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'Kron' de Dany Virgili o cómo el tiempo nos convierte en mostruos

MADRID

La madrileña Real Fábrica de Tapices acogerá, entre este jueves y el 15 de junio, la muestra 'Kron ¿El Paso del Tiempo Produce Monstruos?', en donde recoge por primera vez sus retratos más representativos, la mayoría realizados por encargo entre 1988 y 2010 y entre los que figura la familia real; así como imágenes extraídas de la naturaleza, de las formas esculpidas en las rocas por el paso del tiempo.

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MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Exposición De Dani Virgili

Exposición De Dani Virgili

La madrileña Real Fábrica de Tapices acogerá, entre este jueves y el 15 de junio, la muestra 'Kron ¿El Paso del Tiempo Produce Monstruos?', en donde recoge por primera vez sus retratos más representativos, la mayoría realizados por encargo entre 1988 y 2010 y entre los que figura la familia real; así como imágenes extraídas de la naturaleza, de las formas esculpidas en las rocas por el paso del tiempo.

De esta forma, el autor reflexiona sobre lo contingente, sobre los elementos en perpetua mutación, bajo el concepto de que "lo único permanente es el cambio". "Yo, en base a una huida de la presión tremenda que ejercía mi trabajo en publicidad, de vez en cuando tenía la necesidad de escaparme a la naturaleza. Un día, de repente, me encontré a Goya en las rocas, de frente", explica Dany Virgili en declaraciones a Europa Press.

En 'sus caprichos', el autor se vale de la pareidolia, el proceso evolutivo desarrollado por los humanos para distinguir formas en la naturaleza de manera instantánea; para afrontar el posible ataque de un depredador escondido entre la maleza; para huir o enfrentarse al agresor; para dibujar la realidad, a fin de cuentas, y garantizar así la propia supervivencia.

"El 'homo sapiens', supuestamente 'sapiens', tiene un mecanismo evolutivo que desarrolló hace miles de años, la pareidolia, una interpretación que hace el cerebro humano. La realidad en sí no existe, existe la interpretación de la realidad a través de los sentidos, cuya información filtramos a través del cerebro", subraya el autor.

"La pareidolia", añade, "es este recurso por el cual recibo estímulos aleatorios y decido, en el acto, si tengo que huir o no. He oído un ruido, miro la maleza y me parece ver a un tigre. Entonces me pregunto si debo sacar el cuchillo o salir corriendo. Esa capacidad del cerebro, que tiene miles de años y ya no necesitamos tanto, la he desarrollado a nivel obsesivo y veo caras en todos lados: en la piedra, en las nubes... La pareidolia es una cosa muy extendida, pero no todo el mundo sabe cómo se llama. Había gente, por ejemplo, que veía al demonio en el humo de las Torres Gemelas, aquel famoso 11 de septiembre".

LA SOMBRA DE GOYA

A través de la pareidolia, el autor reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre los intentos artificiales de paliar sus efectos o sobre la influencia del poder sobre el ciudadano común. Y, una y otra vez, regresa a Goya y a sus 'Caprichos', 'esculpiendo' nuevos monstruos en la piedra, monstruos que mutan totalmente según la perspectiva.

El fotógrafo se encuentra emocional y artísticamente vinculado a Goya, aunque en todo momento guarda las distancias con el genio para no parecer arrogante. Habla de los trabajos del pintor, la mayoría realizados por encargo, aunque no por ello menos artísticos. "Él era un artesano, la mayoría de sus obras eran encargos, aunque no se puede decir, ni mucho menos, que esos trabajos no sean obras de arte", ha subrayado.

La primera exposición del autor coincide con una sentencia reciente del Tribunal Supremo, que falla en contra de sus intereses y de los de todo un colectivo. El fotógrafo se enfrentó a una multinacional del mundo de la alimentación para defender los derechos sobre uno de sus trabajos, cuando él también era un artesano que firmaba obras de arte. La causa, que dura ya diez años, podría desembocar en el Tribunal Constitucional.

Según su abogado, Jordi Romaní, la sentencia representa "una oportunidad perdida para el Supremo de distinguir entre obra fotográfica y mera fotografía y evitar, así, vaciar de contenido el concepto de obra fotográfica".

"En mi modesta opinión", añade, "esas fotos podían estar en esta exposición, no le veo diferencia. Se trata de un flaco favor al mundo de la fotografía, porque ahora mismo, una foto puede estar regulada por dos leyes distintas, algunas por Ley de Propiedad Intelectual y otras por Código Civil. Esto crea una enorme inseguridad jurídica. Los clientes no sabrán cuál es el régimen que se debe aplicar a este contrato, y no lo sabrán hasta que un juez decida si es obra fotográfica o 'mera foto".

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