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El pacto de la venganza

Juan García Luján / Juan García Luján

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Hasta hace 24 horas un servidor tenía a los dos concejales electos de Coalición Canaria en Telde como dos de los políticos llamados a liderar en Gran Canaria la regeneración de su fuerza política. Antonio Hernández Lobo es un hombre con una trayectoria vinculada a los movimientos sociales y la izquierda nacionalista. Ha luchado desde la política y el moviento social contra lo que representa el pensamiento xenófobo y homófobo de Reyes y sus palanganeros. En los últimos años lideró en Telde el renacimiento de Coalición Canaria con un trabajo intenso. Pablo Rodríguez lleva la política en la sangre, hijo de un antiguo concejal, Pablo fue el candidato más joven y se presentó con el lema “aires nuevos”. Con la promesa de esos nuevos aires lograron el acta de concejal.

Hernández Lobo y Pablo Rodríguez pueden decir que votar a Paco Santiago como alcalde no sería dar aires nuevos al ayuntamiento. Tienen razón. Ellos lo conocen mejor que yo y tienen sus razones. También pueden decir que Guillermo Reyes o Carmen Castellano no son menos sospechosos que algunos de los dirigentes del PIL a los que Santiago y Román Rodríguez fueron a abrazar a Lanzarote a aquel congreso que se celebró en el mismo hotel donde se hospedaban los policías de la Unidad de Investigación del Crimen Organizado que se habían trasladado desde Madrid a la isla de los volcanes para realizar las detenciones de la operación Unión que afectó de forma importante a los socios de Nueva Canarias en Lanzarote. Ahí también tienen razón.

Pero resulta que en las últimas horas Nueva Canarias en Telde realizó una renovación a contrarreloj. Al verse en la oposición decidieron dar el paso que podían haber dado hace diez años, y de golpe se saltaron cinco puestos en la lista y ofrecieron como candidata a la alcaldía a Carmen Hernández, que en el mandato pasado fue concejala de Educación. Esa revoltura en Nueva Canarias dejó sin argumentos a Coalición Canaria y a Más por Telde, que consideraban que el único pacto posible para desbancar a Paco Santiago era con el PP. A favor de CC y Más por Telde jugaba el tiempo, el PP estaba desesperado por firmar el pacto, llevaba varios días anunciándolo a través de la radio de Guillermo Reyes y la revista digital que tiene el PP.

Castellano estaba dispuesta a esperar unos días más y ese tiempo lo podían aprovechar en Coalición Canaria para comprobar que la renovación anunciada por Nueva Canarias era real. Más por Telde y el PSOE han demostrado en Telde una coherencia que no ha tenido CC. Además CC tendrá que explicar a la dirección de los socialistas canarios por qué el cabildo de Tenerife y el ayuntamiento de Santa Cruz son sagrados y en Gran Canarias las dos instituciones donde CC y PSOE podrían gobernar juntos (con otros partidos) es el PSOE el que se queda en la oposición. Pero quien más explicaciones tiene que dar es CC en Telde. Porque lo que será difícil explicar a los ciudadanos es que apoyar el regreso de la banda Faycán al gobierno de Telde significa dar aires nuevos a la ciudad. El precio de la venganza contra Santiago y Román Rodríguez no deben pagarlos los ciudadanos teldenses.

Pero Pablo Rodríguez y Antonio Hernández Lobo tenían un mandato de la dirección insular de su partido: Nueva Canarias debe ser enviada al desierto, ni agua para nuestro enemigo de los últimos años, muerte a Román Rodríguez que en Telde se llama Paco Santiago. Es el tiempo de la gran venganza. Ellos que nos llamaron ATI, ellos que nos acusaron de traicionar a Gran Canaria, ellos que nos dibujaron como a unos vendidos por unos cargos, ellos que rechazaron la unidad del nacionalismo, ellos que nos han machacado siempre que han podido. Ellos merecen el mayor de los castigos: al desierto de la oposición, sin trenes que vender, sin portadas en periódicos ganadas a base de publicidad institucional, sin milongas de nacionalismo regenerador. Ese era el ambiente de la ejecutiva insular de Coalición Canaria donde se decidió la estrategia de Coalición Canaria que podemos ver retratada en el pacto del cabildo de Gran Canaria y en el pacto de Telde.

El fantasma de Mauricio no se ha ido de la sede de la calle Buenos Aires, y su sábana envolvió a todos los dirigentes de Coalición Canaria en Gran Canaria. Incluso a dos de sus promesas: Antonio Hernández Lobo y Pablo Rodríguez. Decía al principio que el pacto de Telde podría ser representado por el cuadro de la última cena pintado por Guillermo Reyes y colocaba a Carmen Castellano como a Jesucristo que podría traicionado por cualquiera de los doce que la acompañan. El pacto de Telde tiene justo los 13 concejales necesarios, así que con una traición podría llegar el sacrificio. Pero tengo la impresión que con este pacto de la venganza el gran sacrificado será Pablo Rodríguez, que puede estar tirando por la borda todo su futuro político. Pablo podría aparecer en la imagen de el calvario rodeado de dos ladrones. ¿Quiénes son? No será el pintor Reyes el que nos aclare el enigma. Serán los jueces que en los próximos meses interrogarán a algunos de los que van a gobernar Telde gracias al pacto de la venganza.

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