Flores: un viaje a la Portugal jurásica

Paisajes alucinantes en Flores. El agua es protagonista total de los campos de esta isla de las Azores.

De todas las Azores, Flores es la más remota. Este peñasco se encuentra bastante separado del grupo principal y apunta ya al centro del Atlántico como un auténtico muro vertical de perfiles dramáticos (junto a Corvo están ya en la placa americana). Flores es un mundo perdido: hay muchos que la llaman la jurásica portuguesa. Y no es una exageración. La isla es abrupta, con paredes verticales que surgen a poca distancia de la costa y alcanzan alturas cercanas a los 1.000 metros en el Pico de Morro Alto (914 metros sobre el nivel del mar). La isla es de un verde deslumbrante: hay grandes bosques de laurisilva local (ese bosque mágico que estas islas comparten con sus vecinas Madeira y Canarias), prados de color esmeralda y plantas de todo tipo que tapizan por entero la isla. Y a esto hay que sumar el agua. Agua por todos lados y que en su dimensión más espectacular cae a plomo desde las alturas creando cascadas de gran belleza que llegan prácticamente hasta el mar. Un paraíso natural en el que viven poco menos de 5.000 almas en esos pueblecitos isleños encantadores. Flores es un lugar especial y llegar no es fácil. Y por eso cuesta. Sobre todo tiempo; porque las conexiones aéreas con las otras islas del Archipiélago suelen estar a rebosar durante todo el año.

Llegar a Flores.- La mejor manera es a través del avión. La compañía SATA conecta Flores con los aeropuertos de Corvo, Faial, Sao Miguel y Terceira. La mejor manera de llegar hasta estas islas desde Europa es a través de Lisboa u Oporto. También hay vuelos directos entre Azores y Canarias operados por la compañía Binter Canarias (hasta Sao Miguel). También hay conexiones vía marítima a través de la llamada Línea Naranja de Atlanticoline que conecta todas y cada una de las islas. El puerto de conexión más cercano de Flores es el de Horta (en Faial). La travesía no es sencilla. Son más de nueve horas en aguas atlánticas abiertas. También hay una conexión marítima con la vecina Corvo (40 minutos). En Azores, el ferry sólo es una opción que merece la pena entre las llamadas islas centrales (Pico-Faial-Sao Jorge) o cuando quieres ir con coche.

Moverse por Flores.- Hay tres líneas de transporte público que cubren las principales rutas de la isla. Línea FL1: Ponta Delgada - Ponta Ruiva - Cedros - Fazenda - Monta - Santa Cruz; Línea FL2A: Lajes das Flores - Fazenda - Lomba - Caveira - R. Cruz - Santa Cruz; Línea FL2: Faja - Fajazinha - Ramal da Caldeira - Mosteiro - Ramal do Lajedo - Costa do Lajedo - Lajedo - Lajes das Flores. Sin duda alguna la mejor manera de conocer la isla es alquilando un coche (y decimos coche y no moto porque alguna vez te va a llover y en las zonas altas hay mucho viento). El precio de un coche de alquiler de gama media-baja ronda los 60 euros al día. Nosotros alquilamos con la empresa local Autalantis en varias islas.

Llegar a Santa Cruz das Flores.- La capital de la isla es apenas un pueblecito de casas coloniales aprisionado entre la pista del aeropuerto y el mar. Aquí vas a encontrar la mayoría de los alojamientos (hay que buscarlo con antelación porque la oferta es pequeña y se peta rápido), una buena parte de los restaurantes de la isla y algunos lugares que ver. La capital, como te decíamos, es pequeña y se puede recorrer de cabo a rabo en menos de una hora. Las cosas que hay que ver aquí son el Porto Velho (puerto viejo), la Iglesia de Santa Cruz das Flores (del siglo XVIII); el Museo de Flores (Largo da Misericordia, sn); unas piscinas naturales muy bonitas (sobre todo la Poza de Las Salemas) y un pequeño museo dedicado a la industria ballenera. Y poco más. Lo bueno de Flores está lejos de la costa que apenas da un par de respiros a través de charcones de marea o playas agrestes de piedra (como sucede en Faja Grande –en el oeste de la isla- o en Baía de Alagoa –al norte de la capital). De resto cantil.

