eldiario.es

9

La predicción

-¿Y ahora qué?

-Pues ahora a seguir. No queda otra.

-Ya. Me imagino. Pero ¿no has pensado en apostar por algo diferente o te ves en la comodidad de seguir más o menos igual?

Seguir leyendo »

Todos somos Rosa Dávila

La toma de posesión de Ángel Víctor Torres como nuevo presidente del Gobierno nos dejó una imagen para el recuerdo, la de dos expresidentes de Coalición Canaria dándose la espalda mutuamente. Después de la entrevista que Diario de Avisos le hizo a Paulino Rivero, donde el expresidente culpó de todos los males del partido a Fernando Clavijo y dio algún que otro titular salido de tono, ambos se tuvieron que sentar juntos en la toma de posesión de Ángel Víctor Torres.

La cara de incomodidad de Rosa Dávila, presente al fondo de la foto de Sergio Méndez, representa a la perfección el sentimiento de bochorno que más de un canario habrá sentido con esa imagen. Dávila expresa algo que hemos vivido todos en algún momento de nuestra vida, ese momento de incomodidad o malestar cuando dos personas a las que quieres se pelean en público. Y, para más inri, con sus contrincantes de celebración. Porque, como si con recochineo lo hiciera, Méndez captó la risa de Jerónimo Saavedra en el mismo instante.

El enfado de Clavijo fue por una entrevista en Diario de Avisos. Paulino Rivero no dudo en señalar a los culpables de las crisis de Coalición Canaria, culpables con nombres y apellido. Ana Oramas, Carlos Alonso y Fernando Clavijo son los culpables, según Rivero. Y es que, el expresidente no salió bien parado de la amistad que se forjó entre Oramas y Clavijo, y, claro, algo de resentimiento queda. Pero, la cosa no se quedó ahí, el expresidente de Canarias, también, señaló a “Ricardo Melchior y algunos empresarios”. “Algunos”, dijo, como si los empresarios fueran un ente abstracto a los que no se les puede nombrar. Son como Voldemort o los caminantes blancos de Juego de Tronos. Esos “algunos” empresarios”, que nos imaginamos, han tenido enfadado a Rivero, que ha permanecido en silencio hasta ahora, que ha aprovechado la crisis de Clavijo para soltarle un coscorrón en público.

Seguir leyendo »

Crónica de un contrato

Finaliza la temporada, con ella, los ciclos. Finaliza en un contexto en donde el mercado se encuentra en plena ebullición. El pasado reciente habrá servido de escaparate con ansias de seguir mejorando. A partir de aquí aparecerán nuevas vinculaciones o renovaciones de las ya existentes. Para todas las formas de relación existirá un mínimo común múltiplo y éste es el contrato en donde aparecen todos los derechos y obligaciones a desarrollar, el cual ha de empezar desde cero.

No hay un modelo base, porque cada uno tiene sus propias características. A este respecto, los contratos suscitan traspasos, ya sea de bienes, de servicios o de destreza de personas. Y, cuando hablamos de un traspaso, ya sea sencillo o complicado, intervienen muchos factores. Muchas veces leemos u oímos que los acuerdos, siendo parte cierta de una realidad paralela, no se acaban de anunciar en base a la oficialidad de lo tratado. Seguridad lo llaman. Y no les falta razón. El quemar por quemar las cláusulas origina el trazar una estrategia defensiva antes incluso de su activación. Y eso desgasta.

Normalmente el peso de las negociaciones lo llevan los responsables técnicos de cada parte y, más allá de reuniones formales presenciales, los dispositivos electrónicos arden en mensajes y propuestas. Y es hasta que no se haya limado absolutamente todas las asperezas posibles, no se da el carpetazo final. Asumamos, además, que en las negociaciones se tratan tanto los grandes números de los traspasos como los pequeños detalles o el resto de las condiciones particulares. Así hasta que el acuerdo sea total.

