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Radiografía del riesgo por inundaciones marinas en Canarias: 80.000 personas y las redes de agua y luz, bajo amenaza

El mar está recuperando su sitio. Canarias tiene unas 1.500 hectáreas de superficie que corren el peligro de afrontar una inundación marina, poniendo en riesgo a miles de habitantes, infraestructuras y servicios críticos esenciales para las islas, según el informe SOS Costas Canarias, realizado por Fundación Canarina y el Observatorio de Sostenibilidad.

La dependencia de infraestructuras situadas en la costa casi a nivel del mar coloca a las islas en una posición de extrema vulnerabilidad. Salvo en La Gomera, todo el suministro eléctrico canario y decenas de depuradoras y desaladoras quedarían a merced de un fuerte temporal marino.

Una lámina de inundación marina con un periodo de retorno de 100 años sitúa en peligro directo a 79.095 habitantes en Canarias. Las láminas de 100 años son mapas oficiales que dibujan las zonas exactas que quedarían bajo el agua ante un temporal o inundación tan fuerte que, por estadística, solo ocurre una vez cada siglo, es decir, tienen un 1% de probabilidad de suceder cada año. Su objetivo es advertir de qué calles, viviendas e infraestructuras están en peligro para poder tomar medidas de prevención.

“Canarias y sobre todo la isla de Gran Canaria debe de dar un paso atrás en la ocupación de la primer línea del litoral, casi 80.000 personas están con este riesgo de inundación por temporales marinos, y en el municipio de Las Palmas de Gran Canaria 32.000 habitantes”, señala Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad.

Suministro de energía y agua en peligro

De las 11 centrales eléctricas que tiene Canarias, todas excepto la central de El Palmar, en San Sebastián de La Gomera, están situadas en zonas de riesgo por inundación marina. En 6 de ellas, el riesgo de peligro es extremo. Son la central térmica de Jinámar en Gran Canaria, la de Las Salinas en Fuerteventura, la de Punta Grande en Lanzarote, y las centrales de Las Caletillas en Tenerife, los Guinchos en La Palma y Llanos Blancos de El Hierro.

Las desaladoras, potabilizadoras y estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR y EBAR) se construyen muchas veces pegadas al mar por razones técnicas. En caso de ser inundadas por un fuerte temporal marino, no sólo se cortaría el suministro de agua a la población, sino que generaría episodios muy graves de vertidos contaminantes directos al mar.

El informe destaca que los casos más críticos son la desaladora de Montaña Roja, en Lanzarote, que podría comprometer el suministro de toda la zona turística de Playa Blanca, en el sudoeste de la isla; el de la planta potabilizadora de Fuerteventura, ubicada en Puerto del Rosario, justo al lado de la Central Térmica de Las Salinas, cuya afectación comprometería directamente el suministro de agua a la capital isleña, y en Gran Canaria, donde “los servicios del agua están bastante amenazados”, corren grave peligro las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) de El Pagador, en el municipio de Moya, y la de Arguineguín.

El problema más destacado en la isla de Tenerife son las 30 instalaciones de gestión de las aguas que están en zonas de riesgo de inundación, como pozos y estaciones de bombeo, depuración, y las instalaciones privadas de tratamiento de resorts turísticos.

Si un temporal inunda o destruye estas infraestructuras, también se paraliza la capacidad de socorrer a la población civil justo en el momento meteorológico más crítico, ya que son numerosos los Centros de Seguridad y Emergencias que están a pie de playa como algunos centros de la Guardia Civil, de Protección Civil o los puestos de socorro de la Cruz Roja.

Zonas turísticas en peligro

El informe hace un énfasis especial en el peligro que corren las instalaciones turísticas. Un punto singularmente alarmante es el camping de Punta del Hidalgo, en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, donde la lámina de inundación marina cubre el área completa de acampada, lo que obligaría a evacuaciones urgentes para evitar que el mar arrastre a los campistas.

El informe de SOS Costas Canarias también destaca recintos “hiperurbanizados” a pie de mar, como el Palacio de Congresos y el Auditorio Alfredo Kraus en Las Palmas, o los polémicos hoteles de la cadena RIU dentro del Parque Natural de Corralejo.

