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Un proyecto estudiará la genética de palmeras canarias para buscar estrategias de resiliencia al cambio climático

EFE

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Un proyecto Interreg-Mac analizará la genética de las palmeras canarias de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera más resilientes para estudiar estrategias de supervivencia de la especie y que sea más resistente a plagas y al cambio climático.

Se trata del proyecto Interreg PALMAC para la conservación de palmerales insulares, que como ha explicado el investigador coordinador del proyecto, Pedro Sosa, consiste en un plan de capitalización que, en su segunda fase, a partir de unos resultados previos va a poner en práctica esos resultados en nuevos territorios.

El proyecto que se inició con el programa Guarapo en la isla de La Gomera, se aplicará en las poblaciones de Gran Canaria y Fuerteventura, con trabajo de campo en los palmerales naturales en Canarias para buscar estrategias de resiliencia al cambio climático en los ecosistemas más relevantes.

Sosa ha indicado a los medios que “los palmerales crecen casi exclusivamente, en lugares donde hay mucha agua en el subsuelo” y este “va a ser uno de los condicionantes cuando venga el cambio climático”.

Posiblemente, ha adelantado el catedrático, “va a disminuir mucho en las condiciones freáticas de los suelos” por lo que “vamos a actuar en uno de los ecosistemas que se va a ver más afectado con el cambio climático”.

Esa es la “idea” del proyecto, que también creará las “herramientas básicas para poder desarrollar un sistema de información geográfica, que incluso van a llegar al público” para conocer la distribución de las palmeras, el estado y la situación de cada uno de ellos y así “ver hacia dónde van a ir esos palmerales en un futuro”.

El proyecto PALMAC “va a monitorizar con ese sistema de información geográfica” a los palmerales y ahondará en la parte genómica que “es muy importante a la hora de la adaptación que tienen las especies hacia el cambio climático”.

Como ha detallado, “solo es a través de la genética que los organismos se adaptan” ante riesgos como la sequía.

“De esta forma podremos ver qué ejemplares y qué poblaciones son capaces de resistir más a la sequía, porque vamos a ir al campo a investigarlas, a buscarlas, y analizar qué hace que tengan una mayor adaptabilidad a lo que sería situaciones de desertización y de sequía y, por lo tanto, trabajar a nivel genético en estos aspectos”.

Además de la sequía, los palmerales se enfrentan “a la fragmentación del territorio que tenemos en Canarias”, que afecta “mucho a todos los ecosistemas y en especial de los palmerales”.

El proyecto, financiado con 850.000 euros y con una duración de dos años prorrogable seis meses, cuenta con la ULPGC como coordinador pero también participan los cabildos de Gran Canaria y Fuerteventura y Cabo Verde.

Como ha explicado el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Raúl garcía Brink, se ha estado “trabajando de manera conjunta” en “una labor de restauración ambiental” para “proteger nuestros palmerales aquí y en otros lugares del mundo”.

García Brink ha destacado que es un proyecto con el que la isla está “de enhorabuena”.

En la misma idea ha incidido la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, que ha celebrado que la isla “se suma” en esa segunda fase “para el conocimiento y la investigación científica”.

El proyecto busca servir “de garantía para la conservación de nuestros maravillosos palmerales, y además para tener datos, análisis, para que esa conservación se perpetúe a lo largo del tiempo y poder tener esas características genéticas que identifican a la palmera canaria”.

La presidenta se ha declarado “convencida de que conseguiremos contar con esas semillas de nuestras palmeras y que garanticen su continuidad en nuestro territorio natural”.

El rector de la Universidad de Las Palmas, Lluís Serra, ha señalado que el proyecto Interreg Mac “agrupa distintas administraciones liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria”, para “centrarse en uno de los patrimonios botánicos más importantes de nuestras islas o la palmera de Cabo Verde, que son las dos únicas especies de palmera que tenemos en la Macaronesia”.

Como consecuencia del cambio climático, ha dicho, “están sufriendo una serie de consecuencias importantes que hay que estudiar, hay que monitorizar y hay que tipificar muy bien”.

PALMAC permite “monitorizar cuál es el impacto del cambio climático sobre estas especies y tomar medidas”, porque la palmera se está adaptando a estas modificaciones climáticas y con ellas también la ciencia, para así “contribuir un poco más al conocimiento y a la protección de este patrimonio”.