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CIUDAD REAL

El historiador de 29 años que ha convertido el archivo de un pueblo manchego en un fenómeno en Instagram

Santiago Díaz del Campo, trabajando en el archivo de Villarrubia de los Ojos

Javier Muñoz de la Torre Granados

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Con 29 años, Santiago Díaz del Campo pasa buena parte de sus días entre legajos, fotografías antiguas, cartas manuscritas y libros. En el archivo municipal de Villarrubia de los Ojos, donde trabaja desde hace tres años, ha encontrado tormentas que acabaron con todas las perdices, inundaciones olvidadas o saqueos napoleónicos en esta localidad de la provincia de Ciudad Real. Y como no quería guardarse estas y otras historias solo para él y el archivo, las cuenta con gran éxito en un perfil de Instagram que ya es todo un fenómeno.

Y es que la cuenta en esta red social del archivo municipal acumula miles de visualizaciones con vídeos en los que Díaz del Campo explica documentos históricos y reconstruye episodios del pasado manchego con un tono cercano que ha conseguido enganchar incluso a los más jóvenes.

Ya supera los dos mil seguidores, una meta loable para el archivo de un pueblo que no llega a diez mil habitantes, y presume de que le sigue incluso algún cantante de Operación Triunfo.

Orgullo colectivo

Santiago estudió Historia y, después de encadenar diversos trabajos que no tenían que ver con la materia “porque las carreras de letras dan poco de comer”, se reinventó como técnico de digitalización documental. Pero hace tres años le llegó la oportunidad que le ha permitido combinar ambas facetas.

“Fue uno de estos pequeños milagros que ocurren a veces en la vida”, asegura. “Me llamó mi actual jefa, que es mi vecina de toda la vida, porque pensaron en alguien y dijeron: ‘Pues este chico, que ha estudiado Historia’. Aunque era por poco dinero, ¿cómo iba a rechazarlo? Es una suerte trabajar de lo tuyo en un pueblo de 9.500 habitantes”, presume orgulloso.

Entre las labores de Santiago está la digitalización de libros de actas de plenos municipales. Es la principal fuente de información para la historia política local

Además, esta labor le permitiría salvaguardar de primera mano el legado histórico y patrimonial de la localidad, que consideraba falto de cuidado.

“Yo siempre me había quejado de que en Villarrubia y en los pueblos de la Mancha falta preocupación y cuidado por el patrimonio. Pensaba que, si algún día tuviera la oportunidad, querría cambiar las cosas”.

La oportunidad llegó y, “como me cuesta quedarme quieto”, enseguida le propuso a su jefa empezar a compartir historias y documentos del archivo con sus vecinos y vecinas a través de las redes sociales.

Hay cierto estigma o prejuicio de que los archivos son lugares muy herméticos. Mi preocupación era la de democratizar ese conocimiento, porque ¿de qué nos sirve, si no, custodiarlo todo?

“Hay cierto estigma o prejuicio de que los archivos son lugares muy herméticos, a los que no se puede acceder y que contienen infinidad de secretos que nadie puede saber. Mi preocupación era la de democratizar ese conocimiento, porque ¿de qué nos sirve, si no, custodiarlo todo?”, cuenta el joven.

Y parece que lo está consiguiendo. Santiago habla de que ha conseguido un “crecimiento meteórico” en la cuenta de Instagram y algo más importante: orgullo colectivo y que el interés del pueblo por su pasado aumente. “La gente nos para por la calle a mi jefa, a la alcaldesa o a mí para decirnos que le parece una iniciativa muy bonita”, comenta.

Un saqueo napoleónico y una tormenta mata-perdices

Pero aunque la divulgación sea lo que más le gusta de su trabajo, su labor no se limita solo a ello.

El joven dedica buena parte de su jornada a rastrear nuevos documentos sobre Villarrubia de los Ojos en hemerotecas o repositorios digitales, ya sea dentro o fuera de Castilla-La Mancha, o a contactar con familiares de antiguos fotógrafos de Villarrubia o que posean documentación en una colección privada. Es una labor para reconstruir los fondos documentales de la localidad, ya que gran parte del fondo desapareció durante la invasión napoleónica, en la que los franceses prendieron fuego al ayuntamiento y quemaron el archivo.

Y en esas búsquedas, que se convierten muchas veces “en un juego de detectives”, han aparecido historias inesperadas.

