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Guía de urgencia de Santander: visitas imprescindibles para un fin de semana en la capital cántabra

El entorno que la rodea creó Santander, una ciudad que presume de playas impresionantes y de calidad en sus infraestructuras. Una ciudad bonita construida en un lugar impresionante.

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Barcos veleros en la Bahía de Santander.

Barcos veleros en la Bahía de Santander.

Una buena forma de iniciar cualquier visita a la ciudad de Santander es dejar el coche cerca de Los Jardines de Pereda, ahí junto al mar, y subir por la calle Río de la Pila hasta el ascensor que comunica la zona baja con el Barrio de San Roque. Al final de la vía hay una escalera mecánica que nos deja junto a un ascensor público. En un par de segundos, la telecabina de acero y cristal nos eleva por encima de los tejados de los edificios y nos sitúa frente a la Bahía, marco y razón de ser de la propia ciudad ( Mirador del Río de La Pila). Porque Santander es una consecuencia de este brazo de Cantábrico que entra en la tierra amansado por los cantiles y las arenas de la Ría. Santander nació y creció en virtud a ese trozo de mar enclaustrado que convirtió al lugar en uno de los mejores puertos de la España Peninsular durante siglos; y sus playas la tornaron lugar de vacaciones para la élite del país desde el XIX.

Mirador del Río de la Hila, en Santander.

Mirador del Río de la Hila, en Santander.

Esa doble condición de ciudad Portuaria y de lugar de veraneo de la alta sociedad española se ve por doquier. Basta dar un paseo por el frente marítimo de la ciudad para pasar desde el humilde Barrio Pesquero al conjunto palaciego de La Magdalena, lugar de descanso de la realeza española durante décadas y hoy sede de la prestigiosa Universidad Meléndez Pelayo. Entre ambas realidades surgen varias ciudades conectadas a través del mar y las cuestas que suben hacia las alturas de San Roque.

LOS ORÍGENES DE LA CIUDAD, EL CENTRO Y EL BARRIO PESQUERO

El centro histórico de Santander apenas ocupa un par de manzanas de edificios. Los restos de la ciudad medieval son escasos. La fiebre constructora del XIX y un incendio catastrófico acaecido en 1941 acabaron con la mayor parte de la Santander originaria. El germen de la ciudad se articuló en torno al Cerro de Somorrostro, una pequeña elevación junto al mar en el que hoy se levanta la Catedral de Santander (Dirección: C/ Somorrostro sn; Tel: (+34) 942 226 024), una joya del gótico divida en dos; la Iglesia Alta destaca por su elegancia y su claustro y la Iglesia Baja, en realidad cripta que soporta el peso de la anterior, es oscura y auténtica. Bajo las baldosas de ésta última se han encontrado restos de la ciudad romana, la Portus Victoriae Iolubrigensium (Puerto de la Victoria) desde el que Roma logró vencer a los indomables cántabros y cántabras. Por eso empezamos aquí este fin de semana en Santander.

Cripta de la Catedral de Santander.

Cripta de la Catedral de Santander.

Allí, en los alrededores de la catedral se encuentran los retazos de la antigua Santander y algunos de los hitos más interesantes. La Plaza Porticada es el corazón del centro. A dos pasos de ahí se encuentran los lugares más significativos del casco viejo como el Ayuntamiento (Dirección: Plaza del Ayuntamiento sn) o la Iglesia de la Anunciación (Dirección: C/ Juan de Herrera, 17; Tel: (+34) 942 226 832), que, aparte de un buen ejemplo de Arquitectura Renacentista, es otro de los pocos edificios históricos que sobrevivieron al incendio. Para los amantes de la historia más remota queda el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (Dirección: C/ Hernán Cortes, 4; Tel: (+34) 942 209 922), que es uno de los más completos de España; piensa que a apenas unos kilómetros de aquí se encuentra la mítica Cueva de Altamira y que la región es uno de los centros de arte rupestre más importante del mundo . Y para los que gustan de la historia más reciente queda el Refugio Antiaéreo de Santander (Dirección: Plaza del Príncipe, sn; Tel: (+34) 942 203 099), que se construyó con motivo de la Guerra Civil Española y que alberga una interesante exposición sobre el impacto de la contienda en la ciudad.

