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La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad defiende la instalación de vallados para proteger la flora de los herbívoros invasores

Los vallados instalados por el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente salvan de la extinción al retamón de cumbre.

La Palma Ahora

Santa Cruz de La Palma —

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La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) respalda la necesidad de la instalación de vallados en los espacios protegidos de Canarias para proteger la flora de los herbívoros invasores y restaurar los ecosistemas dañados, indica en una nota de prensa. La ACBC reconoce que “afectan negativamente al paisaje cuando están recién instalados pero, con el paso del tiempo, pueden causar la admiración de todos, turistas y residentes, como ya sucede en las cumbres de La Palma con la recuperación de la vegetación gracias a estas barreras”.

 “Son necesarios para evitar el efecto perjudicial en nuestros ecosistemas que producen los conejos, ganado asilvestrado, muflones y arruís”, señala.

Añade que “las administraciones que gestionan los espacios protegidos han instalado vallados en distintos espacios. Su impacto negativo sobre el paisaje ha ocasionado recientemente, en el caso del Parque Nacional del Teide, el rechazo en algunos medios de comunicación y en las redes sociales”.

Sin embargo, la ACBC defiende que estos vallados “representan una oportunidad para que los ecosistemas puedan recuperar la biodiversidad perdida tras años de impacto de herbívoros invasores y evitar extinciones de especies, lo que, además, permitirá afrontar en mejores condiciones el grave problema del cambio climático actual”.

El factor “más amenazante actualmente para nuestra flora, tan singular”, expone, “es la presencia de los citados muflones, arruís, conejos y ganado asilvestrado, que han sido introducidos todos por el ser humano”.

Estos animales, agrega, “consumen plantas endémicas que resultan especialmente vulnerables, además de apetecibles, ya que han evolucionado sin la presencia de estos mamíferos. Además, modifican los suelos, haciéndolos cada vez menos aptos para el desarrollo de nuestra flora, cargándolos de nitratos procedentes de sus heces y ocasionando una altísima modificación en la composición de nutrientes. Por todo ello se consideran como especies exóticas invasoras claramente perjudiciales para la naturaleza insular”.

Considera que en Canarias “urge abordar decididamente y sin más demora la erradicación de muflones y arruís, desarrollar medidas de control de conejos y eliminar el ganado asilvestrado. Y tales actuaciones deben ser desarrolladas prioritariamente por profesionales”.

Añade que “no nos podemos permitir perder más cobertura vegetal y de ese modo reducir aún más la penetración de agua en el subsuelo de las Islas. Recuperar la naturaleza no es un lujo ocioso. Necesitamos con urgencia que nuestros ecosistemas nos protejan del cambio climático”.

Revertir el proceso de degradación

“Así pues”, indica, “se debe trabajar para revertir el grave proceso de degradación actual de manera que, a medio plazo, sea posible retirar los grandes vallados sin poner en el corredor de la extinción a las especies amenazadas”.

Expone que “el 77,60 % del territorio de Canarias se encuentra en riesgo alto y muy alto de desertificación, según el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, del Ministerio para la Transición Ecológica. Ese porcentaje llega al 97,53 % en la provincia de Las Palmas, lo que dificulta la adopción de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”.

Para alcanzar “estos objetivos proponemos: (1) desarrollar planes de gestión activa para la conservación en todos los espacios protegidos de Canarias; (2) aprobar planes de uso y gestión que contengan directrices adecuadas para cada ecosistema, donde los objetivos de erradicación del muflón y el arruí, la eliminación del ganado asilvestrado y el control de conejo queden claramente establecidos; (3) erradicar el muflón en Tenerife y el arruí en La Palma, pues no es posible hacerlo solo en los parques nacionales; (4) abordar estas tareas con profesionales, sin perjuicio de la eventual colaboración de cazadores deportivos, bajo las directrices de la administración competente; (5) y promover campañas de información y educación ambiental sobre el efecto de los herbívoros exóticos y la necesidad de establecer los vallados de protección”.

634 plantas endémicas, 124 en peligro de extinción

Canarias, prosigue, “cuenta con 2.843 especies de plantas terrestres de las que 634 (22%) son endémicas, esto es, únicas a escala mundial. Desde el punto de vista legal, 124 de ellas figuran como ‘en peligro de extinción o ”vulnerables’ en el Catálogo Canario de Especies Protegidas y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

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