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De aquellos lodos en Tunte

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¿Qué intereses económicos había detrás de esa impresentable moción de censura? ¿Quiénes intervinieron en la misma desde las bambalinas políticas y empresariales? ¿Cómo les fue en la vida a los censuradores y, en especial, al tránsfuga? Desmarcándose del refrán, aquellos lodos en Tunte tal vez ayuden a explicar los lodos investigados actualmente por la jueza. Mucho se ha especulado con este asunto y hasta se ha señalado la mano de un político recientemente cuasi retirado en aquella oscura censura. Pero el tema no llegó a dónde tenía que llegar para que fuera aclarado en todas sus circunstancias. Porque, en mi opinión, lo malo es que aquellos hechos, de una enorme gravedad, no fueron en su momento investigados por la Fiscalía Anticorrupción, que en la era del presidente Aznar parecía estar de obligadas vacaciones. Como de vacaciones se encontraba la dirección socialista en la isla y en Canarias, con Juan Carlos Alemán al frente, que no hizo nada para evitar semejante fraude, tamaña desvergüenza. Fueron, sin duda, cómplices de lo que sucedió en San Bartolomé. Como lo fue José Manuel Soria, el mismo que ahora prefiere ir a la toma de posesión del alcalde de Mogán, pese a ser un multiimputado, que a otros relevantes actos municipales. Y hasta CC, cuya dirección nacional mostró una enorme tibieza ante el golpe de estado en Tunte, pueden ustedes imaginarse las razones. Las responsabilidades del PSC-PSOE no quedaron en ser coprotagonistas de ese enorme escándalo político. Dos años después, en las elecciones locales de 2003, volvieron a presentar una lista al ayuntamiento de Tunte en la que se incluyeron los concejales de la censura, entre ellos el inefable Pacuco Guedes, que hacía tiempo se encontraba bajo sospecha. Y vuelven a pactar con Marco Aurelio Pérez, al que luego censurarían a mitad de mandato estableciendo un acuerdo con Nueva Canarias, llevándose el PSOE la alcaldía pese a contar con un tercio de los concejales de NC. Tras muchos dimes y diretes y gracias a las presiones de los ediles de Nueva Canarias, el PSOE apartó a Pacuco de la dirección del ayuntamiento y aquel, de muy sólidas convicciones, se embarcó sobre la marcha en el CCN de Ignacio González, el de la Operación Arena, que recogió en los recientes comicios municipales y autonómicos a los díscolos de todos los partidos, sin importar ideologías, trayectorias ni procesos judiciales en marcha. Ahora Guedes, ¡menudo fichaje Nacho!, es concejal del CCN en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Para muy pocos ha sido una sorpresa la detención del concejal sureño, al que se le imputan los delitos de cohecho, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias, en el marco de la operación Paraíso contra la corrupción en nuestro principal municipio turístico. Se trata de una nueva mancha para la política –que se suma a los casos Faycán y Eolo, al Góndola o las investigaciones en Santa Brígida, así como al de Las Teresitas, entre otros- afectando personalmente en esta ocasión a alguien que hace mucho tiempo debió ser obligado a abandonar la actividad pública sin tener que esperar a que se produjera al espectáculo de este jueves en las dependencias municipales y en su propia casa, registro policial este último que contó con el patético añadido de la presencia de los hinchas pro-Pacuco intimidando e incluso agrediendo a los periodistas. De vivir, Santos Discépolo tendría que actualizar y reescribir su Cambalache.

Enrique Bethencourt

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