca con quince municipios), llama la atención, entre otras realidades, el gran contraste ideológico, partidista y, por tanto, social que se da entre dos localidades: Santa Úrsula y Buenavista. Si la primera siempre se ha caracterizado por el aplastante peso de fuerzas conservadoras, de la derecha local, insularista y luego regionalista (con raíces franquistas: AISU-CC), así como la española (concentrada en el PP, sobre todo desde 2011, cuando se dio el único cambio de gobierno local), Buenavista casi siempre ha sido un referente de la izquierda, con alcaldes de este signo desde 1983 (PSOE hasta 2019, Sí Se Puede de 2019 hasta 2023, y de nuevo PSOE desde entonces). Lo más curioso en el caso de este municipio del Noroeste es que, en el presente mandato, sus once ediles son de centro izquierda o de la izquierda alternativa que representa Sí Se Puede (SSP), sin ningún representante de CC o PP (Vox no se presentó ni, de momento, se le espera en 2027).
En realidad, este enorme contraste político no tiene parangón ni en Tenerife ni en gran parte de las comarcas canarias en lo que va de este casi medio siglo de democracia, lo que dice mucho de las diferencias, la historia e idiosincrasia de dos municipios, de por sí, también distintos por múltiples factores, pero a los que apenas separa una media hora en coche.
Diferencia poblacional y la clave de ser un “municipio dormitorio”
Para empezar, hay una importante diferencia poblacional, ya que Santa Úrsula triplica el número de residentes a Buenavista (unos 15.000 frente a unos 4.700), aunque curiosamente tiene sólo un tercio de superficie respecto a su antítesis política: 22,59 kilómetros cuadrados frente a 67,42. Sin duda, esto se explica por la ubicación de ambas localidades y por el gran peso de los espacios protegidos en Buenavista, con zonas como Madre del Agua, Punta Teno, Teno Alto, Masca o Los Carrizales como parajes referentes sin casi población.
Santa Úrsula se sitúa entre la zona de Acentejo (La Matanza y La Victoria, con los municipios previos de El Sauzal y Tacoronte si uno se va adentrando en el Norte) y el Valle de La Orotava (con el Puerto de la Cruz, Los Realejos y la Villa que le da nombre). En los años de la democracia, y aunque comparte con Buenavista un peso importante de la agricultura (aunque mucha más orientada a la vid, frente a las grandes extensiones de plataneras y frutas tropicales de la localidad del Noroeste, que goza de bastante más sol frente a la habitual Panza de Burro del Valle), fue ganando cada vez más población de fuera y asentó ese apellido de “municipio dormitorio” que se ganaron también localidades como Los Realejos.
En este otro municipio, de hecho, también gobierna la derecha (PP) con mayorías absolutas desde 2011, en contraste con el fuerte peso que tuvo el PSOE de 1979 a 2003, con, eso sí, dos mandatos con alcalde de CC (Oswaldo Amaro, primero en pacto con los conservadores, de 2003 a 2007, y con los socialistas de 2007 a 2011, lo que consolidó al actual vicepresidente regional, Manuel Domínguez, como alcaldable por entenderse que se gobernó en su contra y para frenar su subida de dos a seis ediles en 2007).
El gran crecimiento poblacional de Santa Úrsula se refleja en que, en 1981, contaba con unos 8.000 habitantes, cifra que veinte años después apenas había subido a unos 10.800, pero que desde 2021 se asentó en torno a los 15.000. Por el contrario, y en evidente contraste, el padrón actual de Buenavista es el mismo (en torno a 4.800 habitantes) que el de 1981, registrándose un incremento en 1991 (hasta los 5.600), pero volviendo a bajar después hasta esos 4.800. Encima, Buenavista sí tiene costa habitable y visitable (playa de La Arena y campo de golf incluido), en contraste con el casi imposible litoral de Santa Úrsula, muy acantilado con la excepción para el baño del Charco del Negro, cerca de la orotavense playa de El Ancón.
Un alcalde franquista que marcó el sino político santaursulero
En el caso de Santa Úrsula, en su evolución e idiosincrasia política tuvo mucho peso, sin duda, la figura de su alcalde franquista desde 1965. A Fernando Luis le daban pavor los medios de comunicación y apenas aparecía o hacía declaraciones, pero su respetada figura le permitió continuar en el cargo llegada la democracia y consolidar mayorías absolutas desde 1979. Lo hizo primero (con 11 de 13 ediles y otros 2 para AP: derecha y derecha pura, vaya) bajo el paraguas de la UCD de Suárez (como Manuel Hermoso en Santa Cruz o Paulino Rivero en El Sauzal) y, desde 1983, ya al amparo de las siglas de un partido independiente y localista (AISU), en línea con AIO, en La Orotava, aunque éste necesitó a la izquierda para gobernar desde 1979 hasta 1987 y se convirtió en ATI en ese 83.
AISU sigue gestionando hoy (con el médico Juan Acosta, de La Corujera, parte alta muy proclive a esta formación). Eso sí, AISU siempre ha estado en la órbita de ATI, AIC y, desde 1995, CC, si bien le pone un guion a las siglas y, en más de una ocasión, esconde CC en la propaganda municipal para resaltar el carácter propio, local e idiosincrático de la marca AISU.
En 1983, AISU logra 8 ediles de 13 y, en la gran ola del PSOE estatal tras octubre del 82, los socialistas consiguen su mejor resultado en Santa Úrsula: cuatro ediles, por uno de la AP de Fraga. Fue el mandato con más ediles de centro izquierda o izquierda. De hecho, desde entonces lo máximo que ha logrado el PSOE han sido dos actas. En 1987, el gran año de ATI en Tenerife (arrebatándole el Cabildo al socialista José Segura con Adán Martín) Fernando Luis sube a 10 ediles, el PSOE baja a 2 y AP, de nuevo obtiene un edil.
