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CRÍTICA DE CINE

Monos de feria

Tras la división del ejército simio, César y los que defienden una coexistencia pacífica se ven perseguidos por un vengativo coronel apoyado por los repudiados que traicionaron al líder de los primates

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Fotograma del filme dirigido por Matt Reeves

Fotograma del filme dirigido por Matt Reeves

- Título: La guerra del planeta de los simios (2017)

- Dirección: Matt Reeves

- Guión: Mark Bomback y Matt Reeves (basado en la novela de Pierre Boulle)

- Reparto: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Karin Konoval, Amiah Miller, Terry Notary

Por fin tenemos en nuestras salas la continuación del reinicio de una de las sagas más importantes de la ciencia-ficción, la de El planeta de los simios. Serie que, aun constituyéndose siempre como un pelotazo de taquilla, no deja de ser una historia de culto para aquellos que han vivido arraigados al universo del levantamiento de los monos contra los humanos.

La historia de César, de su ejército primate y su estirpe es una delicia que sigue conservando mucha esencia y no pierde calidad en lo que al eje central de su historia se refiere. Pero como toda franquicia parida por las grandes productoras, la mano que mece la cuna de esta épica batalla entre iguales por la supervivencia y la victoria también tiene puntos excesivamente flacos.

La guerra del planeta de los simios es la entrega que más puede pecar de contrariedad de cara al espectador. Queda aprobado su trasfondo, la curiosidad que despierta y no se extingue, la esperanza que impulsa hacia la convivencia de ambas comunidades protagonistas y la empatía por una raza -la simia- que demuestra que ciertas supuestas bestias pueden ser más humanas que el propio hombre.

En el reverso, encontramos la simpleza con la que se caracteriza en esta ocasión la vileza humana, otrora buenamente equilibrada y que ahora se resume en una resistencia inútil y meramente representada en los que conservan la inocencia.

Un sí pero no, un suspenso a medias. Porque los aspectos técnicos, siendo esperadamente impresionantes, no dejan de sorprender y ser absolutamente creíbles al ojo del espectador. No solo por la gestualización de Andy Serkis, dueño y señor absoluto de la interpretación por captura de movimiento, sino, claro está, por el despliegue de sus efectos visuales, pese a que en ciertos momentos pequen de falta de continuidad. Nada de qué preocuparse, no se trata de algo notorio.

Lo que sí es lamentable es que La guerra del planeta de los simios se enmarque en una penosa contextualización de la visión más estadounidense del mundo, que mira por encima del hombro problemas tan complejos y en boga como el conflicto entre seres coexistentes, señalándolos por su raza o facción. Un enfoque que a la hora de la verdad incluye a todo ser ajeno a la propia cultura en el mismo saco, prejuicio en el que aparecen insurgentes y moderados, muros y amurallados.

Y por encima de todo ello el humano, o el animal humanizado, cuyo destino parece ser el matar o ser muerto a manos de otro y que intenta dominar el mundo tratando a los diferentes como simples monos de feria, creyéndose, como en la triste realidad, emperadores del mundo habitado.

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