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Otra playa virgen de Fuerteventura amenazada por la construcción masiva de complejos turísticos

Matas Blancas, una playa de Fuerteventura amenazada por la edificación masiva de resorts turísticos.

Sofía Menéndez

Puerto del Rosario —

En el análisis de los ecosistemas naturales costeros vulnerables a la urbanización masiva del litoral, Greenpeace pone como ejemplo el caso de la amenazada playa de Matas Blancas, en el municipio de Pájara. “Se trata de un lugar natural desprotegido, que, si no cambia, se dirige a un modelo de economía insostenible”, advierte Paloma Nuche, responsable de la campaña de costas de esta prestigiosa organización internacional.

Sin embargo, como indica Greenpeace en su informe A toda costa 2019, “Fuerteventura es una isla de menor urbanización, en comparación con las masificadas Gran Canaria o Tenerife, por lo que aún está a tiempo de elegir un modelo de desarrollo sostenible y respetuoso con la naturaleza”.

Matas Blancas es una playa de arena larga y bonita, muy cerca del núcleo de Costa Calma, por lo tanto amenazada por su expansión urbana. Los hábitats naturales actualmente presentes en Matas Blancas son matorrales costeros con Suaeda mollis, una especie nativa de las Islas, pero también aparece la planta Nicotiana glauca, una especie invasora.

Costa Calma tiene todos sus suelos catalogados para uso turístico, lo que evidencia la presión urbanística que amenaza la Isla. “Varios de los resorts turísticos de Fuerteventura invaden hábitats naturales que no están protegidos, por ello es fundamental su reconocimiento y protección antes de que sea demasiado tarde”, subraya Greenpeace. El suelo de esta playa está catalogado como urbanizable no programado, con tres planes parciales parados por el momento.

Este tramo de litoral, además, está considerado por los practicantes del windsurf como un lugar único en Europa. Aquí se han celebrado habitualmente campeonatos internacionales, tanto de la modalidad de velocidad como de free style. Aficionados a este deporte consideran que la construcción de edificaciones bloquearía la entrada del viento, destruyendo otro punto único para la práctica de este deporte.

Fuerteventura es conocida como La Meca del Windsurf. En marzo, el Cabildo aprobó por unanimidad un plan para proteger los mejores lugares de olas para la práctica de surf, windsurf y kitesurf y los ecologistas consideran que la urbanización de Matas Blancas entraría en contradicción con los fines del documento.

En la playa de Matas Blancas tiene intereses urbanísticos la empresa Satocan, cuyo presidente es Juan Miguel Sanjuán y Jover, consejero también del grupo Sacyr, que está en la lista de los 200 más ricos de España. Su constructora es la propietaria de un 60 por ciento de los terrenos y ha presentado una iniciativa para urbanizar 1,5 millones de metros cuadrados, uniendo dos antiguos planes parciales. El proyecto de Matas Blancas incluye más de 8.000 camas turísticas, un puerto deportivo, un parque acuático y un campo de golf.

En los años 90 se contempló el desarrollo urbanístico de Matas Blancas y los planes parciales se incluyeron en el Plan General de Ordenación del municipio de Pájara. Con posterioridad, el Plan General fue anulado por los tribunales y la urbanización se quedó “sin una estructura jerárquica superior sobre la que apoyarse”, como se reconoce en el proyecto.

Para la construcción de la futura urbanización de Matas Blancas, también hacía falta la nueva Ley del Suelo, que aprobó el Parlamento de Canarias en 2017. Esta Ley considera como “sistemas generales y equipamientos estructurantes de interés supramunicipal las infraestructuras y actividades económicas relevantes, especialmente vinculadas al ocio y a los equipamientos complementarios al turismo”.

La zona es colindante con el Parque Natural de Jandía y con el espacio marino de las Playas de Sotavento, considerado como Zona de Especial Conservación. Según el proyecto, se reserva una pieza de 550.000 metros cuadrados para un campo de golf y 164.000 metros cuadrados más para un parque temático. Construir la urbanización, los hoteles, los equipamientos de ocio, un puerto deportivo y acondicionar la playa, requeriría, según la empresa promotora de una inversión de 647 millones de euros.

Según Greenpeace, este tipo de proyectos suponen una política de “destrucción a toda costa” que “no tiene futuro”. “Canarias es la comunidad autónoma con mayor área natural costera desprotegida de España y debería repensar qué modelo quiere seguir”, añade la organización.

“La preocupación de los ecologistas en Fuerteventura se ha incrementado, pues no existe una oposición ambientalista en el Cabildo de Fuerteventura, al pasar Podemos al grupo de gobierno y quedar únicamente en la oposición PP y Coalición Canaria, que nunca se han distinguido por oponerse a estos macroproyectos turísticos, ni por la defensa de los valores naturales de la Isla”, según afirma el portavoz de Ben Magec Ecologistas en Acción, Eugenio Reyes.

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