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Opinión - Tocar el tambor, por Esther Palomera

Ni come ni deja comer

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La derecha española es como el perro del hortelano: ni come ni deja comer. Pablo Casado está muy cabreado con el Gobierno de España porque no ha contado con el PP para confeccionar los Presupuestos Generales del Estado.

Pero no ha contado entre otras cosas porque el propio Partido Popular no se ha dignado a dialogar para acercar posturas y poder consensuar medidas importantes dentro de esos presupuestos. 

Casado es como ese niño chico dueño de un balón que se cabrea con los compañeros porque no le pasan la pelota mientras juegan al fútbol en el patio de recreo de su colegio. 

Al final, como no toca mucha bola, se lleva el balón cabreado y se acaba el partido antes de tiempo. En varias ocasiones Pedro Sánchez le ha tendido la mano pero es evidente que la pretensión de Pablo Casado no es colaborar con el Gobierno sino intentar por todos los medios que este caiga más pronto que tarde. 

La prueba más evidente es que no tiene ningún interés en reformar el Consejo General del Poder Judicial porque entre otras cosas cuenta con una mayoría conservadora gracias a las designaciones hechas cuando el PP gobernaba. Es como Donald Trump: quiere tener a los jueces a su favor y a pesar de todo pierde los juicios. Aunque más completamente pierde el juicio.

Pedro Sánchez, ante el rechazo del PP, formó primero un gobierno de coalición con Podemos y posteriormente está intentando llegar a acuerdos en las cuentas generales con aquellos partidos que le den su apoyo. 

El otro día salió adelante la nueva Ley de Educación gracias al respaldo de siete fuerzas políticas. La anterior ley educativa de José Ignacio Wert solo fue respaldada por el PP. Algo hemos avanzado. La democracia funciona así: el que tiene mayoría gana. 

El reparo principal que la oposición del trifachito plantea a los Presupuestos Generales es que Bildu también ha mostrado su predisposición a aprobarlos. 

Los tres partidos de la derecha nacional opositora no quieren votar a favor unos presupuestos que también respaldan los abertzales, como si nunca hubiesen coincidido con ellos en una votación. Eso se llama hipocresía. 

Todos los partidos de derecha e izquierda llevaban mucho tiempo instando a los abertzales a que se apartaran de la abyecta violencia de ETA y canalizaran sus propuestas democráticamente a través de un partido pacífico y civilizado. 

Ahora que lo han hecho, la misma derecha culpa al gobierno de pactar con Bildu los presupuestos. Bildu es hoy un partido político que condena en sus estatutos el terrorismo y cualquier otro tipo de violencia. De hecho ya lo ha condenado en el Parlamento al tiempo que el PP y Vox se niegan a condenar la dictadura franquista. 

Sus diputados no tienen delitos de sangre pero a la derecha se le inyectan los ojos cada vez que Bildu apoya cualquier medida gubernamental. ¿No querían que abandonaran la vil y despreciable violencia y que canalizaran sus reivindicaciones a través de la política? 

Pues ahora que por fin lo han hecho les siguen atacando por plantear democráticamente y de forma pacífica sus pretensiones. Lo dicho: ni comen ni dejan comer. Los que lo entiendan que lo compren. 

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Publicado el
30 de noviembre de 2020 - 17:16 h

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