CRÓNICA
Miles de personas muestran su rabia en Las Palmas de Gran Canaria en defensa de la democracia real
Empezó puntual la protesta ciudadana por una democracia real y contra los desahucios en Las Palmas de Gran Canaria. Desde el Auditorio Alfredo Kraus y a pesar del fuerte calor atrapado en la panza de burro de Las Canteras, más de 10.000 personas -según datos de la organización, 2.500 según la Policía Nacional- marcharon por la avenida y comentaban entre ellas que “no está todo perdido”.
La convocatoria, respaldada por cerca de más de 12.000 firmas ciudadanas, reunió a personas y colectivos de diferentes ámbitos sociales, sindicales y ciudadanos, unidos en la defensa de “una sociedad en la que la vida y las necesidades de las personas estén por encima de los intereses económicos”.
Una lucha de todas las luchas: banderas de Palestina, el Sáhara, contra el turismo masivo y, sobre todo, un nuevo símbolo: llaves agitándose contra la especulación urbanística y los desahucios y con muchas palabras de cariño a Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada esta semana en Madrid.
Tita es peona forestal y cuenta a este periódico que lo que la impulsó a salir este sábado a la calle es “todo lo que está pasando”. Le preocupa el genocidio en Palestina y el problema estructural de la vivienda: “Hace mucho que se producen desahucios y tenemos un problema con el precio de los alquileres en relación a lo pobres que son nuestros sueldos. Luego cuando no puedes pagar, te desahucian”, explica.
Para Manuel, que lleva unos tirantes con los colores de la bandera republicana, la lucha no es una cuestión de edad. Ha salido hoy a la calle para defender “los derechos conquistados” y “la democracia” y lo ha hecho junto a su amigo Armando. “Ambos fuimos torturados por el franquismo en la cárcel de Soria”, confiesa mientras pasa a su camarada el brazo por encima. “Nos jugamos volver a tiempos oscuros”.
Madai, de 30 años, no se asfixia pagando el alquiler porque comparte piso. “Conozco gente que paga precios desorbitados”, explica a Canarias Ahora. “Espero que con este se vea realmente un cambio y que se paren realmente los desahucios”.
La marcha transcurre entre consignas como: “el ático de Ayuso para Maricarmen”, “rescatan a banqueros y desahucian al obrero” o “ningún ser humano es ilegal”. Realmente daba la impresión, de que el desubicado era el que no estaba en la protesta, aunque estuviera de vacaciones. Turistas y transeúntes se apartaban al paso de los manifestantes y muchas personas se asomaban desde su privilegiada primera línea de Las Canteras.
Todas las luchas
Con reminiscencias del 15M, con más rabia en el ambiente si cabe, en una protesta que las aunaba todas, recibió a la multitud el Bella Ciao en el Parque de Santa Catalina donde se iban a leer diversos manifiestos.
También se guardó un minuto de silencio por las personas que se han suicidado tras ser desahuciados, por las mujeres víctimas de violencia machista y por las vidas migrantes que se han quedado en el mar.
Abrió el turno de intervenciones la periodista Herminia Fajardo, que quiso rendir un homenaje en el inicio a la lucha de las mujeres y recordando la frase de Simone de Beavoir: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”.
Las movilizaciones también denunciaron el racismo, la xenofobia y la discriminación contra las personas LGTBIQ+, al tiempo que reclamaron servicios públicos “fuertes”, condiciones laborales justas y una sociedad sin exclusión.
Los manifiestos leídos recogieron las demandas de los colectivos participantes, que coincidieron en la necesidad de reforzar la protección de lo común frente a la desigualdad, la pérdida de derechos y la precarización de las condiciones de vida. La activista Koldobi Velasco hizo un llamamiento de “ternura radical frente a la violencia”. Sofía, de Derecho al Techo, recordó que la precariedad mata y que “necesitamos recuperar nuestros barrios y pedir que se ilegalicen los grupos de desocupación, carroñeros”.
También, entre otros representantes de colectivos, tomó la palabra Leonora Angono, de Regularización ya, que reivindicó la historia como elemento de lucha. “La historia explica por qué las personas migrantes estamos aquí. Los europeos no llegaron a África pidiendo visados y respetando nuestra soberanía. Llegaron a nuestro territorio, se apropiaron de nuestros recursos y sometieron a millones de personas a la esclavitud, la tortura y la violencia”.
Por último se escuchó una voz en la plaza: “acabamos por hoy, pero la calle es nuestra”. Minutos después, desmontaban los equipos de sonido y la gente volvía a su rutina con la sensación de haber visto florecer una semilla.
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