El eléctrico se consolida como opción de ‘renting’ más económica en un número creciente de mercados europeos

A muchas empresas del continente ya les salen las cuentas con el coche eléctrico.

elDiario.es

La firma de movilidad y gestión de flotas Ayvens ha dado a conocer recientemente un estudio que dibuja un cambio relevante en la movilidad corporativa europea. El Car Cost Index muestra, en su segunda edición, que el vehículo eléctrico ya no es solo una opción vinculada a la reducción de emisiones o al cumplimiento de objetivos ambientales, sino que constituye una alternativa que, en un número creciente de países y segmentos, resulta más ventajosa que los modelos equivalentes de gasolina o diésel. La conclusión principal del informe es que el coste total de propiedad y uso, conocido como TCO, supone una herramienta clave en la transición hacia tecnologías más sostenibles.

Del trabajo se concluye que la cuestión ya no es solo si el eléctrico puede competir con la combustión, sino bajo qué condiciones esa ventaja se consolida. El énfasis en el TCO apunta a que la electrificación de flotas dependerá cada vez menos de argumentos aspiracionales y más de variables concretas, como precio de la energía, acceso a recarga, fiscalidad, valor residual, kilometraje anual y capacidad de planificación de cada organización. Para España, el margen de mejora sigue siendo extenso, pero el estudio de Ayvens sugiere que el punto de inflexión está cerca. Si el entorno regulatorio y operativo acompaña, el eléctrico puede pasar de alternativa emergente a decisión racional de gestión.

El informe analiza el coste total de propiedad y operación de vehículos corporativos en 30 países europeos, entre ellos España. Todo ello se basa en datos del cuarto trimestre de 2025 y considera los costes medios durante los cuatro primeros años de uso, con un kilometraje anual de 30.000 kilómetros. Ayvens incluye en el cálculo los principales costes asociados al uso y propiedad de un coche: depreciación, intereses, reparaciones, mantenimiento, neumáticos, energía o combustible, impuestos -excluido el IVA- y cobertura de daños o seguro a todo riesgo.

Este cambio de perspectiva permite mirar más allá de lo que es una mera cuota mensual de renting, que ha dejado de ser una referencia suficiente para evaluar con precisión la competitividad real de una tecnología. Según Ayvens España, tener en cuenta únicamente esa cifra puede llevar a conclusiones parciales, porque el vehículo eléctrico -más caro en principio- puede convertirse en la opción más económica cuando se incorporan otros costes, como energía o fiscalidad.

El trabajo confirma que los vehículos eléctricos de batería (BEV) se están consolidando como la opción de renting más viable en un número creciente de mercados europeos. La tendencia es especialmente visible en Europa occidental y del norte, donde presentan habitualmente costes inferiores a los de sus equivalentes de combustión, pero comienza a apuntarse también en algunos países del sur.

Para determinar cuándo un eléctrico es competitivo, se utiliza una referencia concreta: que su TCO entre dentro de un margen del 5% respecto al de un térmico asimilable. Con arreglo a este criterio, el BEV ya merece la pena en 17 de los 30 países en el segmento subcompacto (B y B-SUV), en 19 países en el compacto (C y C-SUV) y en 15 en lo que Ayvens considera segmento medio, que incluye turismos D y D-SUV.

Portugal y Bélgica figuran como los mercados europeos más propicios para conducir un coche de esta clase. El coste mensual medio de un BEV se sitúa allí en 626 y 640 euros, respectivamente. En el otro extremo se hallan Ucrania, con 1.185 euros mensuales, y Suiza, con 1.133 euros. Si se consideran todas las tecnologías, Suiza es también el país más caro para el renting de un turismo, con 1.217 euros al mes, mientras que la cifra baja a 774 y 781 euros en Portugal y Bélgica.

España aparece en un puesto intermedio dentro del índice. El coste medio de un turismo asciende a 866 euros al mes -por 814 euros de un eléctrico, valor que queda por debajo de mercados como Francia, Suecia o Alemania, aunque todavía por encima de Portugal, Bélgica o Reino Unido. Ello sugiere que nuestro país dispone ya de condiciones competitivas para la electrificación, aunque con margen de mejora en factores como fiscalidad, infraestructura de recarga o valores residuales.

Los eléctricos mantienen un nivel de depreciación superior, pero la desventaja se ve compensada por unos costes energéticos mucho más bajos.

Una evolución significativa

La comparación por segmentos permite observar dónde el eléctrico está ganando ventaja. En los vehículos subcompactos empieza a igualar a la gasolina incluso en categorías tradicionalmente muy sensibles al precio. En España, el coste mensual del BEV en este grupo se sitúa en 651 euros, casi al mismo nivel que la gasolina (653 euros). La diferencia es pequeña, pero significativa porque muestra que la barrera económica también empieza a reducirse en modelos considerados de acceso.

El segmento compacto ofrece una lectura más favorable para el eléctrico. En España, el coste mensual de un BEV de este tamaño es de 784 euros, frente a 870 euros en gasolina y 947 euros en diésel. En una categoría muy relevante para las flotas corporativas, esa ventaja refuerza el papel del eléctrico como alternativa de uso intensivo. La menor factura energética y unos costes de mantenimiento más reducidos compensan el mayor peso de la depreciación, que continúa siendo una de las principales desventajas del BEV.

En el segmento superior, su posición es también competitiva. El coste de un eléctrico en nuestro país está en 968 euros al mes, por debajo de la gasolina (1.082 euros) y de los híbridos enchufables (1.094 euros). La diferencia frente al diésel, con 972 euros, es mínima, pero coloca al eléctrico como la opción más ajustada en términos de TCO. La evolución es relevante porque afecta a vehículos de mayor tamaño, asociados a perfiles profesionales, dirección de empresa o flotas con necesidades de autonomía y confort superiores.

Según el estudio, los BEV mantienen un nivel de depreciación superior. En el promedio de los 30 países representa el 46% del TCO, frente al 32% en gasolina y el 34% en diésel. Sin embargo, esta desventaja se ve compensada por unos costes energéticos mucho más bajos. La energía supone el 12% del coste total en los eléctricos, mientras que el combustible alcanza el 26% en los de gasolina y el 22% en los diésel. La fiscalidad también favorece en varios mercados al BEV, con un peso medio del 6% del TCO, frente al 8% en gasolina y el 10% en diésel.

Para la compañía responsable del estudio, lo que necesitan las empresas es una visión integral que les permita decidir adecuadamente cómo renovar sus flotas. David Henche, responsable de comunicación y ESG de Ayvens España, resume la cuestión de esta forma: “Analizar únicamente la cuota mensual de renting puede llevar a conclusiones erróneas, ya que cuando se tienen en cuenta costes como la energía, el mantenimiento o los impuestos, el eléctrico -que inicialmente parece más caro- puede convertirse en la opción más económica a lo largo del ciclo de uso del vehículo”.

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