Seguir leyendo »

Pasión por el potajito

La mayoría de las mujeres divorciadas con hijos menores normalmente tenemos un convenio establecido por un juez mediante el cual se dicta una serie de medidas que, con más o menos acierto, reparten los días de vacaciones de los niños con ambos progenitores para que cada uno tenga derecho a disfrutar por igual de la compañía de dichos menores.

Después de pasar el año corriendo a un lado y a otro, entre exámenes, tareas, formación, burocracias y demás faenas que suponen el trabajo docente, cuando llega el verano y me quedo sin mis niñas aprovecho para bajar de peso, cosa que no hago el resto del año, que con el ajetreo no estoy pendiente de lo que engullo. Teniendo todo el tiempo para dedicarme a mí misma, sin que nadie esté poniendo caras largas a cualquier cosa que cocino, las ensaladas, las cantidades minúsculas de alimentos, las verduritas y sobre todo los potajes suelen ser lo más apetecido.

El potajito es lo más sencillo que hay, mi niña. Para hacerte un potajito solo tienes que poner en el caldero verduras, las que tengas en abundancia en ese momento, como coles, berros, espinacas, zanahorias, bubangos, calabazas,… lo que te plazca. Y puedes también añadirle sus papas, sus piñitas de millo, su carnita de cochino, su costillita o su panceta, además de engrosarlo con granos, como judías, lentejas o arroz, o añadirle su buen puñadito de fideos gruesos. No sé, a mí no me sale nada del otro mundo… pero es potaje, ¿no?

Seguir leyendo »

El precariodismo y otras cosas

En los últimos días se ha avivado el debate sobre si los periodistas debemos tener la carrera de Periodismo, un debate sobre el que hasta los ‘periodistas’ más ‘atrevidos’ de las islas han sido capaces de pronunciarse. Llama la atención cómo la FAPE y otros colectivos profesionales ponen el foco en la formación y no en el desmantelamiento de medios, la precariedad laboral o los periodistas que han tenido que buscarse otra profesión para subsistir.

Sí, hay que formarse. sí, los periodistas debemos pasar por la facultad de Periodismo. No, no creo que debamos expulsar a compañeros con máster de periodismo y varios años de experiencia que ejercen la profesión de forma más que digna por no tener el grado. Sí, también creo que hay ‘periodistas licenciados’ que están reventando la profesión desde dentro y a conciencia. Y no, no creo que esa postura sea contraria a la de que todos los periodistas sigamos formándonos, no sólo porque forma parte de nuestra sino porque, ahora mismo, es imposible sobrevivir en el mundo laboral sin estar en constante formación y aprendizaje.

En Tenerife se han cerrado cuatro medios de comunicación en el último año. Un hecho que, salvo las excepciones de siempre, no ha despertado el más mínimo debate. Ni los periodistas de la isla, ni la sociedad han hecho el más mínimo gesto de reflexión profunda sobre el peligro que supone eliminar medios y, por ende, periodistas del sector. El panorama periodístico es desolador y no solo porque se cierren medios y por tanto hay un número elevado de periodistas que se han quedado desempleados, sino porque las personas que se gradúan cada año de la Facultad de Periodismo se ven abocadas a contratos precarios, en el mejor de los casos, a trabajos que no tienen que ver con su formación o al exilio. ¿Es necesario reabrir un debate que, parecía más o menos consensuado, en estas circunstancias?, ¿realmente necesitamos las y los periodistas reabrir el debate cuando no somos capaces ni siquiera, como profesión, de regular y establecer unos derechos mínimos para los ‘periodistas graduados’ que trabajan como freelances?

Seguir leyendo »

Vacaciones otra vez

Llegan tiempos de vacaciones, de descansar, de echar la mirada atrás a un año escolar que ha sido largo y lleno de avatares y sensaciones, a veces buenas, la mayoría desagradables, al menos en mi caso, porque muchas veces te llega el desaliento y la desilusión viendo el panorama educativo actual.

