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La importancia de las organizaciones agrarias

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El sector primario está en quiebra: el plátano; la papa; la viña; la ganadería y así producto tras producto se pagan por debajo del precio de costo. Ese es uno de los grandes males del sector primario, los productores están en manos de las poderosas distribuidoras y nadie es capaz de sentar en una mesa a las partes para salir de esa situación. Cuanto más se tarde más agricultores arruinados.
Cierto que es un sector muy atomizado y poco organizado, lleno de miedos y de desconfianza hacia las cooperativas, a veces con razón, pero también se da el efecto de vender o mal vender en solitario sin pensar en la fuerza que supone estar unidos ante los que, a toda costa, quieren seguir manteniendo los precios de miseria en origen, pero no es menos cierto que la credibilidad de las organizaciones agrarias está en entredicho, muchos agricultores han dejado de creer en ellas. La manifestación de los plataneros en La Palma con la asistencia de más de 2.000 personas es una buena prueba de por qué, las dos grandes organizaciones en Canarias brillaron por su ausencia, pero es que además parece que siempre van a remolque de los acontecimientos cuando tendría que ser al revés, eso es lo que piensan muchos, que solo se les ve en las fotos de las mesas de despacho o en pedir más ayudas o subvenciones, no lo digo yo, es lo que me comentan cuando hablo con ellos.
Precios justos, eso es lo que quiere el sector, y ahí tendrían que estar las organizaciones agrarias dando el callo, pero también con transparencia, que el sector sepa que es lo que hacen, informando antes, durante y después. Pero también que el sector se sienta partícipe y no al margen, es la mejor forma, entiendo, de poder crear un compromiso del agricultor y también de la ciudadanía.
La ciudadanía cada vez es más consciente de lo que supone una buena alimentación, pero también de lo que significa el consumir productos de cercanía para la economía y el medio ambiente en nuestras islas. Otra cosa es el empresariado turístico, algo lento en ver y decidir la apuesta por lo nuestro, en su conjunto claro, vale que tenemos muy buenos vinos, inmejorables quesos, pero eso solo es la punta iceberg de lo que producimos o podemos producir, la diversificación siempre hace bien, o como se suele decir, no pongamos todos los huevos en la misma cesta. Y en eso hacen bien los jóvenes que se incorporan al campo con nuevas ideas y ganas de innovar.
La ciudadanía y los medios tenemos mucho que decir, pero las organizaciones agrarias tienen que ponerse las pilas y estar donde tienen que estar, o lo que es igual, con los que sufren las consecuencias y la muestra de La Palma debería ser un punto de inflexión y a ser posible de reflexión.
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