Canarias Ahora Opinión y blogs

Sobre este blog

La retirada del Estatuto

El proyecto, recuerden, fue enviado a Madrid por CC y PSC con el voto jupiteriano en contra del PP, que lo calificó de anticonstitucional y nacionalsocialista, nada menos. Y mientras estábamos a la espera de si el malvado vizconde abusaba de la huerfanita, hete aquí que CC y PP se asocian y se convierten en valedores del invento del que se distanció el PSC por la ley de los vasos incomunicantes. Nunca supimos quien se había bajado los calzones; si el fiero rompetechos Paulino, que no estaba dispuesto a que le suprimieran una coma, o los populares, horrorizados, como podrán suponer, ante semejante brote nazi.

El caso es que echaron ambos dos pelillos a la mar en plan de olvidemos nuestro enfado porque la ocasión de ocupar el poder la pintaban calva. Si para Soria lo ayer negro se tornó blanco, Paulino continuó en el gris marengo que resulta ser, es fama, color que pega con todo.

El PSC apoyó al principio la reforma paulinesa sin insistir demasiado, para qué engañarnos, en la reforma electoral, hoy convertida en obstáculo insalvable. Pienso que sin esa reforma, la autonomía, ya moribunda, morirá antes.

Me interesa más poner el acento en que el PSC comparte con sus dos antagonistas el fracaso. Algo que les une, al fin. Los tres han evidenciado incapacidad para solventar el problema de fondo: el bloqueo de la política autonómica que no tardará en hacerse institucional. La ruptura es total hasta en lo personal. López Aguilar piensa que ATI lo odia, aunque a mí sólo me consta que le tiene manía compartida con Soria porque, excesos verbales aparte, Aguilar llama al pan, pan y al vino, según. Peligra el quiosco si la gente acaba de enterarse de lo que hay; que no es poco si se fijan. La cuestión de fondo es la imposibilidad de gobernar desde una CC borrada del mapa electoral de Gran Canaria y con un PP que salió de la isla con el rabo entre patas. No se puede ignorar su peso porque, aunque le quiten el Gran y El Día la ponga en tercer lugar, hay todavía mucha Liga por delante.

Tampoco hubiera solucionado el problema la entrada del PSC en el Gobierno. Un imposible físico y metafísico. Pero esa es otra historia.