Casas con balconeras desde los Jardines de Pereda.

Casas con balconeras desde los Jardines de Pereda.

Hacia el otro lado del Cerro de Somorrostro la ciudad se encuentra con el mar a través de los Jardines de Pereda, un lugar que se ha convertido en centro de referencia de la ciudad gracias a la apertura del Centro Botín (Dirección: Muelle de Alvareda, sn; Tel: (+34) 942 047 147), un edificio de alta arquitectura contemporánea que alberga un centro de arte contemporáneo de primer nivel. Sólo por ver el interior del edificio, que se asoma como un balcón hacia el mar, merece la pena. Y a espaldas del ‘Botín’, la Santander más auténtica; casas con grandes balconadas acristaladas frente a un jardín recoleto con un carrusel precioso. Es el punto ideal para iniciar la travesía por la costa, pero nosotros nos pararemos junto al precioso Palacete del Embarcadero (Dirección: Muelles de Maliaño, sn; Tel: (+34) 942 203 600) para volver a callejear ciudad adentro. Este antiguo embarcadero de lujo, en el que los pasajeros de Primera Clase aguardaban su acceso a los barcos, es hoy una sala de exposiciones.

Fachada modernista en las inmediaciones de la Plaza Pombo de Santander.

Fachada modernista en las inmediaciones de la Plaza Pombo de Santander.

Cruzamos el paseo Pereda y nos llegamos hasta la Plaza Pombo. Es el centro neurálgico de la expansión urbana de la ciudad de finales del XIX y principios del XX y también un mirador excepcional para ver el día a día de los santanderinos y santanderinas. Aquí se encuentra el fastuoso edificio del Club de Regatas de Santander (Dirección: Plaza Pombo, 3; Tel: (+34) 942 211 564), una de las instituciones más señeras y añejas de la capital cántabra. En las calles adyacentes hay muy buenas muestras de arquitectura modernista y también una muy buena colección de bares donde alternan las tapas y las delicias de la gastronomía local, que alterna con maestría el mar y la montaña. Nosotros terminamos este primer día de paseo en el Barrio Pesquero, un lugar humilde que ha sabido reinventarse con un buen par de centros culturales (como la Sala Naos –C/ Carlos Haya, 23- o la Ensenada del Arte –C/ Marqués de la Ensenada, 12-), pero que conserva toda su esencia marinera con hitos como la Lonja o los astilleros. Este lugar es ideal para comer pescado fresco.

EL PASEO DEL MAR HASTA LA MAGDALENA Y EL SARDINERO

En esta segunda ruta volvemos a la orilla del mar en los Jardines de Pereda. Pero esta vez avanzamos junto a la orilla camino de la Península de La Magdalena. La primera parte del paseo tendremos una doble vista soberbia. Si miramos hacia el mar podemos ver el impresionante entorno de la Bahía de Santander, en la que se mezclan la playa y el monte; la arena y los prados verdes de la rivera de la Ría; si volvemos la vista hacia la ciudad, nos encontramos con un frente marítimo adornado con enormes balconadas y edificios notables. Entramos en la zona noble de la ciudad. Un universo de palacetes, quintas y edificios modernistas que se levantaron para acoger a las familias más adineradas de España durante sus temporadas de veraneo.

Pescadores en el paseo marítimo de Santander.

Pescadores en el paseo marítimo de Santander.