Pero llegan por fin las vacaciones para chicos y profes. Según dicen, los profesores tenemos más vacaciones que el resto de los trabajadores, pero también más horas de quebraderos de cabeza. Los estudiantes, los menos, disfrutan de un merecido descanso después de quemarse las pestañas todo el año y rindiendo cuenta de lo que es su único quehacer, estudiar. Otros, la mayoría, tendrán que presentarse a la convocatoria de septiembre para ver si rascan algún aprobadito más. Pero buena parte de esos a septiembre no irán ni se les espera porque les da igual tener una o diez asignaturas suspendidas. No les interesa, no es asunto suyo ni de su familia.

No soy modelo de nada pero… ¡qué diferente es esa responsabilidad respecto a la que tenía yo cuando era adolescente! No solo tenía que aprobar mis cursos (me tengo por pesimista pero nunca me planteé suspender y aun así suspendí bastante más de lo que quisiera), sino que debía ayudar en las tareas de casa, todo era prioritario antes que estudiar para los exámenes y hacer los deberes. Mis padres eran de la opinión de que dedicar tiempo al estudio era sinónimo de holgazanear y, como además era la mayor y única chica de la prole, me encomendaban tareas como limpiar, recoger y doblar ropa, pelar papas, fregar la loza, dar de comer a los animales, regar las plantas, ayudar en cualquier labor doméstica incluido el calado, que era en lo que mi madre podía sacarse unas perras sin salir de casa en aquellas épocas de escasez, aunque solo fuera para comprar algo en la venta, que todos sabíamos que a nosotras nos daban quinientas pesetas por esa primorosa labor y a los turistas les vendían la pieza a doce mil por lo menos, pero no era cuestión de perder tan valiosa ayuda económica enemistándose con intermediarias comechosas. Total, que a una rebelde como yo pretendían encauzarla de mujercita de su casa desde pequeña antes que ser buena estudiante. Era lo que estaba establecido en la normalidad cotidiana de las familias de entonces, lo que veía en el entorno con las niñas de mi edad.

Seguir leyendo »

Super Ratón

A las medidas de política económica hay que impregnarlas de cierta filosofía, más allá de la ideología de cada una de las partes que las quieran poner en funcionamiento. Al final no solo se trata de hacerlo, sino de conseguirlo. Y de conseguirlo no porque lo tenías presentido como parte de un programa de actuación, sino de alcanzarlo porque socialmente era necesario el resolverlo, incluso sin tenerlo previsto. Da igual quién lo haga. Incluso, si me apuran, cómo se haga. El objetivo final es saber que, si hay un problema y que ese problema hay que solucionarlo. Sea como sea.

En el campo de las políticas activas de empleo, hay que apostar por adquirir dimensión, experiencia y capacidad de gestión con el fin de incrementar la excelencia en la empleabilidad en el tejido productivo que se desarrolle en las diferentes regiones. Deben enfocarse desde la formación dirigida hacia la mejora de las oportunidades para incrementar el número de las inserciones, enfocado, por un lado, hacia las personas con mayores dificultades por razón de formación, sexo o edad y, por el otro, hacia la reorientación de la capacidad profesional de aquellas personas que, teniendo formación, se hace necesaria una reordenación de su itinerario laboral. Es ahí donde debe darse la existencia de potentes planes (no sólo presupuestariamente hablando, sino desde el punto de vista programático) unido de forma indisoluble a un programa de incentivos para configurar un caldo cultivo adecuado que permita la adaptabilidad generando cohesión económica y social. Para llevar a cabo este proyecto es necesaria inversión y capital humano, por lo que se han de encuadrar en un conjunto de actuaciones en materia de innovación y recursos humanos.

Esta conjunción permite adquirir diversificación, experimentando, por lo tanto, una menor vulnerabilidad y dependencia. Del mismo modo te hace alcanzar magnitudes de demanda de mercado de mayores dimensiones con una mayor calidad debido al perfil de ésta, a la vez que impulsas una capacidad de generación de sinergias sectoriales de modo que multiplica con creces cualquier inversión. Eso sí, debes poseer músculo para la respuesta, como son la logística y los entes instrumentales capaces de poner en funcionamiento políticas de mayor calado, de forma que mejora en agilidad y rapidez la selección de problemas y su consiguiente resolución.