“El otro día apareció en Zaragoza un documento que hablaba de un saqueo que cometió la caballería polaca al servicio de Napoleón durante la Guerra de la Independencia”, explica. “Robaron el ganado y las cosechas”.

También ha descubierto cartas privadas con historias sorprendentes. “Había una muy curiosa del secretario del Ayuntamiento hace 150 años, sobre una tormenta que había matado todas las perdices. Entonces le escribió a un amigo para que fuese a comprar más a un tendero del pueblo y que preparase pan, que se las iban a comer”.

Clasificación, limpieza y digitalización de negativos fotográficos

El documento más antiguo que conserva el archivo se remonta a mediados del siglo XVI. “Es el amojonamiento entre Villarrubia y Consuegra, que lindan al norte, en la sierra, y está escrito en grafía cortesana de la época. Es una pasada”.

Pero esa labor de desentrañar el pasado resulta a veces complicada para alguien de la edad de Santiago, que el Villarrubia de los Ojos que conoce dista mucho del que era hace décadas. Y es ahí cuando Santiago recurre a su abuelo, que tiene 96 años y al que califica de “enciclopedia andante”. “Le pregunto un montón de cosas”.

Una de las labores que más hacemos aquí es ayudar a personas que están buscando información sobre familiares durante la Guerra Civil. Tanto personas que no saben dónde está ese antepasado que falleció en combate, como otras que fueron represaliadas por uno u otro bando y sus descendientes quieren reconstruir su vida

Pero no todo son curiosidades o divulgación. Díaz del Campo cuenta que el archivo también se ha convertido en un lugar de memoria para familias que siguen buscando información sobre sus antepasados durante la Guerra Civil.

“Una de las labores que más hacemos aquí es ayudar a personas que están buscando información sobre familiares durante el conflicto”, explica. “Tanto personas que no saben dónde está ese antepasado que falleció en combate, como otras que fueron represaliadas por uno u otro bando y sus descendientes quieren reconstruir su vida”.

“Apostar por el Patrimonio es hacerlo por el futuro de todos”

Después de dedicar tantas horas de su vida a recuperar el pasado de Villarrubia de los Ojos, Santiago es la persona ideal para analizar la evolución histórica del lugar. Por eso le preguntamos qué queda de ese pueblo en el día de hoy, y ahí es cuando el historiador lamenta una gran pérdida patrimonial y de singularidad ocurrida en las últimas décadas.

“La gran pena para mí es que Villarrubia ha perdido casi por completo su identidad de pueblo rural de la Mancha. Por descuido de unos y otros. Era un pueblo bonito con el que se hacían postales de turismo en los años 60, gracias a una plaza mayor y unos edificios preciosos. Y poco a poco, desde los 70 en adelante, se ha ido perdiendo esa esencia. Creo que a una persona de hace 100 años la pones en las calles actuales y, quitando la iglesia, poquito más sabría reconocer”.

El 'reel' que Santiago publicó en Instagram sobre este 'libro de muertos' del siglo XIX es uno de los más exitosos

Es por ello que la labor del archivo también pretende ayudar a recuperar esa singularidad perdida en el Villarrubia del futuro. Sus trabajadores asesoran y trabajan para que las ordenanzas de urbanismo respeten una serie de normas para que “no se pueda hacer lo que cada uno quiera en el pueblo”. “Apostar por el patrimonio es también apostar por el futuro de todos, y esa es una de mis mayores preocupaciones”, asegura Santiago.

Y esa labor pasa por reivindicar esa identidad en las nuevas generaciones, para que así puedan querer apostar por ella de nuevo. Una misión más que el historiador trata de conseguir con el Instagram del archivo. “La gente mayor al final se acuerda de lo que ha vivido y es partícipe de esto, pero los jóvenes muchas veces estamos un poco dormidos. Y yo quería que ellos mismos se reencontrasen con su propia identidad. Trato siempre de que la gente, por un lado, sienta curiosidad de lo que estoy contando, pero por otro, tocar esa fibra sensible, ese orgullo villarrubiero, ese orgullo manchego”.

Hay una anécdota que resume bien el fenómeno. “Una amiga mía me contó que su padre, que tendrá sesenta y tantos años, se ha puesto Instagram para seguir al archivo. Dice que solamente sigue a la cuenta del Atleti y a la del archivo”, cuenta entre risas.

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