Saturación, falta de médicos y agua en cubas: la Fiscalía y los sindicatos retratan la precariedad de la cárcel de Tenerife II

Las condiciones “muy precarias” de la cárcel de Tenerife II “se perpetúan en el tiempo”. Y con ellas “el perjuicio de los derechos” de los internos que cumplen penas y también de los funcionarios que prestan servicios en esta prisión. Es la principal conclusión del apartado de Vigilancia Penitenciaria de la última memoria de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Canarias, correspondiente al año 2025 y presentada el pasado viernes en el Parlamento regional.

El Ministerio Público cita entre los hechos más graves el desbordamiento del módulo de mujeres de Tenerife II. A 31 de diciembre de 2025, esta prisión tenía 61 reclusas. Al exceder esta cifra la capacidad del recinto original, hubo que redistribuir a las presas en los módulos de enfermería y de la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE). La dirección del centro penitenciario informó a la Fiscalía de un proyecto de reforma que “todavía no se ha iniciado”, recoge la memoria.

Los sindicatos confirman el cuadro descrito por la Fiscalía. Según Laura Rodríguez, portavoz de CCOO, las internas llevan “más de tres años así”. La organización recuerda que en su momento se planteó cerrar el módulo y repartir a las reclusas por otras prisiones de Canarias y de la Península, con el “desarraigo total” familiar que eso suponía. Lo denunció y logró que no las trasladaran, pero acabaron en un recinto donde “no tienen espacio para nada”. No hay una sala para que las pueda ver el personal sanitario, de trabajo social o de educación y el patio y el comedor “son muy pequeños”.

ACAIP añade que el módulo antiguo se cerró por su “estado lamentable” y que a partir de ese momento se alojó a más internas de las habituales en la enfermería “no por motivos exclusivamente médicos”. Después se hicieron obras para separar a las mujeres dentro de un módulo de hombres. La dirección del centro les trasladó que sería de manera provisional, pero según esta central sindical “no hay visos de que pueda revertirse”. “La seguridad para los funcionarios deja que desear. El control está situado en un espacio pequeño y para acceder a él hay que atravesar un patio donde habitualmente hay internos disfrutando de sus horas de paseo y desarrollando sus actividades”, dice.

La denuncia ya ha llegado al Defensor del Pueblo, explica la representante de CCOO, que no descarta acudir a otras instancias en caso de que el problema no se solvente.

Agua en cubas

La memoria de la Fiscalía también incide en el problema de suministro de agua que sufrió la cárcel de Tenerife II durante el verano de 2025. Los cortes continuados en el municipio de El Rosario, donde se ubica la prisión, impidieron que el aljibe pudiera llenarse para cubrir las necesidades de la población penitenciaria, por lo que hubo que comprar cubas de agua.

CCOO recuerda que este episodio provocó un “colapso” y que las condiciones de salubridad eran entonces “bastante penosas”. Los internos no tenían agua en los baños “ni para ducharse”. El sindicato señala que lo denunció en el Comité de Seguridad y Salud y ante el Defensor del Pueblo y que el proyecto de ampliación del centro penitenciario contempla un nuevo aljibe.

Según ACAIP, las obras previstas incluyen dos nuevos módulos para unas 350 plazas más. Esta organización espera que este proyecto pueda paliar el actual problema de espacio y separación interna en el centro. “Junto a la falta de infraestructuras adecuadas para enfermería, que incluso tiene un ascensor para internos en la zona de seguridad de los funcionarios, y una falta de espacio adecuado y seguro para desarrollar las actividades educativas del centro constituyen una de las mayores carencias que tiene el centro”. Las obras previstas “no abordan este problema que llevamos padeciendo años”, señala este sindicato.

Falta de médicos

La memoria de la Fiscalía no entra en el terreno de la sanidad penitenciaria, pero los sindicatos la sitúan en el centro de la crisis. Según datos de CCOO, la cárcel de Tenerife II cuenta ahora con dos médicos para casi un millar de internos, uno menos que a principios de año. Tampoco hay psiquiatras en la plantilla. Según el Defensor del Pueblo, casi el 63% de los internos de ese centro toma psicofármacos.