En 1991, esa preponderancia de alguien que, al fin y al cabo, venía de la dictadura, toca su punto más álgido, al obtener 12 de los 13 concejales, por uno solo del PSOE, mientras que, en 1995, Luis desciende a 10 (aunque sigue arrasando), el PSOE mantiene su acta, entra ICAN con uno y vuelve a AP (ya PP) con otro. Cuatro años después, AISU sigue a lo suyo y hasta sube un representante (11 de 13), mientras el PSOE obtiene 2 y, en 2003, se produce el histórico relevo en la candidatura de AISU, al que sustituye Ricardo García, otro vecino de La Corujera. En estas elecciones, el panorama se hace más variopinto que nunca y AISU reedita la mayoría absoluta, pero baja a 9, el PP sube a dos, el PSOE baja a uno y entra con fuerza Unión Democrática Independiente de Santa Úrsula (4, la población había elevado ya los concejales a 17).
UDIS fue una escisión de AISU que no compartía la candidatura de García y, además, entró Alternativa Popular Canaria, con uno. No obstante, y como se ve, la izquierda seguía siendo, y así ha continuado, más bien testimonial. Es verdad que siempre ha existido la discusión sobre si AISU tiene dos almas: la conservadora y la más social, que ha ocupado el espacio que podía haber sido con más fuerza para el PSOE o fuerzas progresistas. De hecho, el gobierno actual cuanta con concejales y concejalas que, con algunas de sus políticas, bien podrían ser concebidas como propias de la izquierda y hasta el propio alcalde fue tentado (y dudó) en 2023 sobre si se unía a NC-Bloque Canarista, aunque AISU jamás se ha acercado a posturas de izquierda de manera oficial, siempre ha compartido carteles con CC y Juan Acosta ha protagonizado algunas posturas sobre el fenómeno migratorio con claro sesgo del peor PP o Vox, seguramente por miedo a perder apoyos a la derecha.
En 2007, AISU se afianza y sube uno (hasta los 10 ediles), mientras UDIS se desinfla y ya no entra más (2), el PP gana uno (3), el PSOE sigue con una única acta y surge Alternativa por Santa Úrsula (1). Ergo, un panorama aún muy conservador que se agudiza en 2011, aunque con un cambio histórico. El PP de Milagros Pérez León hace una oposición muy activa, se mueve casa a casa en una gran precampaña y campaña, y logra empatar a 8 ediles con una AISU de García que, por primera vez, perdía la mayoría absoluta. Fue el momento más importante del PSOE local, cuyo único edil, Víctor Hernández, se convirtió en llave de gobierno. En un pleno de una tensión y expectación brutal, Hernández se decantó por el PP (sí, otro pacto PSOE-PP, esos que no entiende Pedro Sánchez) y AISU se fue a la oposición por primera y única vez. Eso sí, con el tiempo, tanto Pérez como Hernández fueron condenados a 8 años de inhabilitación para cargo público por contrataciones irregulares.
Desde 2015, AISU vuelve al poder local con Juan Acosta, aunque en su primer mandato lo hizo sin mayoría absoluta (8). El PP de Pérez perdió uno (7), el PSOE mantuvo su acta y entró también Alternativa Democrática de Santa Úrsula-NC-Frente Amplio. El gran año de Acosta fue 2019, al subir a 13, el PP baja a 3 y el PSOE sigue con el suyo, mientras que, en 2023, AISU baja uno, que se lleva Vox (su discurso antimigración caló en ciertos sectores, pero minoritarios) y el PP y PSOE lograron los mismos.
Buenavista, arraigo obrero y republicano, y cuaje de la izquierda desde 1983
En claro contraste, Buenavista siempre tuvo un gran arraigo de izquierdas, republicano, sindicalista y hasta anarquista, que se remonta a, incluso, el siglo XIX, aunque especialmente en la II República. No obstante, cuando se recupera la democracia, UCD gana las elecciones locales y Francisco García se convierte en alcalde. Sin embargo, esto cambia radicalmente en 1983. Al calor de la ola nacional, el joven profesor local Aurelio Abreu (23 años entonces) logra la mayoría absoluta y lo reedita hasta los comicios de 2007.
En 2008, cede el testigo a su número dos, Gaspar Lorenzo, con la vista puesta en el Cabildo (donde cogobernó con Ricardo Melchior y Carlos Alonso, de CC, de 2011 a 2019). Lorenzo, sin embargo, pierde ante Antonio Fortes (Sí Se Puede) en 2011, con un ayuntamiento claramente de izquierdas. En 2015, Eva García recupera el poder con un pacto con la única edil de CC, mientras que Sí Se Puede se queda en la oposición con 5, mientras que, en 2019, la situación se voltea y CC da de nuevo la alcaldía a Sí Se Puede, con un PSOE vencedor, pero sin mayoría absoluta. Esto, sin embargo, cambia en 2023, cuando Eva García vuelve a la alcaldía recuperando la mayoría absoluta para el PSOE (7 de 11), frente a los 4 de Sí Se Puede. El pacto con Fortes le pesa a CC, que se queda sin acta y, desde hace varios mandatos, el PP no entra, como sí logró en mandatos de los 80 y 90.
Sin duda, el municipio más de izquierdas ahora en Tenerife que contrasta por completo con Santa Úrsula, del otro signo. Las dos Españas, las dos Canarias, separadas apenas por media hora en coche.