El patrimonio cultural e histórico de Canarias también está en riesgo de ser destruido por un fuerte temporal marino. Existen más de 80 bienes patrimoniales amenazados directamente por el oleaje extremo, sobre todo en Gran Canaria, como yacimientos arqueológicos, búnkeres antiguos y salinas históricas, como las Salinas de Tenefé o las de Órzola. El problema de estas estructuras es que su posición es fija y no pueden reubicarse, por lo que el daño físico suele ser inevitable. No como las centrales de suministro de energía y agua.

Algunas vías de transporte críticas también están en riesgo. Aunque los aeropuertos y grandes puertos podrían sufrir riesgos menores o perimetrales, como la pista del aeropuerto de Gran Canaria o los aerogeneradores del aeropuerto de La Palma, algunas carreteras importantes están muy expuestas. Un ejemplo claro es la autovía GC-2 a su paso por Arucas, que podría quedar inutilizada por la invasión del mar en más de 2 kilómetros de su trazado.

Son datos del informe de SOS Costas Canarias elaborado por la Fundación Canarina y el Observatorio de Sostenibilidad, que ha sido publicado recientemente de modo íntegro en su web y aporta mapas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) sobre las zonas en riesgo de inundación marina, entre otros.

Viviendas en peligro

Las Palmas de Gran Canaria y el sur de Tenerife son los epicentros del peligro para las viviendas. El afán histórico por edificar viviendas a pie de playa ha dejado un litoral altamente expuesto. El caso más alarmante de todo el archipiélago es el del municipio de Las Palmas de Gran Canaria, que tiene a 30.554 ciudadanos bajo amenaza de inundación marina, lo que supone casi dos quintas partes de la población con este problema en Canarias. El mayor impacto se produce en el entorno de Playa de Las Canteras, en la costa occidental del casco urbano.

Otros puntos bastante afectados por la incidencia de los temporales marinos son el casco urbano de Arinaga, en Agüimes, con un tejido residencial muy denso junto a la línea de la costa; el área urbana de la Playa de Las Salinetas, en Telde, y en Arucas, las áreas residenciales costeras del Puertillo, Quintanilla y San Andrés.

En Tenerife, el principal lugar de riesgo extremo se localiza en los núcleos turísticos del sur. El municipio de Arona tiene 16.502 habitantes conviviendo con el riesgo de inundación marina, concentrados en enclaves hiperurbanizados como Playa de las Américas, Los Cristianos y Las Galletas. En la vertiente norte tinerfeña, la costa de Puerto de la Cruz contabiliza 2.759 vecinos residiendo directamente sobre la lámina de peligro.

En otras islas, la urbanización turística también desafía al mar. En Fuerteventura, el riesgo se sitúa en el casco urbano de Corralejo y amenaza de forma contundente a los polémicos hoteles de la cadena RIU, asentados directamente en el Parque Natural de Corralejo, que resultarían completamente afectados por el riesgo de inundación. También el casco urbano de El Cotillo, con casi 1.200 habitantes en zona de riesgo, incluyendo toda la zona de urbanizaciones que se está construyendo, por lo que serán muchos más.

En La Gomera, el riesgo sobre la población se concentra en su mayor parte en el extremo occidental de la isla, en los núcleos urbanos de Valle Gran Rey y Playa de la Calera.

El riesgo en La Palma y El Hierro es bastante moderado, concentrándose en dos localidades, en Puerto de Naos, en Los Llanos de Aridane de La Palma, y Tamaduste en El Hierro.

“Son urgentes protocolos de aviso a la población y señalización una a una de todas edificaciones con riesgo para informar a la población del elevado riesgo que están asumiendo en esas zonas urbanizadas. Por otra parte, es sabido que en un escenario de cambio climático los fenómenos meteorológicos extremos como temporales marinos, inundaciones, aumento del nivel del mar, serán cada vez más frecuentes y de mayor magnitud y de mayor extensión”, apunta Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad.

Las conclusiones del informe de Sos Costas Canarias son contundentes. Las cifras constatan la tremenda presión urbanística sobre el litoral. La artificialización de las costas canarias ha sobrepasado los límites prudenciales, se pierde un kilómetro de costa cada 3 meses, y de los 79 municipios canarios que tienen costa, 54 están en riesgo de sufrir inundaciones.

En un archipiélago vulnerable a las alteraciones oceánicas, la protección activa de estas infraestructuras y la exclusión de nuevas urbanizaciones en zonas inundables no son una opción, sino la única alternativa antes de que el mar recupere de forma drástica el espacio que se le ha arrebatado.