Un presunto “trastorno mental”, la defensa del acusado de matar a su mujer y uno de sus hijos en Adeje

Thomas Handrick, en la primera sesión del juicio en Tenerife

Efe / Tenerife Ahora

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La defensa de Thomas Handrick, el hombre acusado de haber asesinado a su mujer y a uno de sus dos hijos, de diez años, en una cueva de Adeje y de haber intentado matar también a su segundo hijo, de siete, trata de demostrar ante el jurado en el juicio que arranca este martes que padece un trastorno mental.

Arranca el juicio contra el hombre acusado de matar a su mujer y a uno de sus hijos en una cueva del sur de Tenerife

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El abogado de la defensa, Alberto Suárez, ha manifestado en declaraciones a los medios de comunicación, antes de que comenzara la sesión en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, que presentarán una serie de pruebas periciales “muy importantes” hechas por médicos y psicólogos “de reconocido prestigio”.

Ha avanzado que hoy va a declarar Thomas Handrick para contar al jurado “lo que realmente pasó” puesto que, a su juicio, “no todo es lo que se ha publicado”.

En su opinión, se han dicho “muchísimas cosas sin saber” y se han filtrado detalles que nunca tuvieron que salir a la luz.

Por ello, la defensa espera que hoy, con la declaración de Handrick, se vea “un poquito de luz” sobre este “trágico y desgraciado” suceso.

Su estrategia se basa en que “las pruebas hablen por sí solas” y, con ellas, no busca ni la condena ni la absolución, ha agregado.

Asimismo, ha insistido en la importancia de que el jurado “vea de forma completamente objetiva lo que pasó y decida”.

Alberto Suárez, además, ha hecho hincapié en que se ha encontrado con “un muro intangible” que es lo que dice el forense, quien ha llevado a cabo una serie de pericias que, a su entender, “no han sido adecuadamente realizadas” y contra las que “no se puede luchar”.

En este contexto, intentará presentar “una prueba cierta y real” avalada por personas “que tienen bastante bagaje en el mundo judicial” que pretende mostrar “la realidad de lo que ha pasado”.

Entre las personas que presentarán las pruebas periciales de la defensa se encuentran, según ha detallado, José María Álvarez, médico especialista en valoración de daño corporal; José Miguel Gaona, psiquiatra; y los psicólogos Julio Bronchal y Benito Codina.

Prisión permanente revisable

Por su parte, la Fiscalía solicita 51 años de cárcel, prisión permanente revisable y libertad vigilada durante 20 años por dos delitos de asesinato y la prisión permanente revisable y la prohibición de acercarse a su otro hijo a menos de 500 metros durante 10 años, más otros 10 años de libertad vigilada por un delito de asesinato en grado de tentativa.

Asimismo, solicita la privación de la patria potestad respecto a su hijo y una indemnización de 500.000 euros, de los que 300.000 euros se destinarán al representante legal del menor y 200.000 euros a los padres de la madre presuntamente asesinada.

Los hechos, según la Fiscalía

Según apunta el escrito de Fiscalía, los hechos se produjeron en abril de 2019 durante un viaje de la mujer del acusado a Tenerife -estaban en trámites de separación- en compañía de sus dos hijos para visitar al padre, que pasaba largas temporadas en el sur de la isla.

Así, y con el pretexto de buscar regalos en el monte -siguiendo la tradición alemana de los huevos de Pascua-, iniciaron una caminata a unos diez kilómetros desde la vivienda y en las inmediaciones de una cueva, “en un lugar solitario y apartado”, planificado previamente por el acusado, se cometieron los hechos.

Allí agredió primero a su esposa de forma sorpresiva con “bastantes y fuertes golpes” utilizando las manos y probablemente una piedra y, aunque la mujer intentó defenderse, cayó al suelo y volvió a ser agredida de forma mortal.

Su hijo mayor, de 10 años, que trató de defender a su madre, también fue agredido brutalmente por su padre con piedras en la cabeza hasta que falleció por las heridas ocasionadas por los múltiples traumatismos sufridos en el cráneo y en la cara.

El otro hijo, de siete años, logró huir de la zona y vagó en solitario durante horas hasta recorrer más de cuatro kilómetros hasta que fue encontrado por una vecina.

El padre, creyendo que el niño terminaría falleciendo, sostiene la Fiscalía, volvió a su casa, se quitó la ropa manchada de sangre, se lavó y se acostó en la cama hasta que los agentes de la Policía Local llegaron a la vivienda y lo detuvieron.

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