María José Alfonso: “El baile es un regulador emocional de gran alcance”
María José Alfonso Bartolomé, psicóloga clínica del Hospital Universitario de La Palma, presentará el próximo 14 de marzo, a las 20.00 horas, en la Sociedad Atlántida de Breña Alta, su último libro, que lleva por título ‘Bailar. Una alternativa para el cambio’. En la obra analiza “los beneficios que tiene el baile para las personas de todas las edades, y en particular para los mayores”, ha explicado en una entrevista con este periódico. En la ceremonia literaria, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Breña Alta, cantará la Asociación Cultural Changó y bailarán algunos miembros de la Asociación Folclórica Alfaguara.
-¿En qué momento sintió que el baile merecía convertirse en un libro?
-Llevo varios años bailando bailes latinos, pero hace un par de años comencé a ir a clases de bailes de salón. Para practicar esta modalidad tuve que acudir a centros de mayores y me fijé en las sonrisas de esas personas, mayores de setenta años, que se acicalaban para acudir un domingo por la tarde a bailar. Ese fue el momento.
-Si tuviera que elegir un origen claro, ¿diría que el libro surge de tu trayectoria artística, de la investigación o de algo íntimo y emocional?
-El origen nace del plano emocional y posteriormente, investigué bases científicas que expliquen el bienestar y las emociones positivas que genera el baile en quienes lo practican.
-En el libro habla del baile como una herramienta que produce felicidad. ¿Cómo explica esa relación desde el punto de vista psicológico?
-La música, por sí misma, ya es un elemento relajante. Si la unimos al movimiento, nos encontramos que el baile es un regulador emocional de gran alcance, capaz de ofrecer un espacio donde poder expresar aquello que no siempre puede verbalizarse. Como cualquier ejercicio aeróbico, el movimiento consciente libera tensiones acumuladas, reduce los niveles de ansiedad y sobre todo favorece la secreción de endorfinas, serotonina y dopamina, que son neurotransmisores que nos producen placer y bienestar.
-¿Qué diferencia el baile de otras prácticas como el deporte o la meditación?
-El baile se diferencia del deporte o de la meditación en que no solo trabaja el cuerpo o la mente por separado, sino que los integra a través de la emoción. Al bailar, estamos expresando estados internos a través del movimiento. Esa dimensión expresiva es lo que la convierte en una experiencia de conexión profunda con uno mismo y con los demás
-Hemos leído un capítulo que trata de los beneficios cognitivos del baile. ¿Qué nos puede decir al respecto?
-El baile es una herramienta que se ha demostrado altamente efectiva para entrenar la memoria a corto y largo plazo, así como la atención. Es uno de los ejercicios que en mayor medida activa el lóbulo frontal del cerebro ya que bailar, implica programar movimientos, tomar decisiones en tiempo real, seguir o guiar al compañero, según el rol que se ejerza en cada canción e improvisar para poder adaptarse, seguir el ritmo y sentir la música.
-Acercándonos a la dimensión social del baile, he visto que destaca los beneficios que tiene en esos aspectos. ¿Puede explicarnos a qué se refieres?
-Bailar es un elemento integrador socialmente hablando. Nos facilita como pocas actividades la comunicación interpersonal, lo que por cierto es un elemento fundamental en cualquier estudio que pretenda evaluar la calidad de vida de las personas y en especial de los adultos mayores. El baile genera un sentimiento de pertenencia a una comunidad lo que disminuye muchísimo el vacío que deja la pérdida o el alejamiento de un ser querido.
-Los bailes tradicionales -como la Berlina palmera, que estará presente en la próxima presentación de su libro, ¿tienen un valor emocional distinto al baile contemporáneo?
-Sí, por supuesto. Los bailes tradicionales son memoria colectiva en acción. No solo son la ejecución de pasos, se baila historia, identidad y apego a una cultura. Son respeto a generaciones anteriores que nos los han transmito como una forma de mantener viva lo que significa una comunidad. Conecta con las raíces, con la familia y con la tierra de uno y reafirma la identidad y el vínculo social.
-¿Qué le diría a alguien que dice “yo no sé bailar”
Le diría que nadie nace sabiendo bailar, pero que todos tenemos la capacidad de movernos. Esa respuesta suele querer ocultar un “me da vergüenza” o “tengo miedo de hacerlo mal”. Y mi respuesta a esas expresiones es que el baile no va de hacerlo perfecto, sino de sentir, emocionarse y divertirse consigo mismo y con otros. Es dejar que el cuerpo reaccione ante la música que suena, sin pensar, solo sintiendo.