El presidente de Senegal destituye a su primer ministro, Ousmane Sonko
Reconfiguración temprana en el Gobierno de Senegal. El presidente del país, Diomaye Faye, destituyó en la noche del viernes al primer ministro, Ousmane Sonko, después de meses en los que ambos habían presentado discrepancias sobre la gestión gubernamental. En un comunicado retransmitido por Radio Television Senegal (RTS), el presidente ha puesto fin a las funciones del líder político, dos años después de las elecciones y con quien se presentó en coalición para esos comicios. Con esta decisión puede cambiar por completo el escenario político de Senegal, puesto que Sonko cuenta con un gran apoyo popular, domina el Parlamento y muchos consideran que gracias él, Faye ha logrado gobernar.
La destitución fue comunicada por el secretario general del presidente, Oumar Samba Ba, en una intervención de apenas dos minutos desde el Palacio de la República y en la cual no se explicaron los motivos del cese ni en plazo para nombrar al nuevo primer ministro. Al mismo tiempo, Sonko publicaba su primera reacción en sus perfiles de Facebook y X, en la que expresaba que esa noche ya dormiría “con el corazón ligero” en su domicilio habitual. A su llegada, decenas de simpatizantes lo esperaban para mostrarle su apoyo, tal y como pudo verse en varios vídeos compartidos en las redes sociales.
Faye y Sonko llevaban meses protagonizando diferentes desencuentros marcados por una lucha de poder. El último fue este mismo viernes, en la Asamblea Nacional, donde el exprimer ministro mostró su desacuerdo sobre la gestión de los fondos públicos y pidió mayores controles. También Sonko había acusado recientemente al presidente de no respetar lo suficiente el programa político de Patriotas Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (PASTEF) en una retransmisión en directo hecha con sus militantes en la que dejó deslizar que no descartaba un gobierno de “cohabitación dulce”, tal y como recoge la cadena TV5 Monde. Otro de los asuntos delicados ha sido la deuda contraída por Senegal con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La disputa saltó cuando se descubrió una deuda oculta durante el gobierno de Macky Sall que asciende a 7 mil millones de dólares, lo que obligó a la congelación de fondos por parte de esta institución. Por su parte, Sonko siempre ha descartado una reestructuración de la deuda.
Las desavenencias eran cada más evidentes y han llevado a ambos líderes a pronunciarse en público. Durante 2025, el ya exprimer ministro habría acusado a su compañero de “falta de autoridad” en una intervención televisada. Faye indicó en mayo que contaba con su confianza pero era él “quien nombraba a su primer ministro y quien podía poner fin a sus funciones”. También añadió que estaban “gestionando” su diferencias y que “por ahora, sigue contando con mi confianza como primer ministro”, declaró. “Pero si considero que ya no puede ser mi primer ministro, alguien más ocupará su lugar”. En otra entrevista televisada, el presidente también llegó a decir que “Senegal no necesita de mesías ni de héroes”.
Tras la destitución surgen varios interrogantes sobre la estabilidad del Ejecutivo, ya que PASTEF domina la Asamblea Nacional y Sonko cuenta con un amplio apoyo popular. Muchas personas del país, especialmente la juventud, habían depositado sus esperanzas en este tándem político y veían con entusiasmo esta nueva etapa marcada, en principio, por la unidad. Después de las dos legislaturas del anterior presidente, de una coyuntura económica y laboral complicada con los precios al alza -factores que además han empujado a la salida del país de miles de senegaleses a través de las rutas migratorias irregulares como a Canarias-, una parte de la población se mostraba confiada. Hoy, aunque muchos personas siguen prestando su apoyo a Sonko, también empiezan a sonar otras voces que expresan sentirse defraudadas porque no han visto que la situación económica haya mejorado desde su llegada.
Ousmane Sonko llegó al Gobierno después de haber pasado por la cárcel durante el mandato del anterior presidente Macky Sall. Inhabilitado tras haber sido condenado por difamación, salió de prisión y se presentó a las elecciones junto a su compañero de partido, Diomaye Faye. Ambos concurrieron a los comicios con el lema Diomaye mooy Sonko (Dioamaye es Sonko, en wolof) para demostrar que eran algo más que líderes individuales, sino que buscan la materialización de un proyecto político común. Definidos por sí mismos como panafricanistas de izquierdas, llevaban en su programa político la revisión de los acuerdos comerciales entre Senegal y la Unión Europea, consolidar las instituciones democráticas y repensar el sistema judicial.