Rubén Arado, de Cuba a La Palma

ACAN

Santa Cruz de Tenerife —

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En todas las actividades de la vida hay gente que destaca por su nobleza, ese rasgo inherente a determinadas personas que hace que brillen de manera sobresaliente allá por donde vayan. Dentro del tenis de mesa una de ellas, sin lugar a duda, es Rubén Arado González.

Nacido el 11 de octubre del año 1970 en La Habana, en esa ciudad cubana y capitalina de la perla del Caribe fue donde comenzó a edad temprana a acercarse a las mesas de juego. Apenas contaba con ocho añitos cuando empezó a participar en los Juegos Nacionales Escolares de su tierra natal, en los cuales demostró sus actitudes innatas para esta disciplina deportiva, consiguiendo varios campeonatos en sucesivas ediciones.

Con tan solo 14 años ingresa en la selección nacional de Cuba absoluta, en la que se mantuvo durante 16 años. A pesar del rigor, la disciplina y el trabajo que ello conllevaba, el joven Rubén supo, desde el primer momento, adaptarse fácilmente a las exigencias de la tarea acometida.

Con la selección nacional participó en tres Juegos Panamericanos, cuatro Juegos Centroamericanos y del Caribe y en cinco torneos Latinoamericanos, con un balance de 13 medallas de oro, 7 de plata y 9 de bronce. Pero sin lugar a duda, las citas que atesora con mayor orgullo son las mundiales.

En este ámbito y siempre representando a Cuba, participó en el Campeonato del Mundo de Japón de 1991 y en las olimpiadas de Barcelona en 1992 y Sídney en el año 2000. Como curiosidad conviene añadir que también se clasificó para los Juegos de Atlanta de 1996, pero debido a problemas económicos del país, varios deportistas se quedaron sin poder acudir a la cita olímpica. Durante esos años estuvo jugando en ligas de Brasil y Portugal, en las que cosechó bastantes éxitos con sus respectivos equipos.

Aprovechando su paso por la Olimpiada de Sídney y que en 1998 se había graduado en la universidad como licenciado en Cultura Física y Deportes, decide dejar el deporte como jugador, para pasar al ‘staff’ técnico de la selección cubana, como entrenador de la escuadra Juvenil de su país.

Por diferentes circunstancias de la vida, en el año 2013 decide cambiar una isla de nacimiento por otra de acogida y establece su residencia y la de su familia en Tenerife.

A su llegada apenas conocía el tenis de mesa canario, pero con el paso del tiempo comienza a relacionarse, porque evidentemente un jugador con su palmarés no pasa desapercibido para los amantes del deporte de la isla.

Vuelve a coger la raqueta y comienza jugando con el Acoroma de Candelaria en la Segunda división nacional, donde claramente demuestra su sobrada solvencia en la categoría, porque a pesar del tiempo transcurrido y de algún que otro kilo de más, las formas y hechuras de un gran jugador no se pueden disimular.

En la actualidad juega con el equipo del Defense de La Palma en la Primera división nacional, donde, como cabía esperar, sus números continúan siendo excelentes.

Desde la Federación Canarias se asiste con el lógico desasosiego a la realidad que supone no disponer de los medios económicos necesarios para poder tener en el cuadro técnico a profesionales de acreditada solvencia como es el caso de Rubén Arado González, simplemente un noble caballero del tenis de mesa.