¿Me conoces o te han contado?

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“No, yo es que no me junto con él porque me dijeron que ese chaval no era de fiar, que era una persona muy falsa”, “no, yo no la conozco, pero me han dicho que esa chica está con todos, que no es leal, por lo que no vale la pena intentarlo”. Esto, tan sólo son algunos de los ejemplos de prejuicios en cadena con los que vivimos actualmente en la sociedad. Mediante estos, negamos la oportunidad de acercarnos y conocer a otras personas por nosotros mismos, por el simple hecho de que otras personas nos hablan mal de ellas.

Frecuentemente cuando las personas que hablan mal de otras y tratan de influir sobre tu posible relación con ellas, es una situación que suele venir causada por experiencias negativas entre esas personas, prejuicios y etiquetas, envidia, celos y otros tantos problemas sociales que nos pueden influir consciente o inconscientemente. Y es que la famosa expresión de “lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”, puede que tenga mucha razón. Porque déjame decirte que si crees que me conoces por lo que te han contado de mí, realmente no me conoces.

Además, suele pasar que quien percibe de un modo positivo y alegre a los demás suele ser una persona feliz y satisfecha con su propia vida, con su mundo interno. En cambio, aquellas personas que utilizan la crítica destructiva revelan tanto sus propias carencias como probablemente, que tienen una personalidad tóxica e infeliz.

No hay peor juicio que aquel que se hace sin conocimiento, con rencor, con envidia, por la espalda y que además se externa con las personas equivocadas. Si estás negándote la oportunidad de algo que quieres realmente, de algo que te apetece mucho, lo cual es conocer a alguien, abrirte a esa persona, la cual simplemente te trae curiosidad, tan solo porque fulano te dijo que no sirve como persona, tu personalidad no está marcada por ti, sino que está altamente influenciada por la opinión de los demás, y aún no conociéndola, pensarás lo mismo y la tacharás.

Porque aún así, cuando nos atrevemos y damos el paso de abrirnos con esa persona, sin dejar que amigos o seres queridos nos influyan negativamente, puede que nos sorprendamos gratamente con estas personas. Quizás, de repente encontremos a alguien que nada tiene que ver con lo que te habían contado sobre él o ella, y al contrario conozcamos a alguien con un corazón enorme, alguien que, sin duda, ha merecido la pena atreverse a conocer.

La película La vida secreta de Walter Mitty, que por supuesto, la recomiendo mucho, nos deja un lema muy bonito e importante para la vida: “Ver mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse a los demás, encontrarse y sentir», y aquí, en este artículo, hablamos precisamente de eso, de acercarse a los demás, y hacerlo sin miedos, sin ataduras, sin prejuicios, sin influencias negativas externas que no nos permitan hacerlo. Acercarnos y hacerlo siempre con la mirada limpia, porque todos merecemos esa oportunidad.

Christian Pérez Martín

CH.

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