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El pasteleo del PSOE

De la España nacional, una grande y libre, por el Imperio hacia Dios, con régimen de dictadura militar y único partido, Falange/Movimiento Nacional, pasamos al bipartidismo del PSOE/PP invirtiendo cada equis años las posiciones y la mamandurria incluidas las puertas giratorias, y ahora con el multipartidismo los políticos no saben moverse en el nuevo parlamentarismo, no saben negociar pactos, y en mi caso “yo solo sé que no sé nada”, porque si los políticos no se aclaran, a ver cómo los mortales de a pie nos enteramos de cómo van los pactos y repartos. Me decía un amigo que participa en un equipo negociador de los pactos en Canarias, que se sorprende de la falta de conocimientos, de capacidad negociadora, de muchos otros negociadores de diferentes equipos políticos. “Me quedé perplejo cuando un miembro de un partido no sabía exactamente cuántos diputados habíamos conseguido”.

De pactos por lo tanto, yo solo sé que no sé nada, que todo es posible, que acabado el bipartidismo, con el recién estrenado multipartidismo, ahora hasta el final de las negociaciones hay señas, como en el envite canario, en el mus español o en el póker universal. A nivel del estado, Unidas Podemos ha perdido votos y las llamadas alcaldías del cambio, salvo Cádiz y Barcelona, y esto ha sido un palo fuerte para el partido morado y sus confluencias. Pero la Ejecutiva Estatal de Podemos mantiene con firmeza tres posiciones: gobierno de coalición con el PSOE, pasar a la oposición, o incluso repetición electoral si Pedro Sánchez no logra los apoyos del PP y Cs, aunque sea a modo de abstención. Dicen los expertos en mercadotecnia que Unidas Podemos, en caso de nuevas elecciones, podría perder más votos y diputados, pero la dirección morada afirma no temer a las urnas y que también existe el peligro de que Pedro Sánchez pueda perder la presidencia del Gobierno si en los nuevos comicios suman PP, Cs y Vox.

Una de las claves del bajón en votos de Unidas Podemos han sido las disidencias internas, especialmente la de Íñigo Errejón, la desunión de la izquierda y la falta de cuadros organizativos en las comunidades autónomas, en los pueblos de toda España. Decía Juan Carlos Monedero en el Club de Prensa Canaria cuando vino a presentar uno de sus libros, que también los problemas de Podemos son que “mientras corremos, nos abrochamos los zapatos”. En los partidos clásicos, especialmente en el PSOE y en el PP, dejan de correr y se sientan para abrocharse los zapatos. Lógico. En las elecciones generales de abril hubo una cierta unidad de acción en casi toda España, que sumado a la reaparición de Iglesias tras su permiso paternal, permitió un resultado que no fue tan catastrófico como en las autonómicas de mayo, logrando 42 diputados cuando las previsiones eran en principio más pesimistas.

Ahora de nuevo el PSOE enseña su patita más derechosa y otra vez han llegado las presiones de Felipe González y toda la vieja guardia, y la de Susana Díaz y la nueva guardia, con los añadidos del Grupo PRISA y el IBEX 35. El País ya está señalando a Unidas Podemos como el culpable de que haya unas nuevas elecciones, cuando es el PSOE el que no quiere un gobierno de coalición para sumergir a los morados en la penumbra. Hay que recordar qué hicieron los socialistas en 2016, defenestrar a Pedro Sánchez, apoyar la continuidad de Mariano Rajoy con la abstención del PSOE, tratar de pactar con Ciudadanos pidiéndole a Podemos que apoyara ese pacto de derechas con Felipe González y Susana Díaz con el hacha preparada. Cuando El País, la derecha del PSOE y el IBEX 35 constatan en diferentes encuestas que el bipartidismo hace aguas y que el PSOE mejora su intención de votos con la vuelta de Pedro Sánchez, “resucitado” por las bases, inician la maniobra del “gran centro a la andaluza”, el que funciona con Susana Díaz y Ciudadanos, que es el principio de la muerte política de la dirigente andaluza. La maniobra está clara, se trata de que el PSOE no gire a la socialdemocracia, que no pacte con Unidas Podemos para formar un gobierno de cambio y progreso.

Al parecer vamos por el mismo camino, tanto a nivel nacional con la amenaza de José Luis Ávalos de nuevas elecciones, como en Canarias, en donde los socialistas han comenzado a romper y empastelar todos los pactos con Nueva Canarias y Unidas Podemos, a crear un cisma en Telde, Santa Lucía de Tirajana, Arucas, en pueblos y Cabildos. Sin embargo, Nueva Canarias se ha aliado con el PSOE en Fuerteventura, para desalojar a Coalición Canaria del Cabildo majorero, y de la alcaldía de Puerto del Rosario, mientras Unidas Podemos desde que se abrieron las urnas autonómicas ha manifestado su voluntad de pactar con el PSC/PSOE. Desde Madrid ya se dice claramente que “todo pacto está abierto, con el Partido Popular, incluso con Coalición Canaria”. Según me chisman, todo indica que el PSOE quiere anular a Unidas Podemos a nivel nacional y en Canarias, y de paso a Nueva Canarias. Me da la impresión de que nos vamos a divertir dándole caña y leña al mono ppsocialista otros cuatro años con sus pasteleos nacionales y canarios. Ojalá me equivoque.

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