En nuestro paseo, lo primero que nos llama la atención es un conjunto escultórico que representa a varios niños que se arrojan al mar desde el paseo. Son los Raqueros, que se zambullían en el agua para recoger las monedas que les lanzaban. Muy cerca se encuentra una curiosa escultura realizada con láminas de acero dedicada al poeta José Hierro. Hoy descubriremos la relación de Santander con el mar. Una simbiosis que va más allá de sus playas o sus puertos. El que quiera profundizar en este tema podrá visitar el Museo Marítimo del Cantábrico (Dirección: C/ Severiano Ballesteros, sn; Tel: (+34) 942 274 962), que es uno de los mejores de España en su materia de referencia. Para los más pequeños hay impresionantes acuarios y para los amantes de la navegación impresionantes colecciones sobre la relación del hombre y el mar –impresionantes las maquetas de barcos-. Desde aquí hasta el Jardín del Gurugú hay un paso. Entre los edificios, los vecinos cuidan con esmero este pequeño parque que nació del trabajo de uno de sus habitantes.

Playa de La Magdalena, en la Bahía de Santander.

Playa de La Magdalena, en la Bahía de Santander.

Para avanzar hay dos posibilidades. O subir por la Avenida de la Reina Victoria, dónde se suceden los palacetes y grandes mansiones, o quitarse los zapatos y hacer un pequeño paseo a la orilla del mar por la Playa de La Magdalena. A gusto del viajero queda. Eso sí, los pasos deben conducir hacia la Península de la Magdalena, uno de los hitos importantes de este fin de semana en Santander. En este promontorio rocoso se levantó a principios del XX el Palacio de La Magdalena, construido por suscripción popular para que sirviera de residencia de verano a la Familia Real española. El enorme edificio hoy es sede universitaria y activo centro cultural; y también atractivo principal de un entorno arbolado que se ha convertido en uno de los parques más demandados de la ciudad –no se olviden de pasar junto a la estatua que recuerda al entrañable Félix Rodríguez de La Fuente-. En los cantiles que dan a la Bahía del Sardinero se encuentra un pequeño zoológico y el Muelle de las Carabelas, donde se encuentran varias embarcaciones que participaron en expediciones a lo largo del siglo XX.

Palacio de La Magdalena, en Santander.

Palacio de La Magdalena, en Santander.

Y de aquí al Sardinero, una de las playas más famosas de España. Y con razón. Para los playeros, si el tiempo acompaña, el plan puede ser pasar un buen par de horas al sol y darse algún chapuzón ( ver temperatura del agua en tiempo real ) y para los que no lo son, pues basta un buen paseo a lo largo del paseo con algunas incursiones tierra adentro para ver otros lugares notables de esta parte de la ciudad como el Gran Casino del Sardinero (Dirección: Plaza de Italia, sn), que es uno de los edificios más espectaculares de Santander o tomarse un descanso en los Jardines de Piquio, la mejor atalaya sobre las tres playas de El Sardinero. Otro lugar interesante, pero ya fuera de los límites urbanos, es el faro del Cabo Mayor y su mirador, desde el que puede verse una panorámica increíble de buena parte de la costa cántabra.

Playa de El Sardinero, una de las más famosas de España.

Playa de El Sardinero, una de las más famosas de España.

SANTANDER PARA FUTBOLEROS : El club de fútbol más famoso de Cantabria es el Racing de Santander, un clásico del deporte que se encuentra entre los 20 equipos que más temporadas han disputado en la Liga de Primera División Española. El equipo santanderino juega sus partidos como local en los Campos de Sport de El Sardinero, situado en la Calle Racing Club sn. En los bajos del estadio se encuentra la Tienda Oficial del club, donde los viajeros y viajeras amantes del fútbol pueden comprar productos oficiales de la escuadra santanderina. A nosotros nos cae de lujo el Racing y esperamos verlos muy pronto en Primera División.

DIEZ RUTAS POR SANTENDER : La fantástica página El Tomavistas de Santander ha publicado este magnífico post que te descubre otras joyas de Santander. Nosotros tomamos estas rutas como base para nuestro viaje a la ciudad.

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