Un asteroide del tamaño de una guagua pasó rozando la Tierra el día del eclipse del 12 de agosto

Un pequeño asteroide de unos 10 metros de diámetro, aproximadamente el tamaño de una guagua, pasó el pasado 12 de agosto a apenas 14.573 kilómetros de la superficie de la Tierra, después de haber sido detectado apenas un día antes desde el Observatorio del Teide. El objeto, bautizado oficialmente como 2026 PC6, no suponía ningún riesgo de impacto, pero su aproximación ha puesto de manifiesto la dificultad de detectar con antelación cuerpos de pequeño tamaño que se acercan rápidamente a nuestro planeta.

El asteroide fue localizado el 11 de agosto a las 2.20 horas de Canarias por el sistema telescópico de defensa planetaria ATLAS-Teide, instalado en el Observatorio del Teide por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quien además está buscando talento actualmente para estudiar el eclipse de 2027. Poco más de 23 horas después, a la 1.50 del 12 de agosto, tras el eclipse solar, alcanzó su máxima aproximación a la Tierra.

La distancia fue inferior a una vigésima parte de la que separa nuestro planeta de la Luna y situó al asteroide dentro de la región por la que orbitan los satélites geoestacionarios. Según los datos recopilados, se trata del encuentro más próximo de un asteroide con la Tierra registrado durante 2026.

En el momento de mayor aproximación, el 2026 PC6 atravesaba el cielo a más de dos grados por minuto, una velocidad aparente extraordinariamente elevada. Llegó a alcanzar una magnitud cercana a 10, suficiente para poder ser observado con pequeños telescopios, aunque únicamente desde el hemisferio sur.

Detectado con poco margen

El objeto fue identificado inicialmente como un candidato aún sin confirmar, con la denominación provisional A11FyZe, y apareció en la página de confirmación de objetos cercanos del Minor Planet Center. La recopilación posterior de alrededor de un centenar de mediciones permitió precisar su trayectoria, descartar cualquier posibilidad de impacto y asignarle la designación provisional 2026 PC6.

El episodio ilustra uno de los principales retos de la defensa planetaria: los asteroides pequeños pueden permanecer ocultos hasta poco antes de acercarse a la Tierra. Su reducido tamaño y su rapidez hacen que sean especialmente difíciles de detectar con mucha antelación.

“Objetos como 2026 PC6 son precisamente el objetivo prioritario del sistema ATLAS: descubrir a los cuerpos pequeños, oscuros y veloces que se aproximan mucho a la Tierra”, explica Javier Licandro, investigador del IAC e investigador principal de ATLAS-Teide.

Aunque un asteroide de unos 10 metros probablemente se fragmentaría en gran medida al atravesar la atmósfera, su entrada a gran velocidad podría generar una potente onda de choque y causar daños en superficie. El precedente más conocido es el meteorito de Cheliábinsk, que en 2013 explotó sobre Rusia y provocó numerosos daños y heridos pese a que el objeto tenía un tamaño relativamente pequeño.

Por eso, la detección temprana resulta especialmente importante incluso cuando no existe una amenaza inmediata de impacto. Con más tiempo de aviso, los servicios de protección civil podrían evaluar la trayectoria y adoptar medidas para reducir los posibles efectos sobre la población.

El paso del 2026 PC6 terminó sin consecuencias para la Tierra. Tras su máxima aproximación, el asteroide continuó su trayectoria y se alejó de nuestro planeta.

Su descubrimiento desde Tenerife deja, sin embargo, un ejemplo concreto de la función que desempeñan los telescopios dedicados a la defensa planetaria: encontrar objetos que, por pequeños y rápidos, pueden aparecer prácticamente de improviso en las proximidades de la Tierra.