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Tenerife, en un ''punto de no retorno'' según Greenpeace: ''No podemos permitir que conviertan la costa en un resort''

Tenerife está en un ''punto de no retorno''. Así lo ha aseverado la organización internacional Greenpeace, que ha exigido la suspensión de dos proyectos urbanísticos previstos en el sur de la isla, donde ''la presión antrópica es insostenible''. En concreto, la entidad ecologista ha pedido la paralización del macroproyecto turístico Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje, y de Underwater Gardens, en la localidad de Punta Blanca. Greenpeace advierte del impacto que estas dos construcciones pueden tener en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Franja Marina Teno-Rasca, que abarca cerca de 70.000 hectáreas y alberga hasta 74 especies de fauna y vegetación marina amenazadas.

Una de las joyas de esta ZEC son los cetáceos. Se han registrado hasta 28 especies distintas entre residentes, migratorias y estacionales. Entre ellas destaca la población residente de calderón tropical, con al menos 300 ejemplares. La riqueza de su biodiversidad marina hizo que fuera declarada primer Lugar Patrimonio de Ballenas de Europa. Sin embargo, la integridad de este espacio se ha visto comprometida en los últimos años por diversos factores de origen humano, como la contaminación acústica y las vibraciones, el riesgo de las colisiones con barcos de alta velocidad, la saturación del avistamiento de cetáceos por parte de empresas ilegales o los vertidos de aguas residuales.

Para ''salvar'' Teno-Rasca y evitar que los ''últimos espacios vírgenes'' se transformen en ''complejos de lujo y jardines artificiales'', Greenpeace ha lanzado una recogida de firmas. La organización ambientalista insiste en que este área protegida lo que necesita ''urgentemente'' es ''calma y restauración'', no más infraestructuras: ''No podemos permitir que conviertan nuestra costa en un resort''.

Cuna del Alma ya está en marcha y contempla la construcción de 420 villas de lujo, a pesar de las paralizaciones que arrastra por su impacto en la biodiversidad y los yacimientos arqueológicos del Puertito de Adeje. Por su parte, Underwater Gardens fue declarado de interés insular tras la pandemia de coronavirus y aún está en trámite. Aunque se promociona como un ''parque regenerativo'', Greenpeace y la plataforma Salvar Punta Blanca alertan de que se trata de un caso de greenwashing ''de manual''.

Underwater Gardens, un ''parque temático''

En Punta Blanca hay dos proyectos en marcha impulsados por Underwater Gardens. Por un lado, un “parque regenerativo” que se dibuja sobre 17 hectáreas con instalaciones en tierra y mar. El proyecto se ubicará sobre suelo rústico de protección y aspira a ''ofrecer a turistas y residentes experiencias únicas de conexión con el mar y la naturaleza [...] a través del ocio, el deporte, la ciencia, el arte y la diversión''. En 2022, el Cabildo de Tenerife justificó su interés insular por ser una iniciativa estratégica para recuperar el turismo perdido en la pandemia. La documentación consultada por este periódico habla de hasta 3.000 visitantes al día.

Por otra parte, el Gobierno de Canarias sacó a exposición pública la ocupación de zona costera protegida en Punta Blanca para colocar arrecifes artificiales y estaciones de monitoreo oceanográfico. La autorización la pide la empresa Underwater Gardens International S.L. para un periodo de cuatro años sobre 11.691,45 metros cuadrados del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) y se enmarca en el proyecto europeo Horizon Ocean Citizen. 

Preguntado por este periódico, el coordinador científico del proyecto Ocean Citizen, Sergio Rossi, respondió que la autorización solicitada para ocupar parte del litoral de Guía de Isora ''no puede interpretarse como una primera fase constructiva del parque regenerativo“. ''La relación entre ambos debe entenderse en términos científicos y metodológicos, no como una ejecución encubierta de una fase del parque'', apostilló.

Greenpeace ha publicado este martes 26 de mayo un análisis técnico que advierte de que ambos proyectos son en realidad uno mismo y tienen el mismo fin. Este documento cuestiona que la iniciativa se sostenga realmente - tal y como defiende la promotora- en ofrecer Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) para regenerar ecosistemas marinos dañados.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), apunta Greenpeace, estableció el estándar mundial para las SBN. Estos criterios sirven de marco de referencia legal para evitar el greenwashing y garantizar que los proyectos sigan criterios científicos. Según el análisis de Greenpeace, Underwater Gardens no cumple con ninguno de los ocho criterios obligatorios del estándar de la UICN, por lo que el proyecto ''no puede ser considerado una Solución Basada en la Naturaleza, sino una intervención tecnológica y turística''.

La organización ambientalista mantiene que la iniciativa no cumple con estos requisitos por diferentes razones: no aborda las causas reales de degradación del ecosistema marino, ''prioriza un modelo de desarrollo turístico'' frente a la restauración ecológica, carece de aceptación social, afecta a una ZEC y aumenta la presión antrópica sobre el medio marino. Además, concluyen que introduce una intervención artificial y no actúa sobre las causas principales de degradación.

En esta línea se han posicionado más de 20 científicos y científicas de Canarias, que firmaron una declaración pública en la que expresaban su preocupación por el uso instrumental de la ciencia para justificar proyectos comerciales en las islas. Así, mostraron su rechazo a Underwater Gardens y criticaron que la restauración se está convirtiendo en una ''narrativa de acceso a fondos públicos, a espacios protegidos y a territorios'' que de otro modo permanecerían fuera del alcance de la ''actividad comercial y especulativa''.

Las demandas de Salvar Punta Blanca

Este informe de Greenpeace incluye las demandas de la plataforma Salvar Punta Blanca, integrada por 30 colectivos ecosociales y deportivos, que pide la renuncia inmediata del promotor al proyecto Underwater Garden y la denegación de los permisos ambientales por parte de las administraciones.

La plataforma pide también el compromiso público del Cabildo de Tenerife de no apoyar infraestructuras turísticas ''disfrazadas de sostenibilidad'', estableciendo protocolos de revisión y análisis estrictos. Asimismo, Salvar Punta Blanca exige la protección efectiva de áreas protegidas, la revisión de los ''abusos'' en las evaluaciones de Impacto Ambiental, el impulso de proyectos de restauración de la naturaleza y que no se fragmenten proyectos para impedir la evaluación de los efectos acumulativos de los mismos.