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Santa Cruz, más cerca del mar

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José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife.

José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife.

El jueves fue un día importante para Santa Cruz. Aunque huyo de solemnizar como ‘histórico’ cualquier acontecimiento más o menos sobresaliente, no cabe duda de que la aprobación del Plan Especial del Puerto supone un hito relevante para el futuro social y económico de esta capital y, por extensión, de toda la provincia tinerfeña. Además de poner fin a un desencuentro de más de una década, la decisión adoptada por el Pleno del Ayuntamiento refuerza la actividad productiva de una instalación esencial en nuestro acontecer económico y posibilita el reencuentro de la ciudad con el mar. De ahí que nos mostremos satisfechos por el hecho de contar con un plan esencialmente equilibrado, capaz de atender ambas pretensiones.

No nos cansaremos de repetir (y defender) que Santa Cruz de Tenerife, la cocapital de Canarias, tiene que afianzar su propósito de disponer de un puerto fuerte, capaz de generar una actividad potente. Creemos en su papel estratégico como centro de operaciones y plataforma para el comercio entre continentes, igual que en su capacidad para conjugar una actividad portuaria eficiente y generadora de empleo con el impulso de otras dotaciones de servicios de ocio y calidad de vida. Por encima de veleidades oportunistas, sustentadas en dibujos animados, el origen y el arraigo de nuestra capitalidad se apoya en su naturaleza portuaria. Y ese carácter resulta plenamente compatible con las funcionalidades introducidas en este Plan Especial.

A lo largo de sus 12 kilómetros de longitud, el Puerto abre sus puertas y facilita el reencuentro de la ciudad con el mar. De alguna manera, se trata de que llegue el momento en que cualquier vecino pierda la noción del espacio y deje de saber si está en el Puerto o en la Ciudad. Con ese fin, el documento aprobado recupera para Santa Cruz, para diferentes usos urbanos, la mitad de las 12 áreas funcionales establecidas en el plan (Parque Marítimo, Cabo Llanos, Dársena de Los Llanos, Muelle de Enlace, litoral de Valleseco y litoral de San Andrés). Solo desde la desembocadura del barranco de Santos hasta la Estación Marítima actual, la superficie ganada para ocio, cultura, deporte, comercio, hostelería o restauración alcanza los 90.000 metros cuadrados.

Tal y como sucedió en capitales como Alicante, Barcelona, Valencia o Bilbao, también Santa Cruz va a desarrollar un modelo propio de integración puerto-ciudad, concebido para producir un crecimiento espectacular en las próximas décadas. La reconversión de espacios portuarios tradicionales en nuevos elementos, como el edificio diseñado por Herzog & de Meuron, la terminal de pasajeros o la marina del Atlántico, reforzará asimismo los atractivos de la ciudad, tanto para sus habitantes como para quienes nos visitan. Porque hablamos de una apuesta de integración, igualmente sugestiva desde el punto de vista del movimiento económico y la generación de empleo.

Igual que con el Plan General de Ordenación (PGO), la aprobación de este documento facilita la instalación de empresas en espacios especialmente atractivos para la inversión, como la zona próxima a la antigua Dársena Pesquera. Allí se regulariza una superficie de 230.000 metros cuadrados, donde podrán establecerse inversores locales y foráneos, emprender diferentes actividades económicas y crear puestos de trabajo. Es el momento de pasar de los anuncios en titulares de prensa a las apuestas certeras, cifradas en torno a 210 millones de euros, según estima la Autoridad Portuaria. Me interesa sobre todo su traducción en empleo: Que los habitantes de Santa Cruz tengan oportunidad de salir del paro y dejen de ser usuarios de los Servicios Sociales.

Nos comprometimos a sacar adelante este Plan Especial en el plazo de dos años, y lo hemos conseguido. Desde el diálogo con la Autoridad Portuaria, el trabajo de los técnicos y la participación, contamos con una herramienta básica para vislumbrar un futuro esperanzador. Como he señalado otras veces, mirar hacia atrás solo conduce a la nostalgia y la frustración. En la medida de nuestras posibilidades –las de una administración local–, estamos empeñados en crear condiciones que favorezcan la inversión, la dinamización y el empleo. La reforma tributaria en la que trabajamos para su aplicación en 2015, con una importante bajada de los impuestos, es otra muestra.

La materialización de estos objetivos será más fácil si todos somos capaces de arrimar el hombro. La coordinación en la gestión del Plan Especial del Puerto resulta fundamental. Por ejemplo, para alcanzar el siguiente objetivo: La playa de Valleseco, que exige una participación decidida del Gobierno de España. Solo pretendemos que actúe como lo hace en Santa Cruz de La Palma, que está a punto de ver hecha realidad su playa urbana. Solo pedimos que eliminen trabas burocráticas, con informes cuya tramitación se demora más de 24 meses. Solo queremos que un objetivo aparentemente común, ser Puerto y Ciudad, comprometa de verdad a quienes dicen defenderlo.

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