Seguir leyendo »

Sortear el miedo

La vinculación de algunos periodistas con el poder es un hecho noticioso. Es noticia que Santiago Negrín cobré más de 40.000 euros anuales como “ayudante de la Oficina de Relaciones con los Medios de Comunicación”, es noticia porque Negrín no es un periodista precario que se paseaba por el lugar adecuado en el momento preciso, Negrín es el exdirector de la Radio Televisión Pública Canaria. Nada más y nada menos. ¿Cuánto tiempo pasó desde la salida de Santiago Negrín de la RTVC hasta ocupar el puesto de asesor de comunicación en la Consejería de Educación?

Canarias7 sacaba hace unos días una información que ha dejado un poco turbio el ambiente. Titulaba: “El Gobierno de Clavijo enchufo a Santiago Negrín en Educación”, a primera vista el titular no sorprende, pues no es una información nueva. Recordemos que en enero de este año el propio Carlos Sosa discutía con Francisco Pomares en un capítulo de La Trinchera en MírameTV sobre la colocación del expresidente del ente público en este puesto. El tema surgió porque Negrín escribió un artículo defendiendo ‘la operación Plasencia’. En su artículo el expresidente de RTVC decía que no le parecía tan grave eso de que el Cabildo Insular de Tenerife le comprara un inmueble al mismísimo Antonio Plasencia, tema a debatir en ese capítulo de La Trinchera. ¡Fíjate tú!

En Canarias se da la paradoja de que somos capaces de aplaudir a periodistas como David Jiménez por escribir sobre las ‘cloacas del periodismo’, pero no salimos de esa tan manida y falsa teoría del “perro no come perro”. Unos no comen por lealtad y otros por miedo. No porque los periodistas canarios sean peores que en el resto de España, sino porque en los sitios pequeños se viven con más intensidad las presiones. “El miedo se ha convertido en uno de nuestros grandes problemas, el miedo en la profesión, el miedo que se instaló después del 11S nos tiene paralizados. Aceptamos un montón de las cosas que nos hacen por miedo. En el periodismo, también, hay miedos, miedos muy legítimos como es el de perder un trabajo...”, esta frase es de una entrevista de Jordi Évole en El País hace unos meses. Brindo porque todavía hay periodistas que son capaces de sortear ese miedo y por la capacidad que tiene la ciudadanía canaria de reconocer la necesidad de que noticias como la de Santiago Negrín sigan ocupando espacios.

Seguir leyendo »

Historia de una despedida

Escribo los lunes siempre cerca de las 23.27.

Hoy es uno de esos lunes, y llevo siete domingos pensando en la historia que escuché en el tren que me llevaba a casa. Hablaba una mujer, con detalle, de una despedida. Grabé sus palabras, apunté sus frases, la miré con descaro, y entonces entendí lo que significaba decir adiós.

Despedirse es, en realidad, liberarse de los kilos con los que se cargan cada mañana, de un peso con el que se anda al trabajo, al gimnasio, al supermercado, a tomar unas cañas a alguna plaza de Lavapiés. Imaginé la escena de alguna película en la que una única persona fuese capaz de ver cómo todos arrastran, en una calle ancha y con un tráfico insufrible, una segunda piel a la que, inconscientemente, tienen en cuenta al subir a un taxi, al metro; y se les nota porque bajan un poco la espalda para acomodarse ambos, y miran a su lado para cerciorarse de que hay espacio suficiente para asentar a sus tristezas.

Seguir leyendo »

La conversación circular

-… ¿Es que acaso te considerabas imprescindible? Conocías las reglas de juego antes de meterte en este ámbito.

-Ya. Ya lo sé. Lo que pasa es que, incluso sabiendo cómo son las cosas, me sorprende la frialdad con la que se toma este tipo de decisiones.

-A ver. No te hagas mala sangre. Resulta que se habla de productividad cuando se quiere decir jugo. Se habla de compromiso cuando se quiere decir obstinación sobre una causa. Se habla de futuro cuando se quiere decir inmediatez.

Seguir leyendo »