El sindicato sostiene que a la población reclusa se le está privando de un derecho fundamental y que esta carencia está, a su vez, sobrecargando de trabajo al resto del personal sanitario que ejerce en las prisiones. Además, advierte de un incremento de las agresiones al personal funcionario debido a la falta de atención de las patologías mentales y duales.

Yolanda Rivero, coordinadora de ACAIP en Las Palmas, coincide en que la falta de médicos es una de las principales carencias de todos los centros penitenciarios de las islas, aunque matiza: “No se trata de falta de asistencia sanitaria, que sí la tienen”, porque han aumentado las salidas de presos a hospitales.

A principios de año, Instituciones Penitenciarias admitía que solo 11 de las 30 plazas de médico previstas en Canarias estaban cubiertas. Según CCOO, en la actualidad sólo hay tres médicos en Las Palmas I (Salto del Negro), frente a los diez previstos en la relación de puestos y uno recién contratado en Lanzarote. En Las Palmas II (Juan Grande), un subdirector médico que atiende por telemedicina más un facultativo incorporado esta semana. A ellos se le suman los dos de Tenerife II.

CCOO atribuye este escenario a la falta de incentivos económicos para trabajar en prisión y señala que los profesionales del Servicio Canario de Salud (SCS) cobran más. ACAIP, por su parte, remarca que hay una convocatoria para la provisión de puestos que sigue sin resolverse.

El trasfondo es una transferencia pendiente. La Ley 16/2003 ordenó traspasar la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas en un plazo de 18 meses. Han pasado 23 años y sólo Euskadi, Catalunya y Navarra lo han hecho. Desde el Ministerio del Interior señalaron a este periódico el pasado mes de abril que se debía a la “falta de voluntad política” de la comunidad receptora. CCOO sostiene que la consejera canaria de Sanidad, Esther Monzón (Coalición Canaria) “nunca se ha querido reunir” con el sindicato para hablar de ese traspaso de competencias.

Mapa de las cárceles canarias

Según la memoria de la Fiscalía, las cárceles de Canarias alojaban a 3.643 personas a 31 de diciembre de 2025, un 3,7% más que el año anterior. Las últimas estadísticas de Instituciones Penitenciarias, correspondientes a esta misma semana y a las que ha tenido acceso este periódico, suman 3.865, de los que 630 son presos preventivos (el 16,3%) y 3.235 penados.

Las Palmas I (Salto del Negro) es el centro con más reclusos (1.161), seguido de Tenerife II (962), Las Palmas II (901), Lanzarote (500), el Centro de Inserción Social Mercedes Pinto (268) y La Palma (73). Las mujeres son 256, el 6,6% del total. Las cifras de Las Palmas I superan en 195 internos los 966 que registraba la Fiscalía a 31 de diciembre de 2025.

Al igual que en el caso de Tenerife II, el Ministerio Público también habla de condiciones “muy precarias” en el centro penitenciario de La Palma debido al estado obsoleto de las instalaciones. “Son los centros más antiguos y que hay que ir reformando”, coincide Laura Rodríguez (CCOO).

Este sindicato habla de “masificación” en las cárceles canarias, aunque matiza. Las Palmas I, Tenerife II y Lanzarote están llenos. Sin embargo, Las Palmas II (Juan Grande) podría albergar muchos más. Parte de sus módulos siguen cerrados porque “no hay funcionarios”, ya que la plantilla es “un 33% inferior a la prevista”. CCOO calcula una capacidad de unos 2.000 internos. Yolanda Rivero (ACAIP) coincide en que “todos los módulos que están abiertos están muy llenos”.

El control de las cárceles de Canarias es desigual. El servicio de Vigilancia Penitenciaria de la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife hizo 13 visitas de inspección en 2025, nueve de ellas a Tenerife II. En cambio, en Las Palmas sólo hubo una presencial y ocho conexiones por videoconferencia. En esta provincia, el Ministerio Público reconoce “dificultades para compatibilizar las visitas con el trabajo diario”.