Las dimensiones de Flores permiten ir de una punta a la otra en poco más de una hora. Las carreteras principales están muy bien aunque el límite de velocidad es de 60 kilómetros por hora. El punto culminante del viaje es visitar la Reserva Forestal de Morro Alto y sus diferentes desaguaderos. Este altiplano alterna bosques densísimos de laurisilva y matorral y los cráteres de viejos volcanes extintos que hoy están colmados de agua. El paisaje es una maravilla.  De aquí sale el agua que cae a plomo en el Poço Ribeira do Ferreiro a través de cascadas de varios cientos de metros de caída libre. La Ribeira Grande es el cauce de agua más importante de Flores y parte desde el Poço hasta el mar regando una amplia zona de bosques que culmina en la Faja Grande. Aquí las coladas volcánicas entran en el mar creando una zona de piscinas naturales de gran belleza. La feracidad de esta parte de la isla es legendaria y en torno a los pueblos de Fajazinha y Faja Grande hay un paisaje agrícola marcad por las terrazas y las pequeñas parcelas separadas por muros de piedra seca. Es un lugar muy bonito. No dejes de parar en el Miradouro do Portal para verlo todo desde las alturas.

El sur; ballenas y paisajes de ensueño.- Laje das Flores ejerce de ‘capital del sur’. Aquí se encuentra el puerto comercial de la isla y también el antiguo centro ballenero de Flores. La industria de la ballena fue una de las actividades más importantes de la historia de las Azores. Aquí puedes ver un pequeño museo dedicado a esta actividad junto al antiguo embarcadero y la Playa da Caleta, la única zona de la costa de Flores donde hay arena. Otro lugar que merece la pena visitar en esta zona de la isla es la Fajã de Lopo Vaz. El único hándicap es que para llegar hay que atravesar un pequeño trecho de pista de tierra desde Laje das Flores (hasta el Miradouro Fajã do Lopo Vaz). Eso o dejar el coche en la carretera ER1-2 junto a la Reserva Florestal de Recreio da Boca da Baleia y caminar apenas dos kilómetros hasta la costa. Merece la pena. También desde la zona sur de la isla se accede a Caldeira Rasa y Caldeira Funda, otros dos cráteres inundados muy bonitos de verse.

Y la punta norte.- Ponta Delgada ocupa el extremo norte de la isla y es otra de las excursiones obligadas. Si no te da miedo conducir por tierra puedes alternar un paseo por la ER1-2 acercándote a algunos puntos interesantes de la costa (Baia da Alagoa, Miradouro do Ilhéu Furado, Bosque de Ilhéus…) y volver otra vez hacia Santa Cruz atravesando el altiplano por la Carretera de Dos Ferros Velhos hasta la Reserva Forestal de Morro Alto. Este tramo de pista está en buenas condiciones (ocho kilómetros entre el cruce con la ER1-2 y la ER2-2) y da acceso a paisajes muy lindos de ver.

Una excursión hasta Corvo.- Ir hasta Corvo es otra de las cosas que se pueden hacer desde Flores. Lo más normal es hacer alguna excursión corta desde Santa Cruz (en avión, ferry e incluso en travesías privadas en zodiac –la travesía cuesta unos 40 euros por persona-). Lo más destacado de Corvo (la isla más pequeña de todo el Archipiélago) es su impresionante cráter volcánico (que ocupa casi la mitad de toda la superficie insular). Aquí vas a encontrar varios lagos y prados verdísimos. También mola Vila de Corvo, la capital de la isla. Aquí vas a encontrar casas de piedra volcánica y calles empedradas muy pintorescas. También son famosos los molinos de viento de la isla. Si tienes la oportunidad de ir no lo dejes pasar porque es uno de esos lugares remotos que impresionan.

Fotos bajo Licencia CC: Otávio Nogueira; Daoud Alahmad; Pedro; Paulo Valdivieso

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