La espera para operaciones en Euskadi se dispara a los 77 días y Osakidetza adelanta las derivaciones a la privada
Las listas de espera quirúrgicas en Osakidetza se están acercando al pico de 85 días alcanzado en agosto de 2022, tras la finalización de las oleadas de la COVID-19. El último dato semestral, conocido este jueves, sitúa la demora media en 77,4 días, muy por encima de los 54,2 de hace medio año. Traducido, son dos meses, dos semanas y media. El Gobierno vasco culpa de este cambio repentino de tendencia a la huelga de los médicos contra el estatuto marco de la ministra de Sanidad, Mónica García, de Sumar, que son de una semana al mes desde comienzos de 2026, aunque los datos de seguimiento nunca superan el 20%, según los datos que reporta la propia Osakidetza.
La alternativa que se está planteando es incrementar las derivaciones a la Sanidad privada. De hecho, aunque por decreto desde 2006 es una posibilidad automática cuando un paciente supera los 180 días, Osakidetza asegura que ya lo está aplicando desde los 150, esto es, cuando pasan cinco meses y no seis.
“El plan de choque puesto en marcha por Osakidetza y la derivación a centros concertados de pacientes para garantizar en la medida de lo posible que la espera no sea de más de seis meses y que se derivan desde los 150 dias, y que hasta la fecha se cifra en 1.721 personas, ha favorecido que la listas no se desborden en exceso. Aun así, el tiempo medio de espera ha aumentado en veinte días desde finales de noviembre pasado, aunque Euskadi sigue siendo una de las comunidades autónomas con mejores datos en tiempos de espera”, ha explicado el Ejecutivo.
Dice Osakidetza que, en el marco de las huelgas, “el número de pacientes en lista de espera quirúrgica ha pasado de 24.103 a 28.672 personas, con una demora media que aumenta desde los 54,19 días de espera, a los 77,40 días”. “La demora media hace un año, en mayo de 2025, era de 56,61 días”, abunda el Ejecutivo.
Los alrededor de 55 días sin huelgas de finales de 2025, en todo caso, seguían lejos de los registros previos a la pandemia, con 47,9 días de promedio justo antes de los primeros casos de coronavirus, que obligaron a priorizar toda la actividad asistencial y a suspender intervenciones de otras patologías. Justo después del confinamiento el salto fue hasta los 68 días, mejor que ahora también, y siguió empeorando hasta el pico de 85 del verano de 2022. En 2023 cambió la tendencia y bajó ya a 61,9 a finales de ese año.
Las listas de espera son tres. Además de la quirúrgica, está la de consultas especializadas y la de pruebas diagnósticas. Tampoco evolucionan bien. “El tiempo medio de asistencia es de 74,80 días, frente a los 56,54 días de espera media que había a finales de noviembre” en las consultas, expone la información oficial. Se añade que “traumatología y oftalmología son las especialidades que acumulan más tiempo de espera, mientras que hay que destacar que no hay espera en pacientes oncológicos ni de cirugía cardíaca, y que la espera es mínima en servicios como medicina nuclear o radiodiagnóstico”.
Según Osakidetza, “las pruebas complementarias también reflejan el impacto del conflicto laboral” y “la espera media es de 63,74 días frente a los 42,23 de espera media que había a finales de noviembre”. “No todas las pruebas se han visto afectadas de la misma manera ya que, por ejemplo, el acceso a las resonancias magnéticas, equipamiento que se emplea principalmente en el campo de la oncología y de la cardiología, se ha visto reducido en un 19% en los últimos seis meses”, informa el Servicio Vasco de Salud.
Las huelgas, a lo que se suman estrategias de no hacer horas extraordinarias, están generando un conflicto político entre el Gobierno vasco y el español. El PNV lleva meses criticando la postura de la ministra de Sumar y reclamando que si no desea negociar las condiciones laborales en primera persona ceda las competencias a las comunidades autónomas. En Osakidetza, sin embargo, no se ha renovado el convenio desde 2008.
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