La india Tata culmina la compra de Iveco: Italia pierde otro gran grupo industrial de automoción
La industria del automóvil italiana pierde otro de sus grandes referentes nacionales. El fabricante indio Tata Motors ha culminado la adquisición de Iveco, el histórico grupo italiano especializado en camiones, autobuses y vehículos comerciales, en una operación que amplía la presencia del gigante asiático en Europa y supone un nuevo cambio de manos para uno de los nombres más reconocibles de la industria automovilística transalpina.
La operación, valorada inicialmente en unos 3.800 millones de euros, se anunció en julio de 2025 y se ha completado después de que la oferta pública de adquisición (OPA) de Tata alcanzara el respaldo necesario de los accionistas. La compañía india elevó el pasado 9 de octubre el precio ofrecido por acción hasta los 14,40 euros, desde los 14,10 euros iniciales, para facilitar el cierre de la operación ante los retrasos en los procesos de autorización en algunos mercados. La oferta consiguió finalmente una aceptación del 87,8% en su último día, el 26 de octubre, y permitió a Tata alcanzar una participación del 89,42% en el capital de Iveco, según los resultados provisionales comunicados entonces.
Con esta adquisición, Tata Motors refuerza su posición en el negocio mundial de vehículos industriales y crea un grupo con una dimensión considerable. La nueva compañía, que por ahora no tiene nombre propio, se sitúa como el cuarto mayor fabricante mundial de vehículos industriales de más de seis toneladas, con unos ingresos estimados de 21.000 millones de euros y unas ventas anuales próximas a las 590.000 unidades. La operación incluye también la absorción por Tata de las fábricas de Iveco en Madrid y Valladolid donde se producen camiones y furgonetas, respectivamente.
El grupo tendrá presencia en más de 130 países y contará con 73.000 empleados, 27 centros de producción, 25 instalaciones dedicadas al desarrollo y una red comercial de 9.300 puntos de venta. Su actividad se repartirá entre mercados estratégicos de Europa, Sudamérica, Asia, Oriente Medio y África, con especial atención a las regiones que ofrecen mayores perspectivas de crecimiento.
“Nuestra ambición es construir una empresa más sólida combinando nuestros puntos fuertes en ingeniería, tecnologías de nueva generación, compras, distribución y redes comerciales”, señaló el consejero delegado de Tata Motors, Girish Wagh, tras completar la operación. Por su parte, el director ejecutivo de Iveco, Olof Persson, ha calificado la jornada de “histórica” para el fabricante italiano y ha expresado su confianza en las oportunidades que abre esta nueva etapa. «Estamos orgullosos de empezar este nuevo capítulo de nuestras marcas, con nuestras personas, nuestras competencias y nuestro patrimonio industrial junto a Tata Motors“, afirmó.
Turín seguirá siendo la sede de Iveco
Pese al cambio de propiedad, Iveco mantendrá su sede en Turín, ciudad del noroeste de Italia en la que nació en 1957 como parte del entonces Grupo Fiat. La continuidad de esta sede representa uno de los elementos de permanencia de una compañía que ha formado parte de la historia industrial italiana durante casi siete décadas.
La oferta de la india Tata ha contado con el visto bueno del Gobierno italiano, que 2021 bloqueó una propuesta de compra por 3.500 millones por parte del grupo chino FAW alegando razones de seguridad nacional. Desde entonces, Iveco se desgajó del grupo matriz CNH y segregó la división de vehículos militares, que ha recaído en manos del consorcio italiano Leonardo.
La compra de Iveco se produce, además, en un momento de transformación del mapa europeo del automóvil, marcado por la creciente presencia de fabricantes chinos y por la presión competitiva sobre los grupos tradicionales. La entrada de Tata en Iveco supone un nuevo movimiento de capital extranjero sobre una industria que ya ha experimentado importantes cambios de propiedad en los últimos años.
Uno de los precedentes más relevantes fue la integración de Fiat en el grupo Stellantis, constituido en 2021 tras la fusión de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y el francés PSA. Italia dejó entonces de contar con un gran fabricante de turismos bajo control nacional, aunque Stellantis mantiene una importante presencia productiva en el país aunque en declive.
Ahora, la salida de Iveco del ámbito empresarial italiano supone otro paso en esa transformación. La operación también permite a Tata ampliar su huella industrial europea, donde ya cuenta con una presencia destacada a través de Jaguar Land Rover, el fabricante británico de marcas prémium que adquirió en 2008.
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