eldiario.es

Menú

Canarios con salacot

- PUBLICIDAD -

Tiene la exposición la fuerza del testimonio anónimo que deja el rastro de la pequeña historia desconocida de personas y familias que vivieron su aventura y registraron sus recuerdos sin pensar en que un día se subirían a unas paredes y serían contextualizados por los organizadores de esta exposición que nos devolvería al resto de los isleños, a los que aquellas tierras nos coge a trasmano de nuestra historia, una memoria que no nos es ajena.

Toparse con los recuerdos infantiles o de juventud de amigos y conocidos, de los que algunos ya no están entre nosotros, produce extrañas sensaciones que no sabría describir, pero que ahí están. Por eso me resultó chocante algún comentario acerca de que la exposición es poco menos que un canto al colonialismo europeo y majaderías por el estilo.

La exposición es oportuna por un montón de razones que no es el mero hecho de recuperar parte de nuestra memoria, lo que ya de por sí es importante. Es el recordatorio a esta sociedad de que también nosotros fuimos emigrantes y que hubo canarios que llegaron por ejemplo a América en embarcaciones no mucho más seguras que los cayucos que tanto preocupan al Gobierno canario para darle caña a Zapatero. Estas huidas a África de nuestra gente tampoco fueron en medios más seguros en muchos casos. Otros se fueron más cómodamente pero todos tienen en común, los que de aquí se fueron y quienes ahora nos llegan, la busca de nuevas oportunidades; o de oportunidades a secas.

Es cierto que debe regularse la inmigración pero una cosa es una cosa y dos cosas que se aliente, como ha ocurrido en ocasiones, una xenofobia que si en cualquier lugar es injusta aquí resulta serlo por partida doble.

La exposición recupera memoria, dimensiona mejor la historia de las islas y es también una llamada a la reflexión muy oportuna en el contexto en que vivimos. Un acierto, sin duda.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha