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El ejemplo a seguir

Una buena persona es alguien que irradia bondad, empatía y compasión en todas sus acciones y palabras. Su corazón rebosa generosidad y está dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio. Su honestidad y ética son inquebrantables, y siempre actúa con integridad, sin comprometer sus principios como pilar de fortaleza y apoyo. Escucha atentamente, brindando consuelo y consejos sabios cuando se le necesita. Siempre está dispuesta a tender una mano y ofrece palabras de aliento en los momentos difíciles. Su actitud positiva y optimista es contagiosa, iluminando cualquier habitación en la que se encuentre. Es respetuosa y considerada, independientemente de su origen, creencias o circunstancias, donde valora y fomenta la diversidad, reconociendo que cada persona tiene un valor único y contribuciones significativas que ofrecer al mundo. Tienen un profundo sentido de responsabilidad hacia el bienestar del resto y del entorno en el que vive. De hecho, se preocupa por el medio ambiente y busca formas de protegerlo y preservarlo para las futuras generaciones, sin plantearse cuántas, sin creerse el principio de la historia de la humanidad. Trabaja con humildad, donde no busca destacar o recibir reconocimiento por sus acciones, sino que lo hace para hacer del mundo un lugar mejor.

También ejerce la empatía como característica central en su forma de ser porque puede ponerse en el lugar del resto, comprender sus emociones y actuar en consecuencia. Es comprensiva y ofrece apoyo sin juzgar. Su amor incondicional y su capacidad para escuchar activamente crean vínculos profundos y duraderos con la gente que la rodea. Está comprometida con el crecimiento personal y el desarrollo de su comunidad donde busca oportunidades para aprender, crecer y mejorar porque inspira con su ejemplo para motivar y alcanzar el máximo potencial. Su influencia positiva se extiende mucho más allá de sus acciones individuales, dejando una huella duradera. Además, es como una enciclopedia viviente de la ayuda desinteresada. Si necesitas un favor, ahí está, donde se puede contar con ella para cosas tan emocionantes como ayudar a mover muebles pesados o hacer un plan de empleo para una región con problemas económicos. Además, es una experta en el arte de desviar conversaciones incómodas cambiando de tema con paciencia y generosidad.

Por otro lado, una mala persona es como el comodín de la maldad con un arsenal de excusas y manipulaciones para justificar sus acciones. De facto, si se necesita un acto de traición o una mentira descarada, qué mejor que acudir a ella. También tiene superpoderes, pero con la capacidad de sembrar la discordia como una nube de tormenta, provocando altercados y malentendidos. Además, es experta en el arte de manipular conversaciones incómodas con habilidad donde siempre encuentra la manera de sacar a relucir secretos vergonzosos o hacer que el resto se sientan incómodas como si tuviera un imán para el conflicto y el caos.

A partir de ahí, entendiendo que habrá una combinación de ambos perfiles y sabiendo que es un proceso personal influenciado por una variedad de factores, asumiendo que cada cual es responsable de sus propias acciones, hay que escoger, debiéndose considerar las consecuencias de las elecciones (generales).