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BYD Seal 6 DM-i: vuelve la berlina eficiente

El nuevo modelo conforma una subgama junto con el Seal y el Seal U.

Pedro Urteaga

Conforme se afianza la presencia de BYD en España, más claras se aprecian sus intenciones en lo que al despliegue de su gama se refiere. Con la última incorporación, el Dolphin G, la firma china tiene ya 11 modelos a la venta en nuestro país, y en su catálogo van tomando forma varias familias diferenciadas de producto. Una se agrupa en torno a los SUV compactos que llevan la mención Atto en el inicio de su nomenclatura y otra, alrededor del Dolphin. Una tercera y más nutrida, inspirada en el mundo marino, tiene su centro de gravedad en la berlina Seal y se despliega en los Seal U y Sealion 7, ambos SUV ya de tamaño, y otro sedán recién llegado, el Seal 6.

  • Valoración BYD Seal 6 DM-i: diseño, 7,7; interior, 8,4; motor, 8; conducción, 7,8; global, 7,97

Si nos centramos únicamente en las berlinas, el Seal y el Seal 6 están separados solo por cuatro centímetros de longitud. Presentado el mes de septiembre pasado, este último mide 4,84 metros, por 4,80 m del Seal normal, y se distingue de él por venderse en carrocería tanto berlina como familiar (Touring). La gran distancia entre ejes, de 2,79 m, es uno de sus rasgos descollantes y da lugar a una más que notable amplitud para las piernas de los pasajeros, que -aun por encima de eso- disfrutan de una anchura al nivel de los hombros que figura entre las mejores del segmento D, al que pertenece el coche.

La versión berlina que acabamos de probar días atrás dispone de 491 litros de capacidad en el maletero, frente a los 500 litros del Touring, y ambas cifras son notables para modelos de estas características.

Vista lateral y trasera del Seal 6 DM-i.

Otra diferencia significativa entre el Seal y su epígono es que el primero se comercializa únicamente en versión eléctrica pura en tanto que el segundo recurre a un sistema híbrido enchufable como el que tanto ha popularizado el Seal U DM-i, iniciales éstas de Dual Mode Intelligent. Esta tecnología presenta la particularidad de poder operar en modo eléctrico o híbrido y de alternar el funcionamiento en serie o en paralelo al objeto de optimizar el consumo y las prestaciones.

De esta manera, el coche circula la mayor parte posible del tiempo como un eléctrico, si bien su autonomía combinada lo sitúa como alternativa no solo a los híbridos convencionales, sino también a los propios vehículos de combustión, según proclama el fabricante no sin razón.

Como es costumbre en las marcas chinas, BYD se precia de proporcionar en la versión más eficiente 105 kilómetros de alcance eléctrico, y unos 140 si se conduce exclusivamente en ciudad. El total rebasa los 1.500 km merced a la combinación de la batería de alto voltaje y del depósito de gasolina, de 65 litros.

Las opciones de potencia y batería dependen del acabado que se escoja entre los tres disponibles. Los dos superiores, de 212 caballos, hacen uso del habitual motor de cuatro cilindros de gasolina y 1,5 litros en la parte térmica, ofreciendo en este caso 98 CV, y de otro de 145 kW como contraparte eléctrica, a lo que se suma una batería de 19 kW de capacidad.

La recarga puede realizarse en puntos de carga rápida de un máximo de 26 kW, donde el paso del 30% al 80% de la energía almacenable lleva 23 minutos, así como con corriente alterna de hasta 6,6 kW.

Salpicadero de la berlina de BYD.

Por su parte, el acabado básico, bautizado Boost, ve disminuida su potencia a 184 CV y cuenta con una batería de 10,1 kWh que proporciona 55 km de autonomía en modo eléctrico y únicamente admite corriente alterna de 3,3 kW.

El Seal 6 DM-i que nos ha correspondido probar, de acabado Comfort, ofrece una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de nueve segundos y una velocidad máxima de 180 km/h. Incorpora la blade battery característica de BYD y dispone de función V2L (Vehicle to Load) para alimentar dispositivos externos de hasta 3,3 kW.

Las plazas traseras disfrutan de mucho espacio en todas las cotas.

Una dotación generosa

Además de la amplitud interior y de carga, y de las buenas prestaciones eléctricas del modelo con batería de mayor capacidad, uno de los mayores atractivos de la nueva berlina reside en la amplitud de su equipamiento. La versión Boost dispone de serie de faros led, pintura metalizada, llantas de aleación de 17 pulgadas, asientos delanteros eléctricos, retrovisores plegables, instrumentación digital de 8,8“ y pantalla táctil de 12,8”, cuatro puertos USB, sensores de aparcamiento, cámara trasera y la referida función V2L.

El acabado Comfort incorpora pantalla central de 15,6 pulgadas, volante dotado de calefacción, llantas de 18“, cristales traseros oscurecidos, iluminación ambiental, retrovisor interior antideslumbrante, carga inalámbrica para móviles y un equipo de sonido mejorado con ocho altavoces.

Detalle de los mandos que abren el depósito de gasolina y el portón.

Entre el acabado Boost y el Comfort se sitúa el denominado Comfort Lite, que cuenta con el mismo equipamiento que el segundo pero emplea una pantalla táctil para el sistema de infoentretenimiento un poco más pequeña, básicamente la de 12,8 pulgadas del Boost.

Para quienes puedan valerse en el día a día con una autonomía eléctrica de 55 km, el Seal 6 básico puede resultar una opción digna de tenerse en cuenta, sobre todo porque les permitirá ahorrarse 3.000 euros con respecto a la variante inmediatamente superior. Como inconveniente principal se alza seguramente la imposibilidad de utilizar la carga rápida durante un viaje de largo recorrido, aunque son pocos los que recurren a ella cuando pueden seguir camino tranquilamente valiéndose del motor de combustión.

La variante Comfort Lite del modelo de BYD cuesta actualmente 34.790 euros -precio de tarifa oficial- y la más lujosa Comfort sale por 35.790. Para acceder a la más asequible basta con un desembolso de 31.790 euros.

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